sábado, 30 de junio de 2012
Campaña de mentiras. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
sábado, 23 de junio de 2012
Ojos que no ven... voto que se pierde. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
sábado, 16 de junio de 2012
Capriles nos ignora, ¡hace bien!. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
sábado, 24 de marzo de 2012
Si las elecciones fueran hoy. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
En Twitter: @incisos
El ensayo les explotó en la cara. Solo aquellos que sufren de convicciones frágiles sucumbieron por algún momento ante el impacto de una diferencia de treinta puntos entre quien se debate por alargar su permanencia y quien tiene un futuro promisorio para sentar las bases de la transición democrática.
Con la misma capacidad para mantener la cadena de frío que vela por la calidad de los alimentos, con la misma experiencia con la que advierten y solventan los derrames petroleros en los ríos, con la misma disposición con la que enfrentan el problema de la seguridad, con la misma energía con la que se corrigieron los graves problemas de generación y distribución de electricidad, con el mismo ímpetu con el que se firmó el decreto ley de refugios dignos y se completó la meta de entrega de viviendas... Con todo eso en las alforjas de las promesas incumplidas, publicaron una encuesta sobre la intención de voto, si las elecciones fueran hoy.
El resultado era tan esperado como el crecimiento de la economía que "evidencia" la memoria y cuenta presentada al Parlamento, como la disminución del desempleo, como la reducción de la pobreza extrema, como el orden manifiesto en la calle, como las vías recuperadas, como los hospitales en pleno funcionamiento, como los contratos colectivos de la educación o la salud. Era obvio. Son expertos en el cambio de rostro, o de nombre.
Sin embargo, hay quienes advierten -quizá con razón- que si las elecciones fueran hoy habría que decidir entre la convicción democrática o la manipulación de propagandistas mercenarios, la autocensura o la libertad de expresarse, el YO o el nosotros, la improvisación como método o la planificación como estrategia, el pensamiento único o la pluralidad... decidir entre un país con un futuro prometedor o un hombre con un pasado incumplido.
Otros, menos abstractos, señalan que si las elecciones fueran hoy, habría que definir quién es el candidato oficialista, porque desde lo más alto, desde sus redes de difusión; desde sus diferentes aparatos de propaganda; en medio de sus bandas armadas, en sus conversaciones diarias -las públicas y las non sanctas- ... donde quiera, ese factor político asumió a Capriles como su máximo líder. Él es ahora, quien guía sus pasos.
Por otro lado; si las elecciones fueran hoy, tendríamos que asumir que muchos jóvenes no se inscribieron en el registro electoral; que no se concretaron los esfuerzos para asegurar transparencia en la jornada, que los testigos de mesa en los centros más apartados no se completaron, que no basta con santiguarse y confiar.
En fin; solo hipótesis, porque las elecciones no serán hoy.
incisos@hotmail.com
domingo, 11 de marzo de 2012
Confrontar, ser o no ser. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
En Twitter: @incisos
Entrampados. Un laberinto intenso, con posibles mil salidas, pero una sola válida, abierta, descubierta.
Si confrontas contra la realidad, desalientas a los supuestos ni ni; si te haces el loco, desanimas a los estafados que aspiran justicia. Si te dejas injuriar, quedas como un come flor empírico; si atacas, te conviertes en un radical.
Aunque lo parezca, no son estos los dilemas de un candidato presidencial que inicia su travesía con un aval popular importante; resumido en tres millones de votos dispuestos por una plataforma unitaria; y una andanada en contra, refrendada por ataques verbales, físicos y hasta armados. Son, antes bien, los dolores de cabeza de una sociedad que se sabe presa, contra las cuerdas; indefensa.
En rigor; no hay más desaliento ni desánimo posibles. La realidad está ahí, y la justicia no existe. Los insultos, los gritos y la sinrazón son evidencia, que como tal debe presentarse y denunciarse -sin llegar al extremo de convertirla en el eje de una campaña- y la verdad, por muy dura que suene, jamás podrá considerarse un ataque.
Entonces lo que se percibe como trampa; como un laberinto matemático al estilo del Soduku, exige de una madurez superlativa; que distinga lo adjetivo de lo sustantivo. No se trata de confrontar; lo pertinente es asumir con criterio amplio que vivimos en la anomia total, patrocinada por un gobierno y su sistema de poderes públicos, interesados en el caos más profundo.
Rebelarse contra las corrientes de opinión que maquillan la realidad o enrolarse en las filas de aquellos que creen que todo se reduce a pasar el interruptor el próximo 7 de octubre es una decisión trascendental, para seguir en la trampa fabulada sin fin; o tomar el camino escarpado pero posible de ese laberinto malsano; que con todos sus obstáculos, tiene una salida.
"Hay un camino", nos han dicho. Andarlo, requiere de inteligencia, de fortaleza, de convicción, de compromiso, de solidaridad, de responsabilidad, de conciencia, de firmeza.
Nada está despejado. Es el tiempo de las verdes, de las muy verdes; esta vez sí para el candidato presidencial; y también para esta sociedad enferma; que se siente entrampada; pero que no pierde la esperanza de reencontrarse con un futuro perdido; para reconducirlo; así, de vez en cuando haga falta plantar cara y dejar claro que es el momento de los que queremos país.
domingo, 19 de febrero de 2012
Ni escuálido ni mosca ni majunche. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
En Twitter: @incisos
El extraordinario ejercicio de ciudadanía, evidenciado en los más de tres millones de votantes que acudieron a la convocatoria nacional de la Mesa de la Unidad Democrática, amén del claro mensaje al Gobierno y sus ejecutores; es también una exigencia al respeto propio, al esfuerzo colectivo por superar, de una vez por todas, la burla insana y desafiante, que pretende convertir una incontestable victoria, en una caricatura de sí misma.
Por años una parte de la población ha recibido, con disgusto, pero con acomodo, motes peyorativos sobre sus convicciones. Por años, como quien intenta resistir volteando el sentido de las cosas, se han asimilado términos como escuálido, mosca, y más recientemente, majunche; sin advertir quizá, que esa facilidad de permear del discurso perdedor hacia la mayoría; le permite a los minusválidos políticos, desviar la fortaleza real de quienes le adversan.
La convicción expresada por más de tres millones de electores no resultó escuálida, ni mucho menos majunche; por lo cual no cabe hacerse eco; ni siquiera en las esperadas bromas de la sociedad, de ese discurso díscolo, entrampado en sus realidades intestinas.
Somos mayoría, pero nos lo tenemos que creer; y para ello es necesario frenar cualquier intento de rocío abusivo, desde la perspectiva del lenguaje.
La fuerza de los votos emitidos, sumada a la proyección innegable de esos votos; son más que válidos para elaborar un discurso lo suficientemente robusto para evitar que el contrario; hoy suplicante de atención, inocule su léxico peyorativo.
De poco valen las bromas sobre los motes presidenciales; si al usarlas repetidamente fortalecen el concepto que desde su atrio él pretende internalizar.
La madurez demostrada el pasado 12 de febrero, debe ser coherente con nuestra actitud en adelante. Los números son claros, y las convicciones mucho más. Por tanto, ni escuálidos, ni moscas, ni majunches. Somos ciudadanos en ejercicio; y cada día somos más.
incisos@hotmail.com
sábado, 21 de enero de 2012
Se impone la Fórmula Arria. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
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Puede que algunos hayan preferido otro tipo de campaña. Pero a falta de tres semanas para la celebración de las Primarias que convoca la Mesa de la Unidad Democrática para el 12 de febrero, la fórmula que han adoptado la mayoría de los candidatos se parece mucho a la que ha marcado Diego Arria: la confrontación directa con el candidato del Gobierno.
En la lucha electoral todo se vale; y es por ello que los comandos suscribieron la tesis según la cual la propuesta de Arria es radical, e incluso llegaron a decir que es un planteamiento revanchista; que podría devenir en una desmedida "cacería de brujas".
Sin embargo, la dinámica, las reacciones, el impacto de una campaña austera -hasta ahora sin cuñas, sin afiches-, pero plagada de descripciones ajustadas a una creciente realidad de marginación, constreñida al capricho de un hombre y su camarilla de secuaces, ha hecho que el panorama de tranquilidad y normalidad que acompañaba el proceso haya cambiado.
Hace una semana María Corina Machado increpó sin remilgos al contendor directo en la Asamblea Nacional; Leopoldo López, desde Machiques, advirtió que el ELN tiene sus días contados en Venezuela, y recientemente Pablo Pérez se inscribió en la onda de promover una enmienda constitucional; solo tres muestras de un cambio que se nota evidente.
Arria no inició esta visión del país la semana pasada, como giro de campaña. Ha sido su fórmula desde que anunció que quería competir por la candidatura presidencial.
Recientemente dijo que existen dos visiones de país, una que procura el continuismo, la cohabitación, y que con algunas variantes evita hablar de la justicia para con los culpables de la interminable lista de crímenes, y se escuda en una malinterpretación de tolerancia, que se parece mucho a la perniciosa impunidad.
La otra visión, obviamente arraigada en esta versión adaptada a Venezuela de la célebre Fórmula Arria -que tanto éxito ha tenido en el modelo de Naciones Unidas para la resolución de conflictos en el mundo-, está vinculada al desmontaje de este templete de mediocridad y miseria; reconociéndolo sin adornos, asumiendo los riesgos, definiendo las tareas clave; entendidas desde la gobernabilidad, para luego hacer posible el compendio de obras propuestas al país.
Veremos si en los próximos días este camino de Unidad insiste -aunque no lo reconozca del todo- en la aplicación de esta fórmula; primer indicio claro de que al final, con las Primarias habrá un candidato con más votos, pero jamás habrá perdedores.
Que cada uno apele a su conciencia y vote por quien considere el mejor. A esta hora la fórmula, frente al contendor directo, está en acción.
@incisos
sábado, 7 de enero de 2012
Primarias = conciencia. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
Solo una altísima participación desafiaría a la dirigencia, oficialista y de oposición
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
En Twitter: @incisos
eluniversal.com/
El valor estratégico de las Primarias que se celebrarán el próximo domingo 12 de febrero está muy por encima de la suma de los votos que obtengan los candidatos.
Lamentablemente, los comandos de campaña se han dejado llevar por la receta tradicional al poner el énfasis en la promoción de tal o cual nombre; demeritando el amplio contenido de una propuesta de transformación político social; muy -pero muy- contraria a la barbarie autoritaria que se enfrenta.
Así las cosas; el proceso de campaña hacia las Primarias se ha desarrollado sin apuntar al sentimiento nacional de transformación; que no procura un líder carismático que sustituya a otro; sino que se plantea un auténtico cambio en la sociedad; que obviamente va mucho más allá de un nombre.
En todo caso; ya estamos a escasos días de la votación; y los actores -en su mayoría- han decidido establecer las Primarias como una elección más.
En ese sentido, junto a la tímida campaña de motivación al electorado; ya comienzan a filtrarse estimaciones de participación; y las explicaciones respecto a estándares internacionales y comparaciones con procesos "similares" en el mundo.
Aun cuando hay conciencia de que generar expectativas elevadas confronta a los conformistas, es obligatorio dejar claro que solo una altísima participación en el proceso de Primarias marcaría un auténtico hito en cuanto a los reclamos sociales del país. Significaría un desafío extraordinario para la dirigencia, oficialista y de la alternativa democrática, sería una clara señal de pérdida de miedo; o mejor, de asimilación de ese miedo, convertido en voz alta, en reclamo serio, en activación de una fuerza ciudadana que no se resigna, que no cede a las pretensiones autoritarias, vengan de donde vengan.
Las Primarias planteadas en Venezuela, este año, en nada se parecen a los precedentes en el país o en el mundo. No son un acto partidista, no son sectoriales, no son un simple evento político. Las Primarias son una herramienta extraordinaria para demostrarnos como país que ciertamente queremos avanzar de manera distinta; y eso implica decisiones, renuncias, riesgos.
Los que creen que todo se reduce a presionar una membrana en la máquina de votación, a teñirse el dedo, o a celebrar (o sufrir) el triunfo de un candidato; definitivamente no han entendido que nuestro problema no es de elección; sino de conciencia.
Resta poco más de un mes para asumir este desafío con la templanza y firmezas necesarias. Lo dicho, el valor estratégico -aunque suene trillado- es mucho más que la suma de todas las partes.
@incisos
martes, 3 de enero de 2012
Cuarenta días. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
Se trata de un esfuerzo colectivo, de alcance nacional, de importancia vital para el destino del país
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
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Fortalecer el proceso de elecciones primarias para la selección de un candidato a la presidencia que represente la esencia aspiracional del venezolano es un objetivo claro y concreto; no admite ambivalencias. Las primarias deben convertirse en una aclamación. La sociedad que muchas veces sienta a esperar; debe levantarse, tomar la iniciativa, hacerse partícipe, dueña, anfitriona, de un proceso trascendental; de un proceso que nos pertenece a todos. La selección del personaje que reúna el perfil adecuado para acometer la crisis -actual y por desatarse- amerita de todos los métodos posibles de filtro y de conexión con el sentimiento popular. Necesita decisión personal del candidato; urge de apoyos partidistas, requiere de consensos entre grupos de interés, y por supuesto exige el aval de millones de votos -voluntades- para que la propuesta sea sostenible. No hay verdades a medias, ni estrategias milimétricas en la solicitud de llenar de contenidos reales, concretos, sólidos... a este concepto de primarias que está suelto por la calle, sin que se entienda con nitidez la fuerza que encierra; el doble filo que corta. Debemos apoderarnos de las primarias, debemos convertirlas en nuestro instrumento de mayor credibilidad, en nuestra demostración de compromiso ciudadano, en nuestra campanada de aporte a un sistema que esperamos levantar. La mesa de la unidad democrática (MUD) ha demostrado tener claro los alcances técnicos y logísticos del proceso; ha demostrado capacidad para conseguir consensos. Ahora necesita; porque esto no es un asunto solo que incumbe a la MUD, de la franqueza de aquellos que de verdad queremos una transformación social. Las primarias han de constituirse en una convocatoria multitudinaria; en una lección de compromiso democrático, en un grito abierto; de cara a lo interno; y por supuesto también como voz clara hacia el mundo; de disposición popular a darle un giro a las sentencias autoritarias.
Las primarias pueden pasar; si los venezolanos así lo queremos; de ser un simple método de elección; a una manifestación viva de participación, de lucha, de imposición de agenda local e internacional. Se trata de un esfuerzo colectivo, de alcance nacional, de importancia vital para el destino del país. Imposible que las sigamos viendo, entendiendo y vendiendo como un evento más, como un pasito más en este largo vía crucis en que se nos ha convertido la ruta electoral. Por supuesto que no es sencillo; que hay muchos intereses en juego; que quienes aspiran a participar en el "casting", tienen poca disposición a llenar de contenido real la agenda pública; pero creo que son la única manera que tenemos para que esas conciencias dormidas, descontentas, desencantadas, desesperanzadas; molestas, apáticas... se involucren; se incorporen; aporten. Faltan 40 días. Ahora es cuando tenemos tiempo.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Sorpresa electoral. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
En Twitter: @incisos
eluniversal.com
Conectar. Ese es el meollo de toda campaña electoral. Conseguir el cable a tierra que identifique lo que la sociedad reclama, en su justa dimensión, con los postulados concretos del candidato, del programa a implementar. Si eso se logra; si esa interpretación se valida, entonces el trabajo avanza, y ya no importan los ataques -propios y extraños- porque un aval ciudadano los repele.
En el país ha habido múltiples intentos de conexión. Unos más acertados que otros; unos más ganados a la idea del bajo perfil, otros en tono de confrontación. Unos desde la fuerza que imprimen los partidos, otros desde la acera manipuladora de la antipolítica. Unos apelan a la esperanza, como recurso místico; otros a la verdad cruda, como motivación que impulsa.
En los últimos tiempos, en clara lectura de una necesidad de cambio, de transformación, se estructuró una alianza de partidos, la Mesa de la Unidad Democrática, que ha intentado nutrirse de todas esas propuestas de conexión. Su amplitud hacia la sociedad es evidente -pese a los críticos de siempre- y la presencia de tres precandidatos presidenciales del sector independiente, que no tienen representación directa en la MUD, la ratifican.
Esa alianza y esa amplitud están por encima de cualquier ambición personal. La conexión más clara entre esa vida política que allí se dirime y la sociedad plural que pulula, que sufre, que padece, que opina, que se escapa y regresa, está precisamente en la validación de un equipo plural, de un engranaje que trabaja, independientemente de las diferencias de estilo de cada vocero.
Los estudiosos de los fenómenos sociales tendrán que explicar -ojalá pronto- las razones por las cuales unos mensajes llegan a la gente, y la emocionan, y la motivan, y la inspiran, y por qué otros no. Los estudiosos de la política tendrán que explicar, más allá de argumentaciones bufas y prejuiciadas, por qué un discurso directo, sin ambages ni remilgos, llega, penetra, impacta; y otros no.
Los no estudiosos, los que simplemente vivimos y padecemos, y sufrimos... tenemos la inmensa responsabilidad de entender que más allá de las euforias, de los fanatismos; nos corresponde animarnos entre todos, en el afán de que cualquiera sea la sorpresa electoral que resulte de la interpretación de los discursos y de sus estilos, a partir del 13 de febrero próximo, el reto de la reunificación del país nos debe empoderar a todos.
A estas alturas es imposible concebir un próximo gobierno sin el concurso de todas esas propuestas, sin todos y cada uno de quienes hoy siguen a determinado candidato, sin validar que hay esfuerzos de reconstrucción y de visión de un país donde se desmonte la impunidad, donde vayamos todos para arriba, donde se avance por un camino de progreso, donde haya un futuro seguro para todos, uno que en definitiva sea una mejor Venezuela.
Si logramos asimilar esto, entonces, estaremos en capacidad de dar una sorpresa electoral.
incisos@hotmail.com
sábado, 19 de noviembre de 2011
El miedo de Diego Arria. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
En Twitter: @incisos
eluniversal.com/
Crispa la crudeza con la que Diego Arria describió la realidad que vive Venezuela. Su oferta electoral dista mucho del torneo de promesas que caracterizan este tipo de diatribas políticas. Algunos advierten que se trata de una burda maniobra de viejo zorro, de caza gazapos que sabe internarse entre las omisiones del resto. Más allá de esa lectura, hay que detenerse para advertir que su visión acierta en mucho con lo que nos pasa como país.
Arria, a lo largo de su intervención en el debate sin confrontación que se desarrolló esta semana en la sede de la Universidad Católica Andrés Bello, desnudó sin pudor las razones por las cuales es válido sentir miedo. Puso como ejemplo cercano la incertidumbre de quien sale de casa a trabajar o estudiar a merced del hampa, y ahondó en el concepto al extender -con precisión- la barbarie por venir si Venezuela sigue inserta en la resignación por el odio y la violencia desatada y amparada por un sistema corrompido, a más no poder, por la mano criminal que da por válida la impunidad.
Al comparar su mensaje con el de Henrique Capriles, Pablo Pérez, María Corina Machado y Leopoldo López, el miedo aumenta. Porque frente a una certeza repetida: los males del país; solo Arria insiste en que el primer paso es desmontarlos de raíz; en un tiempo corto pero efectivo; propicio, eso sí, para que exista la posibilidad de un cambio popular, de una mejor Venezuela, de ir todos pa'rriba, de andar por un camino de progreso...
¿Seremos capaces, en medio de la euforia fanática que circunda cualquier campaña electoral, de advertir que aquello de dar un paso a la vez, no está atado únicamente a los retos deportivos de un atleta; que aquello de amanecer una mañana en lo más alto de la tabla de posiciones, no es producto de la casualidad, sino de aplicar la disciplina, las reglas y el orden? Da miedo.
También da miedo que solo nueve minutos y medio hayan bastado para que muchos venezolanos variaran su percepción de la realidad, desecharan una primera opción de voto y se replantearan la perspectiva de un futuro que luce inseguro para todos, lo que exige un compromiso, un desafío.
Da miedo que de la noche a la mañana, por una advertencia de justicia, atada a una radiografía de deterioro estructural, el paradigma de que solo una figura joven tiene capacidad para recomponer el desaguisado se deshaga, y la historia comience a reescribirse. Da miedo pensar que antes que reflexión y análisis, prive la superficialidad frente una situación de crisis, y que por catarsis o por revancha, se avale una propuesta que fue precisa al deslastrarse de cualquier tipo de venganza o retaliación.
El miedo con el que Diego Arria inició su intervención frente al país, teniendo al lado a candidatos muy valientes y seguros de sí mismos, es real y compartido. Esta semana ha sido evidencia clara. La campaña electoral, de cara a las primarias, recién comienza y los miedos afloran. No es malo tener miedo, porque eso nos hace humanos, lo malo puede ser ampararnos en ese miedo para dejar de actuar, o peor, para escondernos en medio de la fiesta y dejar que todo siga su ritmo, en el empeño de que las cosas cambien para que todo siga igual.
Incisos@hotmail.com
domingo, 13 de noviembre de 2011
¿Los ni-ni son vulnerables?. Artículo de Alfredo Yánez Mondragón
Los asesores políticos creen, a juzgar por la campaña en marcha, que los chavistas son más fáciles de convencer...
Alfredo Yánez Mondragón
En Twitter @incisos
La pregunta ronda por muchas mentes, aunque pocos se dediquen con determinación a la búsqueda de una respuesta. ¿Qué visión de país es más radical; la de los chavistas o la de los llamados ni-ni?. Quién dé con la solución de este enigma habrá avanzado, como nadie, en la comprensión de lo que nos ocurre como sociedad.
Según se desprende de las campañas electorales adelantadas por cuatro precandidatos a la presidencia, el chavismo -aun cuando marche de segundo en las preferencias nacionales- es el público a conquistar. Olvidan, o dejan de lado a la gran mayoría del país; esa gente que no se endilga ideologías, ni preferencias; sino que prefiere estar con aquel que más le ofrezca... y no me refiero únicamente a migajas populistas.
El tema es complejo, porque desarma tesis sesudas; de un lado y de otro. Quienes defienden rodilla en tierra al chavismo deben entender que los grandes asesores del mundo político local y foráneo, consideran a los actuales oficialistas como más vulnerables que los ni-ni, y por eso los mensajes de los candidatos van dirigidos a ellos; en el entendido que el desencanto por la esperanza perdida, es mucho más sencillo de absorber, que la capacidad de análisis y generación de criterio propio que pueden tener los indecisos e independientes de ayer, que hoy están ubicados en la franja ni-ni.
También en el lado de quienes se presentan como alternativa democrática el tema tiene su interés. Si la visión de los llamados ni-ni es mayoría en Venezuela; ¿por qué en vez de hablarle directo a ese sector; se empeñan en obviarlo, para tratar de permear hacia quienes tienen convicciones de migaja y dádivas?
Los electores aventajados; esos que en cada barra, o en la tribuna, o frente al teclado conocen a la perfección la realidad política que atravesamos; convergen en la advertencia de que solo será posible darle un rumbo distinto al país si se copia el modelo actual, con un maquillaje distinto y nombre menos rimbombantes, también se saltan la responsabilidad de aquel grupo inmenso y capaz, que precisamente por la aplicación de tanto prejuicio por parte de los "conocedores" se excluyen, por propia cuenta.
Este ejercicio ocioso personal concluye que la fortaleza social radica precisamente en ese grupo que no quiere retratarse con las masas fanáticas; que no valida las políticas de marginación vigentes que quieren mejorarse -según los discursos de las precandidaturas-, que no desean más de lo mismo, que no quieren que esto cambie para que todo siga igual.
El 30 por ciento que se identifica fielmente con el chavismo está ahí, inamovible; creyente, leal. Ellos se molestan o se contentan, pero igual su fidelidad parece inalterable.
Son muchos quienes advierten que el discurso y el modelo actual están desgastados; quizá por eso, los llamados ni-ni, mantengan su postura; porque el protagonista original de este modelo y discurso lo mantiene; y otros -que se perfilan como alternativa- quieren, pese a los intentos retóricos por desmentirlo, no solo copiarlos, sino mejorarlos.
Eso sí. Ese grupo, el de los ni-ni, es duro, muy duro. Es exigente, no se convence con frasecitas, no se le invita solo con una oferta manida, una palmada o un beso en la mejilla. Para llegarle a ese grupo, hay que pensar muy bien, hay que llamarlo a participar, hay que generarle la confianza no de un compadre bonachón, ni de un pana de la esquina; sino la confianza que genera una actitud de transformación real, una visión amplia, una capacidad gerencial probada, una voluntad manifiesta de trabajo en equipo sin sectarismos; una gran disposición a andar juntos por una senda de tropiezos y obstáculos; pero con dirección clara hacia un destino de futuro posible.
Esos hombres y mujeres existen. Aunque las encuestas los excluyan de sus estudios, y el 40% que representan quede en el olvido; si los candidatos les tomaran en cuenta de verdad; primero no habría ni-ni; y segundo; no haría falta ese disfraz de populismo latinoamericano, que de tanto usarlo, se vuelve vestimenta de uniforme.
incisos@hotmail.com
sábado, 29 de octubre de 2011
Un debate ¿para qué?. Artículo de Alfredo Yanez Mondragon
ALFREDO YANEZ MONDRAGON
En Twitter: @incisos
Los guiones hacen estragos. Ceñirse a pie juntillas a lo que establecen los libretos puede tener, en medio de la anormalidad en la que se desenvuelve el proceso político venezolano, efectos de contra vía. El movimiento estudiantil, en su afán de generar contraste y evaluar propuestas, ha lanzado formalmente la convocatoria a un debate entre candidatos a las primarias de la Mesa de la Unidad Democrática. Habría que revisar bien los conceptos, y luego preguntarse ¿para qué?
Existe un empeño, en algunos sectores, para que los candidatos se diferencien entre sí. No condeno la solicitud per se, aunque es evidente que carga con una dosis de incoherencia con la tesis de la unidad y la visión compartida de país que, en definitiva, es el fin último de este proceso de transformación social y política que -aunque algunos no lo adviertan- son las primarias.
Entonces, siendo fiel a ese postulado; insisto en la idea de ofrecer al país un conjunto de Encuentros para soluciones compartidas. Debatir entre iguales, no necesariamente es lo que nos interesa; dirimir diferencias no es lo nos corresponde como sociedad, machacar los aspectos que nos separan, no es precisamente la urgencia ciudadana.
Sé que desde el punto de vista del mercadeo, de la economía del lenguaje, de la efectividad del mensaje, la palabra DEBATE tienen mucho más enganche; pero también sé que no enfrentamos un concurso de carnaval, ni una fiesta de aplausos; por lo que es deber -obligación- de quienes queremos la transformación nacional, llamar a las cosas por su nombre; y más si eso redunda en el crecimiento como sociedad.
Conocer las propuestas de unos y otros es fundamental para tomar decisiones; pero mucho más lo es si esas propuestas se utilizan como complementarias, si una idea del candidato A puede nutrir las que presente el candidato B. Por ello cuestiono el hecho de que quienes se presentan como alternativa; insistan en la pertinencia de debatir; cuando lo que nos urge como sociedad es el reencuentro, es la búsqueda de soluciones compartidas.
Un debate, ¿para qué? Tenemos trece años asistiendo a "debates"; lo que nos urge incluso en medio de esta campaña sui generis, es encontrarnos para conseguir soluciones compartidas.
incisos@hotmail.com
domingo, 9 de octubre de 2011
Encuestas. Artículo de Alfredo Yanez Mondragon
ALFREDO YANEZ MONDRAGON
En Twitter. @incisos
Lo volvimos a hacer. La difusión de las encuestas y su respectiva interpretación se convirtieron en el gran motor de la campaña electoral, que dicho sea de paso "no ha comenzado". No hay temas, no ha propuestas, no hay posibilidad real de contraste, lo que sí hay es numeritos, es valoración solo desde la estadística.
Todo en exceso es dañino, decían las abuelas, y la premisa aplica para esta suerte de insumo único que invalida cualquier otra posibilidad de estudio de la campaña y sus candidatos.
Lo que debería entenderse como la foto referencial de un momento, se ha convertido en la columna vertebral de un sistema político negado a dar un paso si antes no está respaldado por los numeritos y las respectivas explicaciones de aquellos que los ponen a rodar.
Cada día de la semana un encuestador nos revela su verdad. Hay suficientes como para que el espectro esté cubierto, y la población reciba, muy masticado, el mensaje claro de una tarea ya hecha.
La efectividad de un trabajo de campo o una ficha técnica, con el indivisible discurso de la credibilidad se encargan de desmontar el ánimo para indagar y conocer propuestas, para interesarse sobre el tema. Con las encuestas basta. Así piensan muchos, ¡Qué pena!
La experiencia acumulada de fracasos, en relación a la coherencia de las encuestas y el resultado final, sobre todo, en cuanto a la imposición de candidaturas por el método de las encuestas parece no decir mucho. Tampoco el bombardeo de numeritos, ni la guerra desatada entre firmas y estilos de difusión.
Es triste que el país se deje someter nuevamente a esta dictadura, impuesta por casas de difusión de estadísticas y por candidaturas que solo existen en función de la burbuja de un muestreo. Es muy triste que el país no advierta la amputación del derecho a contrastar y decidir a la que está sometido.
Hoy vale más un mención interpretada por los sabios de las estadísticas que un mensaje claro, que el contenido de una propuesta, que la profundidad de un discurso o una acción. Ya nos hemos equivocado mucho siguiendo este libreto. Estamos a tiempo de parar una práctica dañina.
Cada elemento es importante en este tránsito, cada quien debe jugar su rol. Excederse en alguno de los ítems, lejos de fortalecernos como sociedad; nos conducirá a resultados similares a los que venimos percibiendo; todo esto a la luz, de las encuestas.
incisos@hotmail.com






