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miércoles, 18 de enero de 2012

Tukiti de María Corina. Artículo de Alexander Cambero

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ALEXANDER CAMBERO
En Twitter: @alecambero



La hermosa mujer lo puso en su sitio. Con gran valentía María Corina Machado le dijo en su cara al presidente Hugo Chávez, las verdades que millones de venezolanos guardan en su corazón y que muy pocos se atreven a exteriorizar. No se dejó impresionar por un primer mandatario tratando de ser amable y buen amigo, queriendo hacer del acto de la memoria y cuenta anual, un simple momento para contar chistes, anécdotas y un sinfín de tonterías que desdicen mucho de las condiciones intelectuales del magnate de Miraflores. Un hombre que después de haber repartido los dineros de los venezolanos a sus amigos del continente, no hace el ejercicio propio de mostrar lo realizado, sino que adelanta una socarrona conversación como si tratase de una tarde de sancocho y dominó.

Cuando quiso seguir con su burda manipulación, surgió la diputada y precandidata presidencial María Corina Machado, para decirle al mundo la cruel realidad que soportamos los nacidos en esta tierra. Con mucha fuerza y dignidad expuso con claridad. No hubo temblor ni sumisión, en esas palabras sentimos que nuestras reservas democráticas crecen como un río desbordante que va retomando sus antiguas veredas. Una mujer que es ejemplo para este país en donde muchos callan por cobardes, sin olvidar que otros guardan silencio porque se han enriquecido asaltando los dineros del pueblo. En pocos minutos le quitó la máscara al farsante de marras, después de la atinada intervención, Hugo Chávez dejó entrever el miedo que lo sacude ante la inminente derrota.

Los adulantes se acurrucaron en sus asientos. Se le notaba estupefactos ante la demostración de María Corina, que con su actitud probó que tiene más guáramo que muchos parlamentarios oficialistas y también de algunos opositores, que uno ve como se transforman en panderetas cuando están cerca del Presidente, como si el caos nacional fuera cosa de bromas. Y que nadie nos diga que tratar de ser condescendiente es un acto de diplomacia política, debemos tener siempre presente que el hombre que exudaba simpatía en la tribuna de oradores es el destructor de Venezuela. Su régimen nos sembró de delincuencia, corrupción, miseria, etc. El chistoso es el mismo que botó a más de veinte mil empleados de Pdvsa, si olvidar que también coadyuvó en el ilegal despojo de sus tierras a miles de venezolanos dignos, destruyendo además el aparato productivo y haciendo de la nación un país que importa el 75 por ciento de lo que come. ¿Acaso tenemos que olvidar, por miedo o conveniencia, que por obra de este señor han sido cerrados muchos medios de comunicación, siendo la libertad de expresión un ejercicio casi prohibido en la patria que comandan estos señores? El alegre funcionario es igualmente quien prefiere regalar lo nuestro en detrimento de las mayorías agobiadas por el peso de una crisis generada por esta administración. ¿Seguiremos riéndonos de sus ocurrencias mientras las morgues se llenan de cadáveres?

Los incondicionales pensaban que todo estaba controlado. Que un Presidente distendido y afable podía desactivar cualquier actitud opositora, sólo que Hugo Chávez y sus asesores cubanos cometieron un gravísimo error de cálculo. No se percataron que el mensaje de memoria y cuenta es la entrega de un informe pormenorizado de lo desarrollado a lo largo de un año, el Presidente se encarga de leer un discurso en donde ofrece algunas cifras a grandes rasgos, hace énfasis en detalles precisos en medio de explicaciones someras, no se estila darle la palabra a los diputados, es un informe, no un debate que se desarrollará cuando los parlamentarios hagan el análisis respectivo. Creyendo que dándole la palabra a parlamentarios opositores estaba mostrando que en Venezuela existe una democracia plena, sin embargo no contaba con la valiente acción de una diputada que le dijo la verdad en su cara. La dama lo descubrió delante de millones, crudas verdades que viven en el alma de la revolución podrida. ¡Honra y gloria para la mujer venezolana...!

alexandercambero@hotmail.com twitter @alecambero

miércoles, 19 de octubre de 2011

Henrique Capriles: la ilusión del porvenir. Artículo de Alexander Cambero


ALEXANDER CAMBERO

En Twitter: @alecambero

eluniversal.com

El recinto caraqueño quedó reducido en minutos. Un torbellino avasallante desbordó todos los espacios para testimoniar que la fuerza del cambio crece de manera espectacular. Que no existe la más mínima posibilidad de voltear la mirada hacia el pasado que tanto daño nos ha hecho. Lo que ambicionamos es poder contar con un jefe de Estado inteligente, moderno y que garantice una gestión para todos por igual.

En las miles de voluntades reunidas, se sentía una alegría tan contagiante como conmovedora. El fervor ataviado con el ímpetu de una juventud que no cesaba de corear su nombre. Entre la muchedumbre se fue acercando el precandidato presidencial, hasta un tarima con un marco de vibrantes colores. Henrique Capriles comenzó dando un discurso de un hombre que transmite éxito y futuro. Se paseó por una Venezuela con grandes posibilidades para emerger, dejando atrás esta coyuntura histórica de corrupción, separatismos y odios enfermizos; su mensaje viabilizó un camino por donde todos los venezolanos podemos caminar sin ser conminados a vestirnos de un color. Cada quien ocupando sus espacios para el trabajo fecundo.

El magnífico acto me hizo recordar un hecho personal, y fue cuando pude visitarlo en la cárcel. En medio de la desazón de los pocos minutos para conversar, me dijo: "Alexander, de aquí saldré sin odios" . Efectivamente, pudo hacerlo sin arrodillarse ante el poder y muchos menos transformándose en un hombre carcomido por la venganza. De aquel injusto episodio salió con un morral lleno de ilusiones. Su fortaleza interior lo hizo vencer aquella trampa del régimen chavista; en apenas días ya andaba trabajando por todos los vecinos con la dignidad de siempre. Sin recurrir a la lástima por lo sucedido, ni tampoco viviendo del cuento hasta el hartazgo. Mucho menos vomitando veneno contra todo aquel que se cruzaba en su camino.

Henrique Capriles muestra el rostro del país posible. Una Venezuela integral que crezca con un ritmo vertiginoso en donde la libertad y la lucha contra las terribles injusticias vayan de la mano. No puede haber desarrollo sustentable sin que los pobres tengan la posibilidad de salir del hoyo. Que se respete el pensamiento de cada quien, sin que por ello tenga que sufrir persecuciones o ser relegados cuando necesiten la ayuda del gobierno. Queremos dejar atrás trece años de acosamiento, corrupción y miedos. En donde un hombre se erigió en gendarme de nuestro destino. Ese liderazgo perverso debe quedar en el anecdotario. Para entender que jamás podemos volver a caminar por la cripta secreta del museo de cera.

Llegó la hora del país posible. Que germine del seno de la sociedad todo ese talento floreciente sometido por esta trituradora de ilusiones que es Hugo Chávez. En Henrique Capriles tenemos al gerente moderno que encabezará el futuro. La posibilidad de lograr la victoria el 12 de octubre del año 2012, son cada día más amplias, el pueblo ha despertado para acompañar un proyecto incluyente; aquí no cabe el hombre acariciándose la herida en el rostro planeando venganza. Con aire de matón de barrio planificando escenarios para derruir al adversario con aviesas actitudes. Mucho menos, aquellos que pretenden una refriega existencialista en las páginas amarillentas del pasado, buscando oxígeno en el arrumaco de ataúdes repletos de más leyenda que porvenir. La épica cruzada entre las huestes del formol y el oloroso ejército de la naftalina. Fragancias de huesos que deben descansar en la paz de los sepulcros. Sus hechos tuvieron un ciclo importante, que feneció como todas las cosas. Se trata de futuro, de una Venezuela para todos por igual. ¡Henrique Capriles presidente!

alexandercambero@hotmail.com