Mostrando las entradas con la etiqueta Leopoldo López. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Leopoldo López. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de marzo de 2012

Cheque en blanco a Capriles. Artículo de Leopoldo Puchi





Leopoldo Puchi
eltiempo.com


En siete meses los electores estarán obligados a escoger entre dos opciones, la que representa Hugo Chávez y la que expresa Capriles Radonski. Una importante porción de venezolanos que no se identifica con ninguna de estas alternativas no ha encontrado expresión en una candidatura diferente, una tercera vía. Así que las circunstancias conducen a que tengan que escoger entre dos males, dos visiones y conductas políticas que no satisfacen sus aspiraciones.

La candidatura de Hugo Chávez está marcada por un mal desempeño de la gestión pública a lo largo de estos años de gobierno, lo que se expresa en áreas sensibles como la de la seguridad personal, con una delincuencia desbordada, o en la esfera económica, con los altos índices de inflación. A lo que se le añade el sectarismo en el ejercicio de la política, la arbitrariedad de muchos actos de gobierno y las distorsiones en la concepción del modelo socialista. Estas son razones que pueden explicar que sectores provenientes de la izquierda no respalden a Hugo Chávez.

La candidatura de Capriles Radonski se ubica en la centroderecha, lo mismo que el arco de fuerzas políticas y sociales que lo sostiene. El eje programático elaborado por los partidos de la Mesa de la Unidad se inclina hacia el neoliberalismo, la desregulación económica, las privatizaciones, incluso de Pdvsa, y la reubicación de Venezuela en el dispositivo geopolítico estadounidense. Estas son razones suficientes para que sectores que se consideran progresistas no respalden la opción de Capriles.

Al dilema que plantean estas circunstancias no es fácil darle respuestas. En todo caso, las decisiones que se tomen, en uno u otro sentido, no pueden basarse en el autoengaño. Se sabe lo que significa Chávez y lo que representa Capriles, más allá del marketing electoral y los posicionamientos publicitarios de éste hacia el centro, lo popular o el progresismo. Campaña es campaña. Por esto resulta inexplicable que organizaciones que se autodefinen como de izquierda hayan decidido apoyar a Capriles sin que mediara un acuerdo sobre temas cruciales, y que en lugar de ello se le haya entregado un cheque en blanco.

Argumentos pragmáticos o de carácter táctico pueden esgrimirse para justificar una decisión como la señalada, pero no hay motivo para mimetizarse, ni para aparentar proximidades ideológicas que no existen. El proyecto de la MUD y de Capriles es el que es. Si se quiere realizar una alianza hay que explicar las causas específicas que conducen a ella, pero es necesario decirlo abiertamente y sin inventar razones que no son tales.

La evolución económica y política del país debe realizarse dentro de las coordenadas del acto constituyente de 1999. En ese esquema no es admisible un capitalismo neoliberal, como tampoco lo es un socialismo a la antigua, no democrático, por lo que es indispensable que tanto el Psuv como PJ progresivamente ajusten sus planteamientos y puedan convertirse en opciones positivas y aceptables por la sociedad venezolana. Sólo así Venezuela estaría dispensada de escoger entre dos males.


sábado, 8 de octubre de 2011

Que sea el pueblo el que decida. Artículo de Leopoldo López

Leopoldo López

noticierodigital.com

Domingo 12 de febrero de 2012: Día de la Juventud, año del cambio. Los venezolanos estamos convocados a participar en una jornada que dentro de algunos años será recordada por nuestros hijos en la escuela, en las clases de historia.

Ese día, la voluntad popular se expresará para elegir al candidato unitario de la alternativa democrática. Escogeremos al capitán de un equipo de líderes cuya primera misión será llenar de ilusión a toda Venezuela para abrir las compuertas del cambio dentro de exactamente un año: el 7 de octubre de 2012. Pero el reto más importante comenzará justo después, cuando ese equipo de dirigentes jóvenes, comprometidos, comiencen su tarea de construir esa Venezuela que todos anhelamos; ese país de paz, bienestar y progreso que nos lleve a conquistar el futuro.

Después de once años de lucha política y democrática, de recorrer el país de punta a punta, de meterme en la casa de cientos de venezolanos para conocer sus problemas, sus angustias y sus sueños, siento que estoy preparado. Estoy listo para asumir el compromiso de comandar ese equipo de líderes que abrirán para Venezuela las puertas del siglo XXI. Por eso presenté mi nombre oficialmente hace dos semanas como candidato a las primarias de la unidad nacional, frente a miles de venezolanos que nos acompañaron en Caracas, y millones que nos siguieron en directo por radio y televisión.

Y ese día también lancé un reto al Presidente de la República. Un desafío que no es sólo mío, sino de todos los venezolanos que han visto vulnerados sus derechos por un gobierno que abusa continuamente de su poder y su dinero. Un llamado claro a respetar la legalidad y la justicia, expresada en una sentencia definitivamente firme de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Porque Hugo Chávez debe asumir de una vez por todas, con gallardía y sin miedo, su condición de candidato presidencial en igualdad de condiciones.

La maquinaria oficialista tiene años tratando de liquidarme. En los últimos siete años he sufrido tres intentos de homicidio, y en uno de ellos perdí a un buen amigo, Carlos Mendoza, miembro de mi equipo más cercano.

En 2008 conquistamos el corazón de la mayoría de los caraqueños y estábamos listos para transformar la capital en una ciudad segura, amable y moderna; pero nos sacaron del juego electoral con una cobarde inhabilitación política. Lejos de sentirme derrotado, reforcé mi compromiso con Venezuela y recorrí un largo camino de lucha y sacrificio que nos trajo hasta aquí, con mis derechos plenamente restituidos, con la razón y la justicia de nuestro lado.

Llegó la hora de dar la cara, Presidente. No se esconda más detrás de su procurador, su contralora encargada y sus magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Es tiempo de asumir esta contienda política sin miedo, de una vez por todas. Sin maniobras ni atajos tramposos. Que sea el pueblo el que decida, con sus votos, cuál será el destino de Venezuela.

Estoy habilitado en derecho y en justicia, y será la voluntad popular la que me habilite con sus votos en esa jornada histórica convocada el Día de la Juventud del año del cambio. Yo estoy listo para asumir el reto de conquistar un mejor futuro, de alcanzar ese país de paz, bienestar y progreso que todos soñamos; y estoy convencido de que millones de venezolanos también están listos. Fuerza y fe, Venezuela.

leopoldo.lopez@voluntadpopular.com