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jueves, 9 de mayo de 2013

"La caja negra" del RE. Artículo de Eugenio Martínez


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EUGENIO G. MARTÍNEZ
En Twitter: @puzkas
eluniversal.com/opinion
Todas las miradas se dirigen en este momento al Registro Electoral (RE). La oposición lo impugna y los ciudadanos encuentran cada día más curiosidades que le sirven de sustento para desconfiar.
El RE ha sido revisado constantemente desde el año 2006 encontrándose anomalías que, en teoría, no afectarían el resultado de una elección presidencial. No obstante, cuando la diferencia entre las dos opciones es de apenas 1.49 puntos (224.742 votos) es obvio suponer que para muchos esos errores podrían estar definiendo la Presidencia de la República.
Por ejemplo, del RE se sabe que pondría en peligro los resultados de comicios locales. ¿Por qué? Más de un tercio de los municipios del país (116 de los 335) tienen sobrecobertura, es decir, presentan más electores inscritos que habitantes proyectados por el Censo.
Junto a la sobrecobertura destaca el problema de los homónimos: 21 mil votantes que tienen igual nombre, apellido y fecha de nacimiento pero distinta cédula de identidad. ¿Intento de fraude deliberado o consecuencia de la negligencia administrativa de quienes dirigen el sistema de identificación? ¿Negligencia administrativa que puede utilizarse para torcer la voluntad popular?
Los errores que los ciudadanos están encontrando en este momento en el RE podrían ser muchísimos más si el CNE, a mediados de 2006, no hubiese modificado 1.185.458 registros para eliminar nombres coincidentes o fechas de nacimiento extrañas.
Capel (brazo electoral de la OEA) en 2005; la UCAB, USB y UCV en 2006 y más recientemente la UCAB en junio de 2012 han señalado que la revisión digital del RE demuestra que sus errores "no afectan el resultado en una elección nacional" porque las anomalías quedan "disueltas" entre las cifras globales. Incluso la OEA llegó a decir que el padrón de votantes de Venezuela tiene menos de 3% de error, muy por debajo de los estándares internacionales de riesgo para bases de datos de votantes.
Para la elección presidencial del año 2006 esta revisión digital aportó la siguiente conclusión: la discrepancia entre valores observados y esperados indica que una importante proporción de los datos de los electores contenidos en el padrón tienen errores"; al analizar estas inconsistencias se pudo concluir que los errores "no parecen estar relacionados con la intención del voto en un evento comicial presidencial". ¿Fue así el 14 de abril de 2013?
Los estudios que reconocen los errores del RE, pero niegan su impacto en una elección de ámbito nacional, ya no son suficientes para diluir las dudas que sobre la base de datos de votantes tendrá un sector muy importante de la población. ¿Qué hacer ante la percepción de fraude que rodea al RE?
Si existiese acuerdo político se podría seguir el ejemplo de México y rehacer el padrón de votación. La emisión de la cédula de identidad electrónica (con chip incorporado) podría ser el escenario perfecto para construir un nuevo padrón de votantes. Desafortunadamente esa voluntad política aún no existe.
A falta de acuerdo para reconstruir el RE se podría recurrir a una verdadera auditoría del padrón de votantes que permita, entre otras cosas, determinar:
1) Exactitud (veracidad y precisión de los datos del archivo).
2) Consistencia (si el registro es coherente con los datos sobre composición espacial, edad y sexo).
3) Vigencia (si los fallecidos fueron excluidos y los inscritos son personas que cumplen con todos los requisitos legales para votar).
4) Cobertura (si efectivamente están inscritos todos los ciudadanos en edad de votar).
No obstante, podría ser un error enfocar las críticas solo en el RE. El padrón de votantes es una base de datos (blanda) que se nutre de otra base de datos, en este caso de los archivos del Saime. Si efectivamente existe voluntad política para despejar las dudas sobre la base de datos de votantes y su impacto en el resultado del 14 de abril será necesario permitir la auditoría del Archivo de Venezolanos Cedulados (AVC) y del Archivo de Extranjeros Cedulados (AEC) ¿Por qué? Aunque el RE se revisa todos los años el AVC no se audita desde el año 2003. En otras palabras, desde hace 10 años no existe control sobre quién emite los documentos de identidad y a quién se le otorgan. Entendiendo que la cédula de identidad es el requisito básico para estar en el RE el acuerdo político para limpiar la imagen de la base de datos de votantes deberá comenzar por el origen del problema: auditar el Saime.
Esta revisión aunque necesaria no es suficiente. La única forma de saber si el desorden administrativo en la expedición de documentos de identidad se utilizó para modificar la voluntad popular el 14 de abril radica en que el CNE permita la revisión detallada de los cuadernos de votación y realice la auditoría de no duplicidad de huellas. Todo pasa por el necesario acuerdo político y ante la ausencia de él cabe preguntarse: ¿A quién beneficia que existan dudas sobre el RE y los resultados?
emartinez@eluniversal.com

domingo, 14 de octubre de 2012

Oposición debe recuperar 1.693 centros de votación para el 16-D

Centros con 1 y 2 mesas le dan a Chávez ventaja en cómputo final. Chavismo obtuvo la mayoría de los votos en 10.629 centros de votación. La oposición ganó en 2.763 centros

EUGENIO G. MARTÍNEZ

ElUniversal

Hace una semana el chavismo recuperó la capacidad de movilizar electores que le valió la victoria en 2006; y le costó el triunfo -por carecer de ella- en el referendo de 2007, las principales gobernaciones en 2008 y el voto popular en 2010.

Los resultados porcentuales -con 97,5% de los actas escrutadas- indican que el chavismo logró ganar en 10.629 colegios electores, reduciendo a la oposición a obtener la mayoría de los votos en 2.753 centros de votación (ver infografía anexa), lo que implica que la movilización de la oposición perdió el control de los electores en 1.693 centros de votación que en el referendo 2007, regionales 2008, referendo 2009 y parlamentarias 2010 votaron abiertamente por la oposición y el 7 de octubre lo hicieron por el Ejecutivo Nacional (CNE).

El candidato de la oposición logró ganar el 7 de octubre con más del 80% de los votos válidos en 265 centros de votación, una cifra lejana de los 1.002 centros de votación que en los últimos procesos dieron la victoria, con más de 80% de los votos, a los adversarios del presidente Chávez.

También disminuyó la cantidad de centros en los que la oposición solía ganar con margen entre 64% y 79% de los votos. El domingo se registró esta relación en 697 centros, cuando en los últimos cuatro procesos electorales 1.182 centros tenían una votación pro-oposición superior a 64% de los votos.

Hace una semana la oposición logró ganar en 816 centros de votación capitalizando entre 56% y 63% de los votos; mientras en las últimas elecciones esta votación se registró en 1.287 colegios electorales.

Los centros de votación en los que se producen resultados ajustados se incrementaron para esta elección.

En los últimos cuatro procesos electores se podían identificar 1.463 centros de votación en donde no existía un bloque político claramente dominador. En la elección presidencial, esta cifra se amplió a 2.763 colegios electorales: en 985 centros la oposición ganó con un margen entre 50% y 55% de los votos, mientras en 1.386 centros lo hizo el chavismo con un margen entre 50% y 55%.

Al chavismo también le costó mantener sus niveles de votación en las zonas más pro-gobierno. Si en el pasado lograba obtener más del 76% de los votos en 3.811 centros de votación, hace una semana obtuvo esta votación en 3.581 centros.

Centro pequeños: la diferencia

Las tendencias de votación registradas en los centros con 1 y 2 mesas siguen siendo determinantes en la totalización.

Porcentualmente no existe diferencia en los índices de participación; no obstante la diferencia entre los dos candidatos si es emblemática. En los centros con más de tres mesas votaron 80,6% de los electores. Capriles Radonski obtuvo 5.492.260 votos (47,7%), mientras Chávez capitalizó 6.033.326 votos (52%).

No obstante, la diferencia se amplía en los centros con 1 y 2 mesas. En estos colegios votaron 80,76% de los electores. Mientras Capriles Radonski obtuvo 1.007.315 votos (32%) Chávez capitalizó 2.103.311 (67,6%).

Votación perfecta

La abstención relativa de la elección presidencial se ubica en 19,33% la cifra más baja de participación en procesos de ámbito nacional en las dos últimas décadas. En cuatro centros se encuentran mesas en donde sufragaron 100% de los votantes inscritos: Desarrollo Urbanístico Agua Salud (Distrito Capital Desarrollo Urbanístico Roosevelt (Distrito Capital) Unidad Educativa Boca de Marhuanta (Municipio Heres estado Bolívar) y Colegio Bolivariana General Rogelio Freytez (Municipio San Felipe del estado Yaracuy).

De participación perfecta se pasa a votación perfecta. En 39 centros de votación el presidente Chávez obtuvo 100% de los votos. En el caso del Distrito Capital la mayoría de estos colegios están ubicados cerca de desarrollos de la Gran Misión Vivienda Venezuela: Desarrollo Urbanístico San José, Antigua Cemex, desarrollo Urbanístico Ciudad Tiuna, Desarrollo Urbanístico Roosevelt.

Del resto de los centros con votación perfecta uno se encuentra en el estado Anzoátegui; cuatro en Apure; tres en Bolívar, uno en Carabobo, dos en Cojedes, dos en Falcón, uno en Lara, tres en Miranda, siete en Portuguesa, dos en Sucre, Tres en Trujillo, dos en Yaracuy, tres en Zulia, uno en Amazonas y uno en Delta Amacuro.

Si se incluye en el análisis los centros en los cuales Chávez obtuvo 99% de los votos, se encuentran 19 colegios, todos ubicados en zonas rurales de los estados Apure, Barinas, Bolívar, Carabobo, Delta Amacuro, Falcón, Mérida, Miranda, Portuguesa, Trujillo y Zulia.

En el caso de Capriles, el candidato de oposición no obtuvo 100% de los votos en ningún centro. Su mejor resultado es de 97% de los votos en cinco colegios ubicados en los municipios Baruta (4) y El Hatillo (1) del estado Miranda.

emartinez@eluniversal.com

jueves, 11 de octubre de 2012

Capriles perdió 131.605 votos por partidos que se retiraron

Diferencias entre actas y CNE reviven denuncias de fraude. Según el último boletín del CNE Sequera logró 64.870 votos con la tarjeta de Unidad Democrática

EUGENIO G. MARTÍNEZ - eluniversal.com

¡Fraude! "Las actas de escrutinio de las máquinas no coinciden con los resultados publicados por el CNE".

Las redes sociales han servido para difundir de forma viral las supuestas inconsistencias en los resultados electores del pasado domingo; no obstante, la revisión de las denuncias presentadas por los electores, miembros de mesa e incluso testigos electorales demuestra que las inconsistencias detectadas obedecen a una mala interpretación de los cambios en las postulaciones y no a un error en el sistema electoral.

En su edición del viernes 5 de octubre El Universal advertía que la confusión entre los electores generada por los cuatro partidos que retiraron su apoyo a Henrique Capriles Radonski, pero que permanecerían en la boleta con la foto del candidato, se podía extender al análisis de los resultados.

Aunque en la totalización que realiza el Consejo Nacional Electoral (CNE) los votos que se emitieron en las tarjetas de los partidos Piedra, Manos por Venezuela y Cambio se contabilizaron como nulos (porque retiraron su apoyo a Capriles Radonski) en el acta de escrutinio que imprimió cada máquina estos votos nulos aparecen como sufragios válidos a Capriles Radonski.

Un caso similar se presenta con el partido Unidad Democrática que retiró su apoyo a Capriles Radonski -aunque no se cambió por razones técnicas la imagen en la boleta- para otorgárselo a la candidata de Poder Laboral, Reina Sequera. Esto significa que si un elector votó en la tarjeta de Unidad Democrática creyendo que apoyaba a Capriles Radonski, aunque en el acta de escrutinio de la máquina aparezca ese sufragio sumado a Capriles Radonski, en la web del Consejo Nacional Electoral ese voto estará sumado a Sequera.

Por ejemplo, supongamos que en una mesa se contabilizaron 200 votos para Henrique Capriles Radonski y en el acta de escrutinio se refleja que de éstos, uno (1) de los votos se emitió a través de la tarjeta del partido Piedra y otros dos (2) a través de la tarjeta de Unidad Democrática, que en el acta aparece abreviado como Undemo.

Aunque en el acta que tienen los miembros de mesa se cuentan 200 votos para Capriles Radonski, en la totalización que aparece en el site del Consejo Nacional Electoral aparecerán 197 votos para el candidato de oposición. ¿Y los tres votos que faltan?. Un voto se suma a los sufragios nulos y dos votos se agregan a la candidata Reina Sequera.

En el desglose de votos de los candidatos se observa que de los 68.936 sufragios que logró Sequera, 64.870 los obtuvo a través de la tarjeta de Unidad Democrática, la cual mantenía la imagen de Capriles.

El impacto de estos cambios no modifica el resultado de la elección del domingo, aunque sí podría costarle a la oposición el triunfo simbólico en el estado Miranda por la cantidad de sufragios que, presumiblemente, perdió Capriles Radonski a través de la tarjeta de Unidad Democrática.

¿Cuántos votos por el candidato de la oposición se convirtieron en nulos?. Preliminarmente se contabilizan 28.406 votos que se emitieron en la tarjeta de Cambio Pana, 28.917 en la tarjeta de Manos por Venezuela (Mapve) y 9.412 en la tarjeta de Piedra. Entres estos tres partidos se contabilizan 66.735 votos en actas que terminaron totalizándose -legalmente- como nulos. Si se suman estos votos a los obtenidos en la tarjeta de Unidad Democrática se puede concluir que Capriles Radonski perdió 131.605 votos que se emitieron en tarjetas que le retiraron el apoyo.

Observadores avalan conteo

El Observatorio Electoral Ve- nezolano (OEV) avaló los resultados emitidos el pasado domingo. La organización, dirigida por los académicos Luis Lander e Ignacio Avalos (ex integrantes de Ojo Electoral) realizó un conteo rápido en una muestra de 300 mesas electorales. De acuerdo a los resultados obtenidos, los integrantes del Observatorio Electoral Venezolano pueden "avalar los resultados emitidos por el CNE ya que son coincidentes, tanto en los porcentajes de votos obtenidos por los candidatos, como en la medición de la abstención".

emartinez@eluniversal.com

jueves, 4 de octubre de 2012

La oposición desmoviliza a la oposición. Artículo de Eugenio G. Martínez

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En twitter: @puzkas

eluniversal.com/

Sonará a lugar común, pero la elección presidencial se definirá, como ocurrió en el referendo constitucional del año 2007, por la movilización de votantes. No en vano, la estrategia de intentar desmovilizar a la base electoral del adversario es la que está recibiendo más importancia en los distintos actos de cierre de campaña de esta semana.

Dentro de esta guerra de estrategias para desmovilizar al adversario las redes sociales juegan un papel primordial. Curiosamente, el votante pro-oposición es el que suele ser más activo en difundir informaciones dirigidas a desmovilizar electores. Lo curioso es que estos electores se hacen eco y distribuyen de forma viral informaciones y datos que afectan a la base electoral del candidato que apoyan.

En el conteo de "auto goles" que se marca cada votante de oposición al distribuir cadenas de Blackberry la denuncia referida a los números de cédula de identidad entre 1 y 999 es la última de una serie de desafortunadas cadenas que desmotivan a los electores pro-oposición e independientes.

Para aclarar el tema, existen 101 personas habilitadas para votar con números de cédula entre 1 y 999, lo que equivale a 0,0005% del Registro Electoral. ¿Suficiente para perpetuar un fraude? Parece que no. Si la revisión se hace entre la cédula 1 y la número 5.000 entonces se descubren a 447 personas habilitadas para votar, lo que equivale a 0,002% del Registro Electoral. ¿Suficiente para perpetuar un fraude?, la cifra pareciera que puede ayudar poco a torcer la voluntad popular.

No obstante, aunque insuficientes para generar un fraude, los números de cédulas inusuales, sacados de contexto, tienen un impacto contundente sobre la base electoral de uno de los candidatos.

Algo similar ocurre con los temores sobre el secreto del voto. ¿Quiénes son los que más creen que el voto no es secreto? Según Datanálisis el temor por el secreto del voto afecta más a los electores pro-oposición e independientes, que a los electores pro-gobierno. En esencia, el elector que apoya a Chávez no duda del CNE, ni del secreto del voto.

Como faltan tres días para las elecciones es bueno reiterar algunas respuestas a las preguntas más reiteradas de estos días:

1) ¿Y si el CNE cambia los resultados?

En nuestro sistema existe algo que podemos llamar la traza de papel, que garantiza que los resultados no se modifiquen, o sea muy sencillo detectar si alguien lo intenta hacer. Son cuatro pasos básicos los que componen la traza de papel:

La máquina de votación emite un comprobante de votación, que es verificado por el elector. La máquina de votación imprime actas con resultados antes de conectarse y transmitir al CNE. Después de transmitir se entregan copias de las actas a los testigos y estos comparan con acta original.

Después de cerrar todas las mesas de un centro se eligen las mesas a auditar. El 54% de las urnas se abren y se cuentan los votos. Se coteja los resultados de las actas impresas por la máquina de votación.

Los resultados totalizados y publicados en la página web del CNE se pueden cotejar con las actas impresas por la máquina de votación y en manos de los testigos de los partidos políticos.

2) ¿Y si transmiten los resultados a un centro de totalización paralelo en donde cambian los resultados?

La sala de totalización (CNT1) siempre ha estado ubicada en la sede del CNE en Plaza Caracas (y en ella la oposición siempre ha tenido testigos). En todos los procesos existe otra sala de totalización de respaldo (CNT2) en caso de falla de la sala principal. La CNT2 primero funcionó en la Torre El Chorro (avenida Universidad del Distrito Capital) y desde 2007 fue trasladada a la sede de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Para la elección del 7 de octubre la CNT2 funcionará en la sede del CNE ubicada en el edificio Caracas Teleport. En esta sala también existe presencia de los técnicos acreditados por la oposición.

3) ¿El voto es secreto?

El secreto del voto se garantiza porque se almacenan los votos emitidos de forma aleatoria, las máquinas registran todos los votos con la misma hora (así se impide la secuencia), además reordenan aleatoriamente la secuencia en que fueron emitidos, encriptan esta información y luego, al cerrar la votación, contabilizar los votos, imprimen el acta y luego transmiten los resultados. Los métodos de reordenamiento aleatorio han sido usados y verificados en elecciones anteriores, incluso en las elecciones en que ha ganado la oposición en 2007, 2008 y 2010.

Por último, los procesos electorales en Venezuela han demostrado que -además de evidente desequilibrio en la campaña y en la administración de la ley electoral- las elecciones se ganan o se pierden por votos y por no poder garantizar testigos en todas las mesas. Un consejo: deje de reenviar cadenas y enfoque sus energías en despejar dudas, garantizar que el voto es secreto y, evidentemente, acudir a votar el domingo.

emartinez@eluniversal.com En twitter: @puzkas

domingo, 23 de septiembre de 2012

Chavismo busca votos perdidos en 2007

La revisión de los resultados porcentuales por estado de los últimos cinco procesos electorales evidencian que existen en el país dos bloques políticos que en términos electorales exhiben un tamaño similar en sus porcentajes de votación con leves variaciones coyunturales en función del tipo de evento electoral convocado.

EUGENIO G. MARTÍNEZ

ElUniversal.com

A partir de la elección presidencial del año 2006 la oposición experimenta un crecimiento lento, pero sostenido, en los resultados electorales; mientras el chavismo no logra recuperar la votos perdidos a partir del referendo constitucional del 2007. Mantener el crecimiento electoral o recuperar la intención de voto marcará el resultado de la elección presidencial del próximo 7 de octubre.

La revisión de los resultados porcentuales por estado (ver infografía anexa) de los últimos cinco procesos electorales evidencian que, hasta la elección parlamentaria del 2010, existen en el país dos bloques políticos que en términos electorales exhiben un tamaño similar en sus porcentajes de votación con leves variaciones coyunturales en función del tipo de evento electoral convocado.

En el estado Zulia -primera entidad en importancia al concentrar 12,47% del Registro Electoral- el teórico equilibrio que existía en el año 2006 ha dado paso a una tendencia de votación pro-oposición en los últimos cuatro procesos electorales.

Miranda -segunda entidad en importancia al concentrar a 10,4% de los electores- dejó de ser la entidad con tendencia de votación abiertamente pro-gobierno para convertirse en un bastión electoral de la oposición en las últimas elecciones. En 2006 el chavismo ganó en Miranda por 14 puntos porcentuales, mientras en 2010 la oposición obtuvo el voto popular con una brecha de 16 puntos porcentuales a su favor.

Una situación diferente describen los resultados en el Distrito Capital -tercera entidad en importancia electoral con 8,56% de los votantes del país- en la cual la brecha de 26 puntos porcentuales con la que ganó el presidente Chávez su tercera reelección en el año 2006 han dado paso a un empate entre los dos bloques políticos.

El estado Carabobo, al concentrar a 8,01% de los votantes es la cuarta plaza electoral en importancia. En esta entidad, la diferencia de 24 puntos porcentuales de victoria del chavismo en 2006 dio pasó a que los dos bloques políticos se distribuyeran la victoria en los procesos electorales de 2007, 2008 y 2009 dejando a la oposición después de las parlamentarias con una diferencia de 12 puntos porcentuales.

Lara es el quinto estado en importancia electoral. En él están inscritos 6,28% de los votantes potenciales para el 7 de octubre. Los resultados de los últimos cinco procesos electorales -incluyendo el aporte del gobernador Henry Falcón al chavismo en 2008 y después a la oposición- dejan a la entidad con una tendencia pro-oposición de cara al 2012.

En Aragua se encuentran inscritos para votar 6,16% de los electores. Entre 2006 y 2009 los resultados electorales indicaban que esta entidad tenía tendencia de votación pro-gobierno. Tendencia que se equilibró con motivo de las parlamentarias 2010.

Entre Zulia, Miranda, Distrito Capital, Lara y Aragua se encuentran inscritos 51,7% de los votantes potenciales para el 7 de octubre (9.772.806 personas). En los 18 estados restantes se encuentran zonas con marcada tendencia pro-oposición, como tendencia pro-gobierno.

En los estados Amazonas, Apure, Cojedes, Falcón, Guárico, Monagas, Portuguesa, Trujillo, Delta Amacuro y Vargas se mantiene la tendencia pro-oficialista en los últimos cinco elecciones, con apenas variaciones porcentuales en la votación; con la excepción de Vargas en donde el voto pro-gobierno pasó de 70% en 2006 a 55% en 2010. Caso distinto al de estados como Nueva Esparta y Táchira con tendencia histórica pro-oposición y entidades como Anzoátegui y Mérida en las cuales existió un teórico equilibrio electoral en las últimas cinco elecciones.

El caso del voto en el exterior es distinto. Tradicionalmente sin impacto en los comicios, para la elección presidencial de 2012 la participación de los ciudadanos en el exterior -a pesar de los requisitos legales que imposibilitaron la inscripción- tiene mayor peso electoral que el del estado Amazonas, o muy similar al del estado Delta Amacuro.

A diferencia de lo que ocurre con el voto dentro de Venezuela, en el exterior la tendencia histórica se inclina a favorecer abiertamente a las opciones electorales que adversan al presidente Chávez.

Centros pro-gobierno

Si se distribuyen los resultados electorales por grupos de centros de votación, en 3.811 colegios electorales (de los 13.683 que se habilitarán el 7 de octubre) el chavismo ha ganado las últimas cinco elecciones con una relación de votación favorable de 76% a 24%.

No obstante, a partir del referendo constitucional de 2007 su comportamiento ha sido errático. Aunque siguieron manteniendo su tendencia pro-gobierno en las elecciones regionales 2008, referendo 2009 y parlamentarias 2010 su nivel de participación sigue por debajo del promedio histórico de 73,8%. La falta de participación de los electores en zonas pro-gobierno es una de las explicaciones para los resultados del último lustro y explica la necesidad del Ejecutivo Nacional de recuperar los votos perdidos.

emartinez@eluniversal.com

viernes, 21 de septiembre de 2012

Todos los votos cuentan. Artículo de Eugenio G. Martínez

Eugenio G. Martínez

En Twitter: @puzkas

ElUniversal.com

Las principales encuestadoras del país proyectan varios escenarios para la elección presidencial del 7 de octubre. En un primer grupo se ubican Hinterlaces (Oscar Schemel), Consultores 30.11 (Germán Campos) y GISXXI (Jesse Chacón) entre las empresas que dan por descontado el triunfo del presidente Hugo Chávez.

Según la tendencia que marcan sus investigaciones la duda sobre el resultado de la elección presidencial no se orienta a quién ganará, sino el margen de victoria que tendrá Chávez.

En un segundo grupo se puede incluir a IVAD (Félix Seijas) y Datanálisis (Luis Vicente León). Aunque ambas encuestadoras dan como ganador al presidente Chávez, el elevado número de indecisos que es superior a la brecha entre Chávez y Henrique Capriles Radonski complica el análisis de sus encuestas. Aunque es evidente que la primera opción de triunfo (en estas dos encuestadoras) corresponde a Chávez, la duda razonable sobre el comportamiento de quienes no manifiestan intención de voto y la movilización del segmento E de la población abren la posibilidad a que se deba considerar como un escenario posible el triunfo de Capriles Radonski por un margen pequeño de votos.

Un tercer grupo de encuestadoras, entre las que se encuentran Datos- 6to Poder (Eugenio Escuela) y Delphos (Félix Seijas Jr.) exhiben una intención de voto lo suficientemente pareja como para suponer que Capriles Radonski y Chávez parten en igualdad de condiciones para el 7 de octubre.

El cuarto grupo de encuestadoras, entre las que destacan Consultores 21 (Luis Cristhiansen) y Varianzas (Rafael Delgado) dan por descontado la victoria de Capriles Radonski el 7 de octubre, especialmente por el crecimiento sostenido que registra su intención de voto desde marzo, el estancamiento de Chávez y un número pequeño (menos de 5 puntos) de indecisos.

Obviando la extraña e inusual estadísticamente hablando dispersión entre los resultados de intención de voto e independientes entre estas encuestadoras, sus números dibujan a la opinión pública, al menos, tres escenarios:

El primero implica la victoria abrumadora del presidente Chávez. Cuando se habla de victoria abrumadora nos referimos a una diferencia de 10 puntos porcentuales o más sobre Capriles Radonski.

Si acuden a votar 75% de los electores del Registro Electoral, Chávez podría estar acumulando 7,7 millones de votos (55% de los votos válidos). De concretarse este escenario o una diferencia superior la radicalización del proceso revolucionario será evidente, retomando incluso los elementos que aún no han sido aplicados de la reforma constitucional del año 2007, lo que se traduciría en el mediano plazo en convertir en simples figuras decorativas a través de la Ley de Transferencias a los alcaldes y gobernadores; la estatización de la banca y de la mayoría de las empresas privadas nacionales del país, la implementación definitiva del Estado Comunal, etc.

El segundo escenario que pareciera ser el más probable sugiere que Capriles Radonski o el propio Chávez podrían ganar por un margen estrecho, esto significa una ventaja máxima de cinco puntos porcentuales lo que se traduciría en 700 mil votos o incluso menos. En este escenario sería necesario que ambos bloques acuerden mecanismos similares a la Mesa de Negociación de principios de la década pasada para garantizar la gobernabilidad del país.

Una victoria por escaso margen de Capriles Radonski dificultaría la gobernabilidad del país (por la reacción del chavismo y por la posible modificación del entramado legal en los tres meses previos a la toma de posesión), mientras que en una victoria por escaso margen de Chávez se hace imprevisible el comportamiento de la oposición. Sin embargo, si el gobernador de Miranda no obtiene la banda presidencial en este escenario podría trabajar esta derrota como un triunfo político de cara a las elecciones regionales como punto de partida para ampliar las cuotas de poder de la oposición, al tiempo que se contribuye a la fragmentación e implosión del chavismo.

El tercer escenario sugiere una victoria holgada de Capriles Radonski. El análisis de los estudios de opinión indica que este es el escenario menos probable. No obstante, de concretarse implicaría una mayor legitimidad política. Aunque las encuestas no permitan proyectar una victoria abrumadora de Capriles Radonski, la progresión de los resultados electorales registrados en el país desde 2006 sí permiten hablar de este escenario en el cual se proyecta que Capriles Radonski podría obtener entre 7,2 y 7,9 millones de votos, mientras el presidente Chávez estaría oscilando entre 6,2 y 6,8 millones de votos.

En cualquiera de los tres escenarios el comportamiento de los indecisos, la movilización del segmento E de la población y la transparencia en las 39.011 mesas de votación serán determinantes para el resultado definitivo del 7 de octubre. Una elección en la cual todos los votos cuentan.

emartinez@eluniversal.com

En twitter: @puzkas

jueves, 13 de septiembre de 2012

"No se desmoralicen en la oposición". Artículo de Eugenio G. Martínez @puzkas

EUGENIO G. MARTÍNEZ - En Twitter: @puzkas

ElUniversal.com

El principal logro de la campaña por la reelección del presidente Hugo Chávez tanto nacional como internacionalmente- es lograr haber generado una percepción de triunfo que logra deprimir a la base de votación de Henrique Capriles Radonski.

No obstante, los distintos estudios de opinión pública tracking telefónicos al margen- sugieren que a cuatro semanas de la elección los dos bloques políticos que se presentan (oposición y chavismo) son muy similares en cuanto a su tamaño y oportunidades de triunfo el 7 de octubre. No pareciera ser éste el escenario electoral de 2006 cuando Chávez ganó por una brecha de 25 puntos porcentuales. Obviando la pregunta asociada a la carrera de caballos intención de voto- la mayoría de las encuestas sugieren que nos encontramos en un contexto país muy similar al del referendo constitucional del año 2007, cuando el jefe del Estado fue derrotado por una brecha de 1,41 puntos porcentuales.

Si además observamos los resultados de los últimos seis procesos electorales, en los cuales el chavismo perdió intención de voto en zonas históricamente progobierno, mientras la oposición ha experimentado un crecimiento lento, pero sostenido, resulta muy complejo suponer que uno de los dos bloques políticos en los que se divide el país puede aventajar abiertamente al otro, especialmente cuando no han ocurrido eventos políticos que puedan modificar sustancialmente las preferencias políticas de los venezolanos (el impacto del incendio en la refinería de Amuay, el tema de la vialidad o el colapso de las cárceles aún no se mide en las encuestas).

Cuando se trata de analizar encuestas cuatro elementos son importantes: 1) Tipo de pregunta y opciones de respuesta. 2) Cantidad de personas que dicen votar pero no manifiesta su preferencia. 3) Diseño muestral. 4) Cómo responden los indecisos las preguntas distintas a la intención de voto.

Las encuestadoras que registran empate técnico (como Consultores 21) apenas registran 5% de personas que dicen votar, pero no aclaran por quién lo harán, mientras que los estudios en los que exista una brecha muy favorable para el presidente Chávez, la cantidad de indecisos es considerablemente superior al resto de encuestadoras. Este es el caso del IVAD, que otorga una ventaja de 18 puntos porcentuales a Chávez, pero registra en su pregunta de intención de voto hasta 16% de electores que no manifiestan preferencia.

¿Cómo pueden existir un número tan alto de indecisos en Venezuela? La explicación a esta interrogante puede encontrarse en un estudio encargado por el Centro Gumilla durante el año 2011 entre electores de los estratos D y E de la población (las clases sociales más empobrecidas del país en las cuales se concentran 80% de los ciudadanos). La encuesta de este estudio diseñado por el Centro Gumilla fue realizada por la empresa Delphos. En sus resultados se refleja que 42% de los ciudadanos tiene temor a hablar de sus preferencias políticas a causa de las represalias que podría ocasionarle emitir opiniones políticamente incorrectas.

Los índices de participación registrados desde 2006 y los estudios de opinión pública más recientes sugieren que la elección del 7 de octubre será un evento electoral al que podría acudir 75% del electorado, con los candidatos Hugo Chávez y Henrique Capriles Radonski distribuyéndose de una forma muy similar las preferencias de los ciudadanos.

No obstante la estrategia de victoria de Chávez y del chavismo- para la elección del 7 de octubre parece estar sustentada en hacer creer a sus adversarios que es invencible, si finalmente logra posicionar esta percepción entre los votantes podría generar abstención en el opositor light e independiente pro-oposición y evitar que los empleados públicos y ciudadanos que dependen directamente del Estado puedan vencer el temor que supone creer que el voto no es secreto (técnicamente se ha comprobado desde 2006 que es imposible conocer por quién votan los electores).

"No se desmoralicen señores de la oposición". El presidente de la República repitió varias veces esta frase durante su rueda de prensa del martes en la que divulgó los tracking telefónicos de Datanálisis- lo que ratifica que en las próximas tres semanas, además de incrementar el costo de votar por Capriles Radonski por la amenaza de caos, intentará desmovilizar a sus adversarios políticos haciéndoles creer que todo está definido.

emartinez@eluniversal.com @puzkas

jueves, 6 de septiembre de 2012

El simulacro lo ganó... Artículo de Eugenio G. Martínez

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En Twitter: @puzkas

ElUniversal

Año 2004. Jorge Rodríguez, presidente de la Junta Nacional Electoral -el corazón técnico del CNE- aclaraba que en el simulacro de votación del referendo revocatorio presidencial no se usaría el tarjetón real. ¿La causa? Según Rodríguez al obviar la boleta real se evitaba que le otorgaran "un matiz político a los resultados de la prueba". En aquella oportunidad se habilitaron 52 centros de votación como centros pilotos y los electores que acudieron encontraron una boleta con la siguiente pregunta: ¿Cuál equipo de béisbol prefiere Ud.? ¿Caracas o Magallanes?

Año 2006. El CNE decidió emplear el tarjetón real de la elección presidencial. ¿Se politizó la prueba? A los actores políticos les fue complicado politizarla porque el CNE solo habilitó 55 centros de votación. A esa prueba acudieron 18 mil personas, suficientes parar probar el sistema, pero numéricamente sin relevancia para politizar el evento.

Año 2012. El CNE decide volver a utilizar la boleta presidencial real en un simulacro. A diferencia del año 2006, no sólo habilitó 55 centros pilotos, sino que extendió la prueba a 1.553 centros de votación y convocó a participar en ella a todos los electores inscritos para votar el 7 de octubre. La magnitud de la prueba provocó que se alertara al CNE de los riesgos de emplear la boleta real. No obstante, la alerta se desestimó.

Hoy nos encontramos en la situación que era más previsible: Los dos comandos declarándose ganadores y algunos actores políticos inventando datos y exigiendo que el simulacro se considera una elección presidencial adelantada.

El simulacro también dejó otras heridas. Mostró que el 7 de octubre el respeto a las normas electorales básicas puede ser una quimera. El Observatorio Electoral Venezolano lo resume de esta manera: "Algunos actores políticos aprovecharon el evento para realizar actividades abiertas de campaña electoral con el llamado explícito a votar por sus candidatos. En las adyacencias de algunos centros electorales fueron colocados, a escasos metros de sus entradas, toldos con afiches y equipos de sonido, lo cual debe ser materia de atención por parte del Plan República".

En su informe los integrantes del OEV hacen "especial mención a la cobertura hecha por medios de comunicación, tanto públicos como privados". Aunque reconocen que se transmitieron informaciones institucionales de manera pertinente, "lamentablemente varios de ellos se convirtieron adicionalmente en instrumentos de difusión desequilibrada de actividades de campaña realizadas por candidatos y sus respectivos partidarios. Debe destacarse en este sentido, la transmisión abiertamente sesgada de VTV, un canal que, como reza su slogan, debe ser el de todos los venezolanos".

Además resaltan en su informe que no se respetaron cabalmente las condiciones generales pautadas para las elecciones, circunstancia que genera cierta preocupación con vistas al día de las elecciones del 7 de octubre. Es obligación del CNE garantizar igualdad para los participantes y la trasparencia en el proceso electoral y en el simulacro del domingo no se cumplió plenamente con esa obligación".

Por esta razón exhortaron a los rectores electorales que les garanticen a los ciudadanos "una jornada electoral con condiciones de igualdad para todos y apego a la legislación vigente, en donde no se repitan las irregularidades observadas durante el pasado domingo".

Por cierto, el simulacro fue una prueba que -desde el punto de vista técnico- fue casi perfecta. Desafortunadamente el CNE permite que la inobservancia de las normas y las estrategias de los actores políticos dejen en segunda plano los resultados de la prueba.

Según la rectora Socorro Hernández al simulacro acudieron 10% de los electores convocados -aproximadamente 1,9 millones-. El anterior es el único dato oficial que ha suministrado el CNE. Todo los demás son estimaciones, percepciones y cuentas de los partidos políticos que incluso han distribuido gráficos con resultados del simulacro en el exterior (en el exterior no se realizó la prueba). La elección es el 7 de octubre, no fue el domingo pasado.

emartinez@eluniversal.com

jueves, 16 de agosto de 2012

Los confidenciales de Jesse. Artículo de Eugenio G. Martínez

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En Twitter: @puzkas

eluniversal.com

Jesse Chacón, de forma muy hábil, se unió a las voces que desde el chavismo alertan sobre el peligro de creer que el presidente Chávez posee una ventaja irreversible en la intención de voto para el 7 de octubre.

Eleazar Díaz Rangel, Mario Silva, Miguel Pérez Pirela y Miguel Salazar fueron más directos en sus advertencias. Chacón sólo fue más técnico que ellos.

Cualquier lector comprometido con la revolución bolivariana podrá refutar que Chacón taxativamente dijo que Chávez aventaja por 25 puntos a Henrique Capriles Radonski, lo que significa que traer a colación cualquier otro dato u análisis resulta, al menos, absurdo.

Como hablamos de GISXXI no puedo dejar de recordar que resulta lamentable que en todas las ruedas de prensa ofrecidas por Chacón y en las entrevistas que concede en TV y radio no se le soliciten datos más específicos sobre el cuestionario que emplea para sus estudios y por la distribución de las preguntas en ese cuestionario (una parte del ABC a la hora de valorar estudios de opinión pública).

No obstante, estas líneas no son para valorar técnicamente la encuesta sino para analizar las declaraciones que Chacón ofreció en los últimos días. En primera instancia Chacón dirigió su artillería verbal a ofrecer datos que permitieran demostrar que los indecisos, no alineados políticamente o Ni-NI pueden decidir el resultado del 7 de octubre. Una línea discursiva similar a la expresada por Oscar Schemell de Hinterlaces y Germán Campos de Consultores 30.11 (sirva la ocasión para referir que es la primera vez en un quinquenio que Campos ofrece ruedas de prensa y declaraciones constantes sobre sus estudios de opinión pública).

Si no son los Ni-NI los que deciden, ¿quién? Chacón dirigió su análisis a la composición interna del voto de los dos candidatos y se mostró francamente preocupado, no por el apoyo duro con el que cuenta el Presidente (según su encuesta de 40% del electorado dispuesto a votar), sino por un segmento que catalogó como chavismo blando (aunque yo preferiría llamarlo chavismo utilitario).

Dejó entrever el presidente de GISXXI que ese segmento de chavismo (al que ubicó en 16% del total de electores dispuestos a votar) mantiene dudas que lo hacen susceptible a no acudir a votar el 7 de octubre o incluso a cambiar su intención de voto. Tiene razón Chacón en preocuparse, el comportamiento de este segmento (que en algunas encuestadoras forma parte de los indecisos) fue una de las principales causas de la derrota del chavismo en el referendo constitucional del año 2007.

Desde el chavismo se reconoce, con mucho acierto, que una de las estrategias de la campaña de la oposición se orienta a erosionar el voto de este segmento del oficialismo repitiendo el esquema del referendo: desmovilizándolos. Por lo dicho en la última semana podemos inferir que Chacón está preocupado en que el mensaje de la oposición, como lo hizo hace cinco años, esté llegando al chavismo blando. No se puede olvidar que desde 2007 los centros en los que tradicionalmente el chavismo gana con relación de 70-30 o superior son los que registran mayor abstención.

Para algunos la clave está en los indecisos, para otros en la brecha de los electores que no pueden definirse como votos duros de los candidatos, de ahí que la estrategias del Comando Carabobo palpable en el discurso del presidente Chávez sea su último intento de "coqueteo" con los sectores de clases media y alta.

Dice la encuesta de GISXXI que Chávez cuenta con el voto de 56% de los electores; sin embargo, en su análisis Chacón pone el énfasis en el comportamiento de 16% del chavismo, el que a su juicio determinará o no la reelección del Presidente. No importa que los llamemos indecisos, chavismo blando, chavismo utilitario u oposición Light, la cita electoral del 7 de octubre aún no está definida.

emartinez@eluniversal.com

viernes, 3 de agosto de 2012

Objeciones a RE no representan un riesgo sustancial para el 7-O. Artículo de Eugenio Martínez

Eugenio Martínez

puzkas.blogspot.com/

En Twitter: @puzkas

¿El Registro Electoral (RE) que se utilizará el 7 de octubre presenta inconsistencias? Si. ¿Estas inconsistencias representan un riesgo para la elección presidencial? No. Esta es la principal conclusión de los técnicos del Comando Venezuela después de culminar el análisis del padrón de votación y recibir, de parte de la Comisión de Registro Civil y Electoral del CNE -el pasado 25 de julio- las respuestas a las objeciones planteadas en el último mes.

Aunque los técnicos electorales de la oposición admiten que el organismo comicial no ofreció las respuestas esperadas para algunos reclamos, sostienen que las objeciones presentadas -que no fueron subsanadas- "no representan un riesgo sustancial" para el próximo evento comicial.

Entre los reclamos presentados por el Comando Venezuela -que el organismo comicial no ha resuelto- se encuentra el caso de los homónimos, es decir la persistencia dentro del RE de 18.411 cédulas de identidad asociadas 9.155 personas. No obstante sostienen que con la presencia de testigos "bien formados en las mesas" puede mitigar cualquier anomalía que exista en la base de datos de los electores. Sin embargo, el CNE sí entregó -entre otros datos solicitados- los criterios para crear 1.378 nuevos centros de votación y eliminar 138 colegios electorales que funcionaron hasta 2010.

Avalan crecimiento del RE

Al igual que se desprende del Análisis de consistencia demográfica del RE, realizado por la Universidad Católica Andrés Bello -como parte de su proyecto de observación electoral-, el informe elaborado por los técnicos electorales del Comando Venezuela indica que el crecimiento del padrón de votantes "está en línea con la evolución demográfica de la población" (ver infografía anexa) Según los integrantes del equipo electoral del Comando Venezuela desde 2010 el RE creció en 7,6%, mientras que el incremento de la población mayor de 18 años se ubicó en 4,33%, lo que supone que la cobertura del padrón llegara a 96,7%. Esto significa que para los comicios parlamentarios 93,8% de los electores mayores de 18 años estaban habilitados como votantes, mientras para la elección presidencial del 7 de octubre 96,7% de los venezolanos mayores de 18 años están habilitados para sufragar.

Con relación a la cifra de 1.462.562 nuevos votantes para la elección presidencial, se indica que la cantidad de nuevos inscritos "esta ajustado al crecimiento de la población y distribuido espacialmente según se esperaría de acuerdo a las proyecciones de ?demográficas" (ver infografía anexa)

El problema de los fallecidos

En los dos últimos años el CNE excluyó -previa presentación del acta de defunción- a 135.394 electorales, lo que a juicio de los técnicos del Comando Venezuela, evidencia que existe un rezago importante en el retiro de fallecidos del padrón, que están "distribuidos homogéneamente entre los centros de votación del país". Aclaran que el proceso mediante el cual se desincorporan los fallecidos del RE origina "un retardo importante en su actualización. Hay una notable diferencia entre el número de fallecidos mayores de 18 años y la cantidad de personas retiradas" del padrón de votación.

La evidencia más notable del retardo denunciado por los técnicos electorales de la oposición es que los mayores de 65 años representan 11.2% del RE, pero de acuerdo al INE constituyen solo 8.8% de la población mayor de 18 años.

¿Los fallecidos representan un peligro para la elección presidencial? Los técnicos electorales sostienen que los inscritos que son mayores de 65 años están distribuidos "en centros de votación de todo tipo, pero su concentración es mayor en los centros donde la Unidad tiene presencia efectiva"; además aclaran que las personas de edad avanzada "son evidentes en los cuadernos de votación ya que tienden a estar en las primeras páginas de cada cuaderno, esta realidad representa un riesgo similar de usurpación del voto que el de cualquier abstencionista".

Aseguran que el riesgo se elimina "con testigos vigilantes que impidan que delincuentes electorales emitan votos por las personas que no asistan al centro el día de las elecciones."

Reubicaciones legales

En una auditoría telefónica aleatoria -realizada por el Comando Venezuela- se estableció que 98% de las reubicaciones fueron solicitadas por el votante o sugeridas por el CNE y aceptadas por el elector.

Esta auditoría telefónica consistió en 70 mil llamadas a votantes de todo el país y reubicados a partir del 26 de septiembre de 2010.

Por otra parte, el estudio del padrón indica que 83% de los electores habilitados para votar el 7 de octubre no cambiaron de centro de votación, mientras que 9% corresponde a electores que podrán votar en un colegio distinto al que tenían asignado en 2010. Al analizar los cambios de centros de votación se concluye que del total de 1.688.347 reuicaciones registradas para el 7 de octubre, 608.496 (36%) ocurrieron en centro de votación de una misma parroquia, mientras 233.064 (13,8%) reubicaciones se produjeron entre parroquias de un municipio y 320.498 (18.99%) cambiaron de centro de votación entre municipios de un mismo estado (ver infografía anexa)

Para los técnicos del Comando Venezuela los errores en los cambios de centro de votación no evidecian sesgo político, porque afectan por igual a los votantes de la oposición o a los del chavismo.

Una cédula, un voto. Artículo de Eugenio G. Martínez

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En Twitter: @puzkas

eluniversal.com

¿Tiene sentido el debate político -disfrazado de debate técnico- que existe en este momento sobre el uso de las captahuellas? Desde el referendo revocatorio del año 2004 el CNE -de forma paralela a la plataforma electoral- utiliza un sistema de identificación biométrica (captahuellas) para la autenticación de votantes. En el 2004 el intento de emplearlo en línea fue un fracaso, al punto que las captahuellas -y un diseño inadecuado de la estructura de la mesa de votación- colapsaron los centros de votación.

En las elecciones parlamentarias del año 2005, a pesar de que el CNE accedió a retirar las captahuellas, los partidos de oposición -presionados desde la sociedad civil- se retiraron de los comicios. En ese proceso se registró una abstención de 75% para elegir a los diputados ante la Asamblea Nacional (las consecuencias políticas de que la posición le cediera al oficialismo sus espacio en la AN se siguen sufriendo hoy en día).

Entre la elección presidencial del año 2006 y las elecciones parlamentarias de 2010 las captahuellas se utilizaron selectivamente en ocho estados (generalmente en los más poblados, además de otras entidades federales como Apure). En 2011 el CNE anunció que dejaría de usar las tradicionales captahuellas para llevar la identificación biométrica -como sugirió la Misión Técnica de Observación Electoral de la Unión Europea en 2006- a todas las mesas de votación.

Las consecuencias políticas y técnicas de este decisión se están estudiando desde hace un año, sin embargo a casi 60 días de las elección presidencial algunos sectores de la oposición comienzan a desempolvar los argumentos de amenaza al secreto del voto empleados en el año 2005 para -desde su perspectiva- generar una votación masiva producto de la indignación de los electores. ¿Tiene lógica política su planteamiento?

El CNE promociona a las nuevas captahuellas, bautizadas como Sistema de Autenticación Integrado (SAI), asegurando que garantizan el principio "un elector, un voto". ¿Es esto cierto?

Si consideramos que el SAI estará desconectado de cualquier red de comunicación durante la elección y que la máquina de votación sólo almacenará las huellas que correspondan a los electores asignados a la mesa de votación en la que se empleará esa máquina -y será imposible que se conecte con alguna base de datos en la que estén las huellas de todos los electores habilitados para votar en el país- parece muy presuntuoso asegurar que el sistema garantiza el principio "un elector, un voto". Si somos exactos el SAI lo que puede garantizar es que un elector vote una sola vez en la mesa de votación en la que su cédula está registrada. Si un elector tiene dos cédulas registradas -en mesas distintas- el SAI no podrá evitar que vote dos veces.

Ahora bien, según el análisis que realizan los técnicos del Comando Venezuela "El SAI sí puede garantizar "un elector, un voto", si se logra realizar e instrumentar adecuadamente la auditoría de la base de datos de las huellas dactilares de los electores. Si esta base de datos se analiza y depura adecuadamente, se puede asegurar que cada elector tenga un solo juego de huellas dactilares (de 2 dedos pulgares y 2 dedos índices) y que no existan huellas repetidas, el SAI complementaría una depuración del Registro Electoral y subsanaría la falta de seguridad existente en la emisión de las cédulas de identidad".

No obstante, el punto principal del SAI es el temor que empieza a generar la propia oposición sobre el secreto del voto. ¿Está garantizado el secreto del voto?

En las elecciones realizadas desde el año 2004 hasta 2010 el secreto del voto nunca ha sido violentado. Las modificaciones realizadas al sistema para la elección presidencial tampoco deberían generar temor sobre el secreto del voto; no obstante, las 17 auditorías que comienzan en dos semanas servirán para ratificar que el sufragio sigue siendo secreto.

A falta de las auditorias podemos decir que el voto es secreto es por cuatro razones básicas:

1. El SAI le pone la misma hora y fecha a todos los votos. Los votos están encriptados y claramente separados de la información de los electores y las huellas.

2. Cuando un elector emite su voto entra en una memoria temporal. Cada vez que ingresa un nuevo voto éstos se reordenan aleatoriamente.

3. Después que el SAI autoriza al elector a votar, el número de cédula de elector entra en la memoria temporal. Cada vez que ingresa un nuevo número de C.I., ésta se reordena aleatoriamente.

4. Ni los votos, ni los números de cédula están en secuencia, por lo que no hay posibilidad de relacionar los votos con los electores.

La duda que queda entonces es si se podrá revisar el archivo de huellas que se empleará el 7 de octubre. Dentro de las 17 auditorías previstas al sistema se encuentran dos especialmente importantes para el tema biométrico: La "auditoría de datos de la máquina de votación" y la "auditoría del sistema biométrico". La primera se refiere a la auditoría de la base de datos de huellas de los electores, que finalmente serán colocadas en la memoria de la máquina de votación y la segunda se refiere a la auditoría de las aplicaciones (software) que realizan la autenticación biométrica propiamente dicha.

A falta de estas revisiones -y por la información disponible- el principal temor sobre el SAI se orienta en dos direcciones: 1) El impacto que puede tener en el tiempo de votación promedio. 2) El uso político que se realiza del sistema para incrementar el temor sobre el secreto del voto. Desafortunadamente desde la oposición -a escasas semanas de la elección presidencial- se reactivó la difusión de denuncias que, en vez de agregar valor, solo sirven para disminuir y afectar su base electoral, colaborando en la estrategia oficial de generar dudas o temor sobre el secreto del voto. Denuncias que no agregan valor porque lo que hacen es reiterar elementos ya analizados técnica y políticamente.

En este momento el debate político que protagoniza la oposición sobre las captahuellas se antoja estéril por dos razones básicas: 1) El CNE no eliminará estos equipos salvo que las auditorías demuestren que comprometen el proceso electoral del 7 de octubre. 2) La disputa pública sobre la conveniencia de los equipos, en vez de atraer electores, los ahuyenta. Desafortunadamente el desencuentro que existe sobre las captahuellas pareciera estar alimentado por el deseo de los grupos que desde la sociedad civil provocaron que la oposición se retirara de las elecciones en 2005 de volver a imponer su particular visión política.

¿Volverán a tener éxito?

emartinez@eluniversal.com

@puzkas

jueves, 26 de julio de 2012

Fidel cambia los resultados vía PIN. Artículo de Eugenio Martinez

EUGENIO MARTINEZ

En twitter: @puzkas

eluniversal.com

A raíz del artículo de la semana pasada "No hay fraude no detectable" (lo pueden leer en: http://bit.ly/NR5Dzt) recibí varios correos de lectores formulando nuevas preguntas sobre el supuesto fraude preparado para el 7 de octubre.

Inicialmente debo reiterar que los políticos, militares retirados, articulistas y expertos electorales que más insisten en hablar de teorías de fraude, en su mayoría, están basando sus opiniones en datos suministrados por terceros que desconocen cómo funciona el sistema de votación automatizado que se usa en Venezuela.

No obstante, este tema el de las garantías de que se respetarán los resultados no es meramente técnico. Existe algo llamado la "Traza de papel" que en el pasado se ha convertido en la mejor evidencia de respeto a la voluntad popular. Esta evidencia puede ser cotejada por todos los electores que tengan interés en verificar los resultados del proceso electoral del 7 de octubre.

Podemos resumir la "Traza de papel" en tres grandes pasos:

1) El comprobante de votación es el primer elemento en este caso individual que permite a cada elector verificar que su voto se corresponde con la selección electoral que realizó en la máquina.

2) Cuando culmina la votación y se cierran las mesas, cada máquina imprime el acta de escrutinio con los resultados de la mesa en la que fue empleada. Solo después que se imprime este acta es que se procede con la transmisión de resultados (en este proceso tienen especial importancia los miembros de mesa y testigos electorales de cada candidato) Los resultados de cada máquina se transmiten a la Sala de Totalización del CNE (en el texto de la semana pasada abordamos las denuncias de las salas de totalización paralelas).

3) Después del proceso de transmisión, los presidentes de mesa de cada centro de votación eligen al azar (usando papeles numerados) las mesas que serán auditadas en ese centro (este proceso también debe ser ver verificado por los testigos y miembros de mesa). La auditoría que se realiza en este momento es muy sencilla:

Se verifica que la suma de los comprobantes de votación (que fueron depositados por cada elector en la urna cerrada) sea idéntica a los resultados que se encuentran impresos en el acta de escrutinio y por ende sean idénticos a los resultados transmitidos hasta la sala de totalización del CNE. A pesar de todas las teorías de fraude que existen, hasta este momento no se han presentado casos de auditorias en las cuales se reporten inconsistencias numéricas entre el conteo manual y el acta de escrutinio de la máquina.

4) Evidentemente el CNE totaliza las actas de todas las mesas. Bien sea por la publicación en la página web, o por la publicación en la Gaceta Electoral de los resultados por mesas, se puede cotejar fácilmente si en la totalización se "sumaron" datos distintos a los que tenían las mesas. ¿Cómo? Comparando el acta de escrutinio con el resultado que totaliza el CNE.

¿Qué puede ocurrir en una mesa sin testigos?

Si no hay testigos de una opción política y con la complicidad de los miembros de mesa antes de cerrar la mesa se puede votar por una opción política específica tantas veces como electores no hayan acudido a sufragar en esa mesa (lo cual reportaría una inusual participación de 100% de los electores). Terminado este proceso se imprime un acta totalmente válida y se transmite. En este escenario existe una debilidad teórica del sistema, debilidad que puede corregirse con miembros de mesa bien adiestrados, presencia de testigos y de electores en las auditorías.

Seguramente algún lector estará preguntando: "¿Se pueden "meter" miles de votos adicionales en cada máquina? La respuesta: No. Cada máquina de votación tiene un límite máximo de votos el cual es igual a la cantidad de electores inscritos en la mesa y así es reflejado en el Acta de Escrutinio, técnicamente no es posible votar más veces que la cantidad de electores registrados, y en el supuesto negado que eso ocurriese, se podría detectar fácilmente comparando la transmisión de la máquina con los datos del Tabla Mesa (archivo de infraestructura electoral que tiene el detalle de cuántos electores están habilitados a votar en cada mesa).

No faltará entonces quien refiera la cadena de Blackberry en la cual se asegura que se pueden falsificar los comprobantes de votación. Esto tampoco es posible porque los votos impresos llevan escrito una firma electrónica propia de cada máquina de votación. Si alguien falsifica los comprobantes es muy sencillo diferenciarlos.

¿Conclusión? Se necesitan testigos en todas las mesas y una participación mayoritaria.

Paradójicamente esta debilidad del sistema podría limitarse con el uso del Sistema de Autenticación Integrado (SAI), que aunque no garantiza el principio un elector, un voto en todas las mesas, sí podría facilitar que se descubra algún intento de manipulación como el descrito anteriormente en casos en que no existan testigos electorales.

La verificación de la "Traza de papel" ha coincidido en todos los procesos realizados desde 2006. Desafortunadamente es más probable que buena parte de quienes explican cómo será el fraude se hagan eco de la cadena que dice que Fidel cambia los resultados vía PIN, que de las explicaciones que describen cómo funciona el sistema electoral.

emartinez@eluniversal.com

domingo, 22 de julio de 2012

No hay fraude no detectable. Artículo de Eugenio G. Martínez

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En twitter: @puzkas

La última década electoral en Venezuela ha demostrado que las elecciones se ganan o se pierden por votos y por no poder garantizar testigos en todas las mesas. No obstante, a pesar de este aprendizaje comienzan a proliferar los análisis que explican cómo se cometerá fraude el 7 de octubre. Coincido con varios de los autores de estos textos en que sólo una plataforma electoral debidamente auditada es confiable, sin embargo en el resto de sus argumentos debo marcar distancia. Me preocupan estos análisis porque son generados por personas que no han participado en las auditorías realizadas al sistema electoral desde 2005 o que no tienen contacto con el grupo de técnicos que han participado en estas auditorías lo que hace que expongan teorías de fraude que en vez de servir para un trabajo conjunto y centrado en los puntos débiles del sistema electoral (que existen) pueden afectar la participación de los ciudadanos, especialmente la base de electores pro-oposición al promover la matriz de opinión que el voto no es secreto o peor llevando a un sector de la población a un escenario similar al de 2005. Pareciera que buena parte de los generadores de opinión en el país no logran interiorizar que el principal problema se presenta cuando existen mesas de votación sin testigos. En las siguientes líneas vamos a intentar dar respuesta a las principales preguntas/aseveraciones que circulan viralmente por las redes sociales.

¿Y si el CNE cambia los resultados?

En nuestro sistema existe algo que podemos llamar la traza de papel, que garantiza que los resultados no se modifiquen, o sea muy sencillo detectar si alguien lo intenta hacer. Son cuatro pasos básicos los que componen la traza de papel:

La máquina de votación emite un comprobante de votación, que es verificado por el elector.

La máquina de votación imprime actas con resultados antes de conectarse y transmitir al CNE. Después de transmitir se entregan copias de las actas a los testigos y estos comparan con acta original.

Después de cerrar todas las mesas de un centro se eligen las mesas a auditar. El 54% de las urnas se abren y se cuentan los votos. Se coteja los resultados de las actas impresas por la máquina de votación.

Los resultados totalizados y publicados en la página web del CNE se pueden cotejar con las actas impresas por la máquina de votación y en manos de los testigos de los partidos políticos.

¿La oposición puede auditar el sistema electoral?

Para todos los procesos electorales celebrados desde el año 2005 se han auditado los software de las máquinas de votación, revisado la red de Transmisión de la Cantv, los programas de totalización, se ha realizado la auditoría de producción de las máquinas de votación, etc. En total para el proceso electoral del 7 de octubre se van a realizar 17 auditorías, incluidas dos nuevas auditorías (asociadas al SAI) y la reformulación de la auditoría pre-despacho.

¿Y si transmiten los resultados a un centro de totalización paralelo en donde cambian los resultados?

La sala de totalización (CNT1) siempre ha estado ubicada en la sede del CNE en Plaza Caracas (y en ella la oposición siempre ha tenido testigos). En todos los procesos existe otra sala de totalización de respaldo (CNT2) en caso de falla de la sala principal. La CNT2 primero funcionó en la Torre El Chorro (avenida Universidad del Distrito Capital) y desde 2007 fue trasladada a la sede de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Para la elección del 7 de octubre la CNT2 funcionará en la sede del CNE ubicada en el edificio Caracas Teleport. En esta sala también existe presencia de los técnicos acreditados por la oposición.

Las máquinas de votación se conectan de forma inalámbrica para cambiar los resultados

En las distintas auditorias realizadas al sistema se ha demostrado que las máquinas de votación no tienen capacidad de conexión inalámbrica. ¿Bidireccionales? Las máquinas de votación son bidireccionales así lo reconoce el CNE como cualquier equipo que requiera comunicarse, no obstante en estos protocolos de comunicación, como lo demuestran las auditorías, los votos viajan en una sola dirección (hacia la Sala de Totalización). Recuerden que en los manuales de Miembros de Mesa del CNE y en los que utiliza la oposición para sus testigos se establece que durante la votación la máquina debe permanecer desconectada.

¿Si el sistema es automatizado por qué el CNE tarda tanto en anunciar los resultados?

Después de dos horas del cierre de mesas en la Sala de Totalización ya se han recibido la mayoría de las actas, no obstante los actores políticos (oposición y gobierno) coinciden en que el primer boletín debe anunciarse cuando los resultados sean irreversibles. El retraso es por consideraciones políticas, no técnicas. El proceso de totalización se inicia a las 2:00 pm del día de la votación con la "puesta a cero" de los equipos, que tendrán acceso a datos a partir de las 6:00 pm. En este proceso participan testigos de la oposición.

El voto no es secreto

El secreto del voto se garantiza porque se almacenan los votos emitidos de forma aleatoria, las máquinas registran todos los votos con la misma hora (así se impide la secuencia), además reordenan aleatoriamente la secuencia en que fueron emitidos, encriptan esta información y luego, al cerrar la votación, contabilizar los votos, imprimen el acta y luego transmiten los resultados. Los métodos de reordenamiento aleatorio han sido usados y verificados en elecciones anteriores, incluso en las elecciones en que ha ganado la oposición en 2007, 2008 y 2010.

Este tema es muy extenso, y el espacio de esta columna se vuelve insuficiente. Sin embargo, como último elemento, vamos a recordar que Smartmatic aunque nació en Venezuela, es una empresa internacional, con prestigio internacional ¿Por qué esta empresa va a arriesgar su prestigio por una elección en nuestro país? Aunque algunos teóricos del fraude no quieran reconocerlo en los procesos electorales previos la aplicación electoral de Smartmatic y sus máquinas de votación han demostrado que cumplen con el funcionamiento esperado, otra cosa es lo que ocurre en las mesas en que la oposición no fue capaz de acreditar testigos o como el desequilibrio de la campaña o el chantaje social de los planes sociales condiciona el voto de los electores.

emartinez@eluniversal.com

viernes, 13 de julio de 2012

La UCAB vs Batman. Artículo de Eugenio G. Martínez

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En Twitter: @puzkas

ElUniversal

La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) acaba de concluir su análisis sobre la consistencia demográfica del Registro Electoral (RE). ¿Su principal conclusión? "La evaluación demográfica realizada apunta a la presencia de ciertas inconsistencias que no resultan determinantes para afirmar que el actual RE no cumple con los requisitos mínimos para poder llevar adelante las próximas elecciones presidenciales del 7 de octubre".

Contundente la UCAB. No obstante en las redes sociales continúa la campaña -de un sector reducido, pero que gana adeptos- sobre la exigencia de depuración del RE, so pena de no respetar los resultados del 7 de octubre.

En esta campaña se confunden desde quienes esgrimen argumentos técnicos interesantes para analizar, hasta quienes se dedican solo a difundir mitos sobre la composición del padrón de votantes.

Mientras en su informe la UCAB asegura que se descarta que existan más electores que habitantes en el país, en las redes sociales se continúa argumentando que en el RE se encuentran 5 millones de votantes virtuales, lo que se explica al comparar el crecimiento poblacional contra el crecimiento del padrón.

El argumento básico -en 140 caracteres- es simple: "es imposible que 96% de los mayores de 18 años estén inscritos en el RE".

La respuesta a esta premisa también se encuentra en el informe de la UCAB: "Históricamente el RE ha tenido una alta cobertura de la población potencialmente electoral y al llegar al 96 o 97% en el 2012, no se coloca en una situación muy distinta a la que ofrece Costa Rica (95%), Perú (95%), México (94%) y vale mencionar a Chile en 1988 cuando el 92% de su población de 18 años y más llegó a estar inscrita en el padrón electoral; una fracción muy importante de los nuevos inscritos en el RE es aportada por las cohortes numerosas de jóvenes de 18 a 24 años, justamente en las edades donde había mayores déficit en la cobertura".

Sin embargo, de poco vale el análisis de la UCAB. De lo que se habla -como en cada elección- es que en el RE está inscrita una persona de apellido Batman, otra que se llama Superman y un virtual llamado "Mojón Mojón".

La UCAB no aborda este tema en su análisis (entre los objetivos de sus estudio no se incluye la valoración sobre este tema), sin embargo parece innecesario porque desde 2006 todo lo relacionado con los nombres "extraños, absurdos, inconcebibles" tiene explicación (aún no se debate la responsabilidad de los funcionarios que admitieron registros de niños con nombres absurdos, pero ese es otro tema).

A riesgo de dar argumentos a quienes difunden rumores en las redes sociales, voy a reiterar que en el RE no está inscrito una persona llamada Superman, en realidad hay dos

Venezolanos que exhiben este nombre. La lista no se limita al principal exponente del Salón de la Justicia, en el padrón de votación que se utilizará este año figuran: seis venezolanos que se llaman Tarzán, cuatro que están registrados como Pelé, 105 que exhiben el nombre de Hitler y un largo etcétera entre el que figura el caso de los Batman (los oriundos del estado Aragua podrán certificar lo común que es éste apellido). Todos estos casos fueron auditados en los últimos años, determinándose que no constituyen anomalías; no obstante continúan apareciendo como denuncias frescas, de última hora que contaminan el necesario debate sobre las garantías electorales.

Poco vale exponer en las redes sociales los argumentos de la UCAB, la cadena enviada por email y por BlackBerry dispone de mayor veracidad que el estudio avalado por una de las principales universidades de la región. Hemos llegado al absurdo que tiene más credibilidad la cadena que explica que no se podrá votar el 7 de octubre sino se actualiza la huella antes del 22 de julio que la explicación de los técnicos del Comando Venezuela desmintiendo esta información. ¿Cómo es posible?

Desafortunadamente la academia sigue en desventaja ante la cultura Sábado Sensacional (a mi juicio uno de nuestros principales problemas como sociedad).

Desafortunadamente la UCAB sigue perdiendo el debate ante quienes tienen como argumento a "Batman" y el debate -este texto es un buen ejemplo- se desvía a temas inocuos, olvidándose lo verdaderamente importante para la opinión pública: Si se garantizan testigos en todas las mesas los votantes imaginarios no aparecerán y los riesgos de que se intente desconocer la voluntad popular se reducirán considerablemente.

emartinez@eluniversal.com

jueves, 28 de junio de 2012

El registro de PowerPoint en el CNE. Artículo de Eugenio G. Martínez

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En Twitter: @puzkas

ElUniversal

Loable iniciativa del CNE en tratar de poner orden en el libertinaje informativo que existe con la difusión de estudios de opinión pública. Loable, pero insuficiente. Aunque una medida como el registro de encuestadoras -y de sus estudios- era necesario en Venezuela, la información que solicita el organismo comicial para garantizar la profesionalidad de los estudios que se divulguen durante la campaña presidencial no servirá para darle credibilidad a las encuestas.

En la planilla de registro que emplea desde este lunes el CNE se exige a las empresas interesadas en contar con el aval del organismo comicial que -antes de publicar cualquier estudio- se registre en el sistema la siguiente información:

Fecha de levantamiento de la información

Objetivos general y específico de la encuesta

Tamaño de la muestra

Cobertura vertical (niveles de desagregación en que se presentará la información)

Población objeto del estudio

Tipo de diseño empleado

Error de muestreo

Nivel de confianza

Variables utilizadas

Muchos lectores podrán inferir que al conocerse estos datos cualquier encuesta que se registre en el CNE tendrá el aval técnico que permita confiar en sus resultados. Desafortunadamente no es así. En este registro faltan datos vitales para poder otorgarle credibilidad a un estudio (valga la acotación que la información solicitada por el CNE se puede colocar en una presentación en PowerPoint sin que eso signifique que la información es cierta).

Para ilustrar este punto vamos a tomar como ejemplo al Instituto Federal Electoral de México (IFE). Al igual que el CNE, el IFE tiene un amplio registro de estudios de opinión pública difundidos durante la actual campaña presidencial.

¿En qué se diferencian el registro del IFE y del CNE? En la información que solicita la autoridad electoral mexicana que en Venezuela parece ser tabú (para los lectores que deseen profundizar en este tema pueden visitar: http://www.ife.org.mx).

La diferencia más importante entre los dos registros (para evitar que alguien invente datos en una presentación en PowerPoint) es que en México se exige entregar copia del estudio completo y de la base de datos que da origen a la presentación de los hallazgos más relevantes.

A diferencia del CNE, el IFE exige a las empresas que hacen encuestas aclarar los datos de la persona (natural o jurídica) que ordenó el estudio. A diferencia del CNE el IFE exige para validar el registro de encuestas que se consigne el cuestionario utilizado para obtener los resultados presentados, señalando incluso la frecuencia de no respuesta y la tasa de rechazo general a la entrevista (muchos de los resultados de los estudios de opinión pública en Venezuela se podrían comprender mejor si las encuestadoras entregaran copia del cuestionario que utilizan).

Además el IFE exige a las encuestadoras precisar si el reporte entregado contiene estimaciones de resultados, modelo de probables votantes o cualquier otro parámetro que no consista en las frecuencias relativas de las respuestas de la encuesta (otro tópico que permitirá entender en Venezuela las diferencias considerables entre distintos estudios de opinión pública).

Desafortunadamente la iniciativa del CNE no resolverá la guerra de encuestas -en otros textos nos hemos referido a este fenómeno como guerra de PowerPoint- ni tampoco servirá para dotar de credibilidad a los estudios de opinión pública que reciben, a través de los medios de comunicación social, los electores venezolanos.

En el libro "Investigación electoral" del profesor Félix Seijas, publicado por la Universidad Central de Venezuela en 1998, el autor (principal responsable del IVAD) advierte: "en los comandos de campaña existen personas interesadas en darle uso a estas encuestas con fines publicitarios cuando les favorecen, en especial, cuando ocupan el primer lugar, en la creencia de que pueden modificar la conducta del elector y aumentar la ventaja o, en el peor de los casos, mantenerla, por aquello de anotarse al ganador (...). Nada más incierto. No hay estudio científico alguno que demuestre que los votantes cambien de parecer por los resultados de las encuestas dadas a conocer durante las campañas electorales (...). Hay evidencias, según las cuales, la creencia en el efecto ganador, sobre todo cuando dista del momento de las elecciones, carece de formalidad científica".

Sirva esta frase del profesor Seijas para referirnos a ora decisión del CNE que pareciera, debería tener un debate más amplio. Los rectores acordaron del organismo comicial acordaron mantener la prohibición de publicación de encuestas siete días antes de la elección, aunque todos estamos conscientes que en esa semana proliferarán las encuestas en las redes sociales y seremos bombardeados por supuestos exit polls el 7 de octubre.

Una comparación rápida de las legislación electoral de 182 países nos proporciona la siguiente información: Solo 2,7% de las autoridades electorales del mundo mantienen la prohibición de difundir encuestas entre 6 y 7 días antes de una elección, mientras 9% lleva esa prohibición hasta más de 10 días. ¿Cuáles son estos países? Entre otros Angola, Bielorrusia, Burundi, Chipre, Corea del Sur, Ecuador, El Salvador, Honduras, Kirguizistán, Luxemburgo, Mongolia, Montenegro, Mozambique, Paraguay, Singapur, Taiwán y Turquía.

Si duda, falta bastante por discutirse en Venezuela si se requiere controlar la guerra de PowerPoint y llegar a un manejo y tratamiento profesional en la difusión de los estudios de opinión pública.

emartinez@movistar.ve.blackberry.com

jueves, 21 de junio de 2012

En los indecisos está la clave. Artículo de Eugenio G. Martínez

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En Twitter: @puzkas

ElUniversal

Algo ocurre con las encuestas. Las diferencias significativas que se registran entre los principales estudios de opinión pública sugieren que no existe una noción clara de lo que está ocurriendo en el país, especialmente con el segmento de los indecisos. La disparidad en los resultados de intención de voto es un indicativo de que las encuestas están fallando en medir la opinión de uno de los tres sectores en los que se divide el electorado venezolano (pro oposición, independientes, pro gobierno).

Veamos algunos ejemplos: La diferencia en la intención de voto entre Henrique Capriles Radonski y Hugo Chávez varía desde una brecha (diferencia entre la intención de voto de los dos candidatos) de siete puntos porcentuales a favor de Capriles Radonski hasta 36 puntos porcentuales a favor del presidente Hugo Chávez.

Si utilizamos como referencia los resultados de los estudios de opinión pública -difundidos en mayo, con fecha de campo en abril- veremos la siguiente disparidad en la brecha de votación:

Predigmática: 7 puntos porcentuales a favor de Capriles Radonski

JDP Consultores: 3 puntos porcentuales a favor de Capriles Radonski

Varianzas: 5 puntos porcentuales a favor de Capriles Radonski

Consultores 21: empate técnico entre todos los electores

Datanálisis: Diferencia de 17 puntos porcentuales a favor de Chávez

Hinterlaces: Diferencia de 22 puntos porcentuales a favor de Chávez

Consultores 3011: Diferencia de 30 puntos porcentuales a favor de Chávez

IVAD: Diferencia de 21 puntos porcentuales a favor de Chávez

GISXXI: Diferencia de 36 puntos porcentuales a favor de Chávez.

Si se analiza cada uno de estos estudios se encuentra que entre más alta es la brecha entre los candidatos más alto es el segmento de personas que no precisan por quién votarán, incluso en algunos casos el porcentaje de indecisos es superior a la diferencia entre los candidatos. Por ejemplo, según Datanálisis 33% de los encuestados no responde por quién votará, mientras IVAD sitúa este segmento en 32% de los electores.

En otras encuestas como la de GISXXI la diferencia entre los candidatos (con 16% de indecisos) puede explicarse por la naturaleza y orden de las preguntas que realizan en sus trabajos de campo. Valga la acotación que la decisión del CNE de exigir a las encuestadoras que se registren ante el organismo comicial para poder difundir sus estudios no va a resolver este problema, porque entre los requerimientos para dicho registro no se incluye la presentación del cuestionario empleado para cada estudio (para poder analizar una encuesta es necesario conocer, no sólo las preguntas que se realizan, sino el orden en que se presentan esas preguntas).

Retomando el tema de los indecisos, cualquier lector podría indicar que no existe certeza de cómo votará este segmento: podrían inclinarse mayoritariamente a votar por Capriles Radonski, podrían hacerlo por Chávez o podrían distribuirse entre los dos candidatos.

La duda de cómo se comportarán los indecisos -y su impacto en los resultados de las encuestas- no puede desestimarse. Algo ocurre con los estudios de opinión pública que en su mayoría no logran precisar cómo votarán 1/3 de los electores el 7 de octubre. Si el problema no son los estudios (su cuestionario y distribución muestral) entonces el problema se ubica en un sector importante de la sociedad que teme hablar de sus preferencias políticas.

Según Datanálisis la cifra de indecisos en mayo llegó a 33%. Si se disgrega esta cifra por grupos etarios se obtiene que al menos cuatro de cada 10 electores entre los 18 y 29 años se autodefina como independiente; mientras que entre los 36 y 41 años la cifra de indecisos alcanza a 34% de los electores potenciales.

Por clase social la situación no es distinta. Tres de cada 10 electores de los segmentos A/B y C se dicen independientes ¿Y en los segmentos D y E? Tres de cada 10 electores también se dicen independientes.

Con estos números es sencillo concluir que la clave del 7 de octubre está en poder comprender a los indecisos (algo de Perogrullo dirán muchos lectores) especialmente cuando en la mayoría de los estudios de opinión pública tres de cada 10 electores en Venezuela no quieran fijar posición sobre su preferencia electoral, una postura llamativa porque tenemos más de una década viviendo bajo los efectos de una polarización extrema.

No obstante, cuando logra filtrarse el segmento de indecisos -en función de cómo responden a otras interrogantes- resulta más sencillo entender el panorama del 7 de octubre.

A un poco más de tres meses de una elección histórica todas las variables de los estudios de opinión pública sugieren que existe una leve ventaja a favor de la reelección de Chávez. No obstante, esto no le garantiza la victoria al oficialismo; al contrario, en términos globales la oposición se encuentra ante su mejor oportunidad electoral en una década.

Los estudios de opinión pública -en su conjunto y no sólo con la interrogante de intención de voto- sugieren que el escenario electoral será muy similar al de los resultados del referendo constitucional de 2007. Si no ocurren eventos extraordinarios en los próximos tres meses el 7 de octubre presenciaremos un resultado cerrado entre Capriles Radonski y Chávez.

A una semana que comience -oficialmente, aunque no en la práctica- la campaña electoral el poder comprender el silencio de los indecisos será clave para el resultado de la elección presidencial.

La mejor prueba de que el 7 de octubre será un evento con una diferencia pequeña se encuentra en la recientes decisiones del Ejecutivo Nacional: Mantener cerrado el consulado en Miami, otorgar el control de PPT y Podemos a dirigentes pro-Chávez, el constante uso de cadenas y ventajismo electoral, la negativa a permitir la presencia de misiones técnicas de observación electoral, reactivar el uso de la Lista Tascón, promover el rumor de que el voto no es secreto, etc.

emartinez@movistar.ve.blackberry.com

miércoles, 16 de mayo de 2012

La guerra de presentaciones en PowerPoint

EUGENIO G. MARTÍNEZ

En twitter: @puzkas

Lo displicentes que suelen ser los medios de comunicación en Venezuela -públicos y privados- en el manejo de los estudios de opinión pública tienen sumidos a los electores en un bombardeo constante de encuestas. Aunque -para ser muy justos con las encuestadoras serias del país- se debe decir que es la guerra de las presentaciones hechas en PowerPoint y uno que otro archivo en .pdf. Desafortunadamente las redes sociales tampoco ayudan a resolver el problema, sino que en la mayoría de los casos lo potencian.

Hace dos meses escribíamos sobre este tema. De ese texto voy a rescatar dos frases que pueden ilustrar el problema de las presentaciones en PowerPoint (vale decir que durante la primera década del siglo XXI ya podrían hacer las presentaciones en Prezi) Joseph Napolitan (uno de los consultores políticos más famosos del mundo) siempre ha insistido en que las encuestas que son publicadas en los medios "ponen usualmente casi todo su énfasis en lo que los encuestadores llaman los resultados de las carreras de caballos: quién está adelante y por cuántos puntos. Aunque siempre es interesante, esta información no es en particular valiosa para la planificación de las campañas (...). Un hecho indiscutible acerca de las encuestas políticas es el siguiente: Las encuestas no ganan elecciones. Lo que gana elecciones es el uso que el candidato hace de la información que obtiene a través de las encuestas".

Por su parte el profesor Félix Seijas, director del IVAD (que no suele hacer presentaciones como las que se están difundiendo últimamente) sostiene que lo recomendable "al publicar las encuestas sería citar la fuente y acompañarla de una ficha técnica que debe informar el tamaño de la muestra, el tipo de muestra, los ámbitos del estudio, el periodo de recolección del dato, errores tolerables (máximos admisibles) y niveles de confianza (...). Es casi inevitable la llamada guerra de las encuestas, lo lastimoso es que las que más proliferan a través de los medios de comunicación son, por lo general, las menos fundamentadas técnicamente y hasta manipuladas con fines propagandísticos contra las que en verdad son elaboradas con todo el rigor científico y que son las que cumplen con el deber de brindarle al usuario un producto de buena calidad. Esta guerra es casi imposible de controlar por medios alguno, legal o no. En todo caso, se debe persuadir a los actores del daño que se comete y de sus efectos".

La mayoría de los electores venezolanos, sin acceso completo a todos los estudios de opinión pública, deben estar desconcertados por el baile de cifras en PowerPoint. Para ellos van las siguientes recomendaciones (que ya hicimos ante de la elección presidencial de 2006)

1) Fotos. No futurología. Los estudios de opinión pública son como fotografías. Describen a la perfección una situación (que ocurre dentro de su fecha de campo) pero no deben utilizarse para "predecir" el futuro.

2) Datos vs. interpretación. Una cosa es el dato que se obtiene de preguntas concretas y otra la "interpretación que se hace de ese dato".

3) Trayectoria. En una campaña siempre aparecerán encuestadoras. Algunas que optan por elevar su perfil de opinión pública y otras que son creadas simplemente para potenciar una estrategia de campaña. En Venezuela no es común que se divulgue la empresa, partido o medio de comunicación que pagó un estudio de opinión, el Media Studies Center, del Freedom Forum, considera que este dato es vital. Conocer esta información le servirá para obviar las encuestas hechas como parte de una campaña.

4) Entrevistas. Las encuestas dan resultados aproximados, por esto mientras mayor sea el número de personas entrevistadas, menor será el error debido al tamaño de la muestra. No obstante, es un error pensar que "más es mejor". Las principales firmas de opinión del país consideran que muestras de 1.200 personas seleccionadas aleatoriamente son lo suficientemente representativas para "retratar" la opinión de todos los electores.

5) Método de elección. Si se desconoce el método de selección de los entrevistados los resultados deben colocarse en duda. Para reflejar la opinión pública con precisión, es necesario emplear muestras aleatorias o probabilísticas.

6) Grupo de análisis. Es vital saber de qué grupo fueron escogidos los entrevistados. Las encuestas deben precisar qué área (nacional, regional, municipal), a qué grupo (votantes inscritos, personas sin derecho a votar, simpatizantes de partidos) o a qué estrato (A, B, C, D, E) pertenecen las personas seleccionadas.

7) Todos o algunos. Se pueden interpretar erróneamente los resultados de una encuesta si sólo se conocen los resultados de una o dos respuestas de todo el estudio, o si sólo se informan los resultados de un subgrupo. Por ejemplo, puede manipularse la opinión pública si los resultados de un subgrupo (sólo simpatizantes del candidato A, o habitantes de un municipio específico) se generalizan como representativos a todos los candidatos.

8) La fecha. Las coyunturas suelen modificar sustancialmente la intención del voto (por ejemplo, el atentado terrorista en marzo de 2004 en Madrid); por esta razón, al interpretar los resultados de las encuestas se debe considerar la fecha en que se realizó el estudio de campo y el tiempo invertido en la tabulación y procesamiento de resultados.

9) El error muestral. El error de muestreo es básico al analizar resultados generales de intención de voto. Un margen de error de 3% quiere decir que si se volvieran a entrevistar a todos los adultos de un país y se les planteara las mismas preguntas, las respuestas obtenidas quedarían tres puntos porcentuales por arriba o tres puntos porcentuales por debajo. Si un candidato tiene 51% de apoyo popular, este número puede ser realmente 48 o 54%.

10) Las preguntas. Si la distancia entre dos candidatos es menor al margen de error (Candidato A: 51%; Candidato B, 49%, error de 3%) no debe concluirse que uno aventaja al otro. Lo más correcto es decir que la elección está reñida o que existe poca diferencia. En este punto es importante conocer la redacción de las preguntas y el orden. A veces, el orden de las preguntas condiciona el resultado.

emartinez@movistar.ve.blackberry.com

En twitter: @puzkas

domingo, 15 de abril de 2012

Los consejos de Lakoff a Chávez. Artículo de Eugenio G. Martínez




EUGENIO G. MARTÍNEZ
En twitter: @puzkas
eluniversal.com


En Venezuela se está hablando mucho de George Lakoff en las últimas semanas, especialmente el chavismo que cree identificar en la estrategia de campaña de Henrique Capriles Radonski la influencia directa de este investigador de lingüística de la Universidad de California.

Vale precisar que Lakoff, como militante del partido Demócrata en EEUU, se propuso investigar las razones que provocaban que los republicanos apelaran electoralmente a los demócratas con tanta frecuencia.

A Lakoff -entre otras premisas- le interesaba comprender por qué un obrero norteamericano votaba por candidatos republicanos, cuando éstos no son afectos a la constitución de sindicatos; además intentaba precisar las causas que hacían que los republicanos fuesen más convincentes que los demócratas durante las campañas electorales.

"El Manual del Progresista" es uno de los libros más citados de Lakoff en Venezuela en estos días. Para simplificar el contenido del texto -excusen quienes sean lectores habituales de Lakoff- me voy a limitar a señalar lo que podríamos interpretar como aprendizajes para no perder una elección, lecciones que sin duda pueden nutrir al comando de campaña de Capriles Radonski, pero que no le vendría nada mal a los integrantes del Comando Carabobo aplicar; siempre reconociendo que el presidente Chávez -consciente o no de ello- utiliza varios de los consejos de Lakoff desde hace varios años.

Lakoff llama "la trampa de la encuesta" al hecho que muchos "progresistas" -acá podemos cambiar el vocablo por políticos- se dejan guiar por las encuestas. La tarea del líder consiste en liderar, no en seguir. Por otra parte, contrariamente a lo que se cree, las encuestas no reflejan la exacta realidad. Las encuestas tan sólo reflejan el tipo de preguntas que hacen, que, por otro lado, no siempre son relevantes. Los verdaderos líderes no recurren a las encuestas para tomar posición; lideran a la gente hacía nuevas posiciones.

El ABC básico de toda campaña puede partir de la definición de Lakoff con relación a la lista de propuestas que se presentan: "Los progresistas suelen pensar que la gente vota en función de los programas electorales y de las propuestas políticas específicas de los candidatos. Lo cierto es que la gente vota basándose en los valores, la capacidad de transmitir, la autenticidad, la confianza y la identidad".

Según Lakoff se sostiene a menudo que "la verdad no necesita enmarcarse" y "que los hechos hablan por sí solos". La gente utiliza marcos -es decir estructuras mentales profundamente arraigadas que configuran nuestra comprensión del mundo- para entender los hechos. Los marcos están en nuestros cerebros y definen nuestro sentido común. Es imposible pensar o comunicarse sin activar estos marcos. De ahí la importancia de enmarcar, de activar uno u otro marco. Las verdades tienen que enmarcarse para que se vean como verdades. Los hechos necesitan un contexto.

Otra advertencia se encuentra en la trampa de las "políticas son valores". Según Lakoff "los progresistas suelen equiparar las políticas con los valores, es decir, con conceptos éticos como la empatía, la responsabilidad, la justicia, la libertad, etc. Las políticas no son valores en sí mismas, aunque se basen, o debieran basarse, en ellos. Por ejemplo, la seguridad social y el seguro médico universal no son valores: son medidas políticas que reflejan y realizan los valores de la dignidad humana, el bien común, la justicia y la igualdad".

Una vez que la opinión pública venezolana reactivó el debate sobre los Ni-Ni o No Alienados Políticamente, convendría analizar lo que Lakoff llama "la trampa del centrista". Desde su perspectiva "existe una creencia generalizada: que existe un 'centro' ideológico, es decir, un grupo mayoritario de electores, bien con una ideología propiamente centrista, bien posicionados entre la derecha y la izquierda, bien que comparten unas mismas opiniones. En realidad el llamado centro está formado por bi conceptuales, es decir, por personas que son conservadoras en algunos aspectos de la vida y progresistas en otros. Los electores que se consideran 'conservadores' suelen tener valores progresistas en cuestiones importantes de la vida. Tenemos que dirigirnos a estos biconceptuales 'parcialmente progresistas' apelando a sus, a veces sólidas, identidades progresistas. Muchos progresistas creen que deben 'escorarse a la derecha' para conseguir más votos. En realidad, es un error. Al acercarse a la derecha, los progresistas refuerzan los valores de la derecha y renuncian a los suyos; y además, se alejan de sus bases".

Según Lakoff, muchos "creen que se ganan elecciones o se consigue el apoyo de los electores con golpes de efecto ingeniosos y eslóganes llamativos, el 'marco de superficie'. Los marcos de superficie son inútiles sin los marcos más profundos, es decir, sin nuestras convicciones morales más arraigadas y nuestros principios políticos (...) los marcos profundos tienen que estar previamente asentados para que los eslóganes puedan tener algún efecto; los eslóganes por sí solos no consiguen nada".

Lakoff recalca que es "muy cómodo achacar todos nuestros problemas a los medios de comunicación y a las mentiras" de los adversarios, "pero es poco lo que podemos hacer directamente al respecto. Sólo podemos controlar directamente cómo comunicamos nosotros. No basta con corregir una mentira con la verdad, sino que es necesario enmarcar las cosas con nuestra visión moral para que la verdad se entienda, y es necesario que este nuevo marco vuelva a delimitar el debate político".

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