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sábado, 28 de enero de 2012

La economía del último debate. Artículo de Miguel Ángel Santos

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¿Cómo convertimos a Venezuela en una economía más competitiva?

MIGUEL ÁNGEL SANTOS
En Twitter: @miguelsantos12
eluniversal.com/


Aún cuando los debates de los candidatos a las primeras estén ya en su fase de rendimientos marginales decrecientes, me siguen atrayendo por dos razones fundamentales: 1) Son un ejercicio de tolerancia y respeto a las ideas y sobretodo a las normas (Ah, los micrófonos apagados cuando se acaba el tiempo) totalmente ajeno al ultraje al que hemos estado sometidos, y 2) El lenguaje que utilizan los candidatos allí nos revela sus preconcepciones y sus ideas, en particular en relación con nuestra economía.

Por ejemplo, durante este último, Pablo Medina repitió en varias ocasiones que "el problema de Venezuela no es un problema de recursos", o peor aún, que "Pdvsa es suficiente para promover el empleo total" (sic). Al igual que muchos compatriotas, sigue anclado en la vieja y equivocada idea de "somos ricos". Entre sus ideas para recuperar el empleo propuso una "gran alianza entre los trabajadores y el Estado", en donde el sector privado no aparecía por ninguna parte.

Cuando se dio inicio a lo que el moderador llamó "la ronda de preguntas de economía", prácticamente todos centraron su minuto o minuto y medio en el petróleo. Leopoldo López hizo referencia a la necesidad de expandir nuestra capacidad de producción. María Corina Machado propuso abrir una ronda de inversión privada para desarrollar nuestro potencial petrolero, haciendo énfasis en la inversión privada de los venezolanos en el sector. Pablo Pérez esbozó una de las ideas más novedosas de la noche: una especie de vinculación directa entre la seguridad social y la industria petrolera sobre la cual no abundó en detalles. Son todas buenas ideas. Pero sólo Henrique Capriles tuvo a bien intervenir para enfatizar que el petróleo se le había quedado pequeño a Venezuela. Insistió en que estamos produciendo menos que hace cuarenta años y somos ya bastante más del doble de la gente, por lo que lo que más nos urge es trascender el petróleo como fuente esencial de producción. Basta pensar que si en 1975 se nos hubiese ocurrido darle a cada venezolano su cuota parte del petróleo en volumen, cada uno hubiese recibido en el año 92 barriles. Al cierre del año 2010 esa cifra apenas llega a 28. ¡71% menos!

No quiero decir que haya sido una idea exclusiva de Henrique Capriles. Leopoldo López también hizo mucho énfasis en desarrollar nuestra capacidad exportadora no-petrolera, haciendo uso de un cliché que a mí (es un tema personal) no me gusta demasiado: "Hecho en Venezuela". Ahora: ¿cómo convertimos a Venezuela en una economía más competitiva? He ahí la cuestión. El país va a quedar es un estado de destrucción tal de su aparato productivo que un impulso inicial de inversión nos podría ayudar a crecer a tasas muy aceleradas. Para ir más allá, para crecer dos o tres décadas, necesitamos entrarle de frente al tema de nuestra productividad. Para tener una idea, entre 1980-2008, la productividad de nuestra economía fue negativa, nada menos que 0,6% anual en medio de un crecimiento promedio algo menor a 2%. Es decir, que tenemos grandes limitaciones para crecer a punta de inversión y de trabajo, porque hay algo que no hemos aprendido o algo que necesitamos cambiar que va mucho más allá. Ese es el verdadero reto.

@miguelsantos12

viernes, 18 de noviembre de 2011

El debate: candidatos y palabras. Artículo de Miguel Ángel Santos

¿Ejercicio de ingenuidad la reunión del lunes? Sí, pero ingenuidades así, a veces, rescatan un país

MIGUEL ÁNGEL SANTOS
eluniversal.com

Tengo en mi cabeza la imagen de los candidatos a las primarias de oposición agachados, buscando en el baúl de nuestro lenguaje las palabras apropiadas para articular sus ideas en las horas previas al debate. No la tienen fácil. Tras trece años de maltrato, todo lo que se pueda encontrar allí suena a lugar común, a frase vacía, a vendedor de ilusiones. Hay muchas secuencias rotas, algunas palabras han perdido el sentido. Ese es uno de los logros más resaltantes de la revolución: Privados del mecanismo a través del cual se expresan las ideas todos se parecen entre sí, y entonces ya todo se reduce a la piel o, más primitivo aún, a quién controla más recursos. Algo similar contaba Hubert Fichte: tras dos décadas de manipulación y ultraje por parte de los nazis, los escritores alemanes se encontraron con una lengua inservible. Aún así, en medio de esa neblina espesa que impone las limitaciones del lenguaje, me fue posible identificar algunos rasgos concretos que me gustaría compartir con ustedes. Después de todo, esas son las palabras que tenemos y con esas habrá que hablar.

Diego Arria se centró en vender la necesidad de una administración de transición, llevada por alguien "con experiencia en la función pública". Duraría "de dos a tres años" y allí se sentarían las bases de la nueva república. Es difícil que tenga éxito pero en cualquier caso es un enfoque honesto. Entre los demás, es evidente que quien más alusiones hizo al gobierno, a la participación pública, en el sentido de la intervención directa, fue Pablo Pérez. Aún así, en medio de la emoción y acaso debido a esa pérdida del sentido del lenguaje, a no pesar de forma apropiada las consecuencias de las palabras, terminó prometiendo que "nadie en Venezuela se quedaría sin asistir a una escuela privada". Una propuesta sorprendente que colide no sólo con su orientación ideológica sino también con muchas de sus ideas previas. En el otro extremo de este continuum estaría María Corina Machado con el capitalismo popular y su énfasis en el rol del gobierno como facilitador. En medio de tantos lugares comunes fue Leopoldo López quien asomó propuestas más concretas, en particular en el área de seguridad. Desde mi punto de vista le faltó alguna idea que hilvanara su oferta, mucho más allá de "ser los mejores en todo". Este último mérito acaso fue el principal logro de Henrique Capriles durante el encuentro. Aunque no haya sido el más elocuente, hizo un esfuerzo evidente por presentar sus ideas sobre el empleo, el crecimiento y la delincuencia, y aún su propia experiencia como alcalde y gobernador, utilizando como unidad temática a la educación.

Esas fueron mis impresiones del debate, recogidas, permítanme el disclaimer, desde la distancia y ya bastante adentro de la madrugada. Aunque no se pueda considerar la reunión del lunes pasado en ningún sentido, ni político, ni programático, ni de ejercicio de la democracia, ni aún como debate, como un producto terminado, es sin ninguna un primer esfuerzo regenerador y como tal lo agradezco. ¿Fue un ejercicio de ingenuidad la reunión del lunes? Sí, sin ninguna duda. No se puede calificar de otra forma. Pero ingenuidades así, a veces alcanzan para rescatar un país.

www.miguelangelsantos.blogspot.com

viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Por quién votar en las primarias?. Artículo Miguel Ángel Santos

Candidatos buenos puede haber muchos, ser capaces, ya es otra cosa

MIGUEL ÁNGEL SANTOS
eluniversal.com



Viendo los buenos candidatos que se han inscrito en las primarias no puedo dejar de hacerme la pregunta que ahora se hacen muchos venezolanos: ¿Cuál será el mejor? ¿Por quién votar? Me lo pregunto como economista, y me doy cuenta de que la orientación económica no será un factor diferenciador en estas elecciones. Aunque la economía de nuestro país se encuentre en ruinas, la mayoría de los candidatos coinciden en las cosas que habría que hacer, o al menos en qué dirección habría que apuntar.

Después de todo no somos Chile, que lleva veinte años haciendo las cosas bien y ahora se pregunta ahora qué hacer para seguir creciendo. A Venezuela le corresponde sentar las bases para disfrutar del "crecimiento transicional": crecer a tasas muy altas hasta llegar a donde llegan quienes hacen las cosas con sentido común. A partir de ahí ya es otra cosa. Hasta donde soy capaz de discernir y con quienes he podido conversar, la mayoría de los candidatos entienden que un país no puede vivir en la incómoda elección entre inflación (si se liberan los controles) y escasez (si se mantienen). Están convencidos de que necesitamos dar garantías mínimas para abrirle espacios a la inversión privada, porque el Estado debe concentrar toda su capacidad en el esfuerzo de reducir el enorme déficit de atención social. Están claros en que la tasa de cambio no debe ser utilizada para ayudar a nuestros productores, pero tampoco debe ser un ancla contra la inflación que los ahogue y los ponga a competir con importaciones artificialmente más baratas. La mayoría entiende que existe una restricción fiscal, y que el país no puede ser endeudado hasta el infinito para financiar el consumo presente. Todos coinciden en que el petróleo se le ha quedado pequeño a Venezuela. Todos perciben que los cambios en materia económica deben introducirse de manera gradual, dándole prioridad a la gobernabilidad (en la medida en que los recursos así lo permitan).

La clave está entonces en cómo se hace esa transición (hacia una economía normal) y cómo se le devuelve a los venezolanos la ambición por progresar y la fe en sus propias posibilidades. Porque esa economía que todos desean promover está fundamentada en un Estado que provee cierta red de asistencia social, y un ciudadano que se apoya en esa red para progresar, según su propio esfuerzo y capacidad. ¿Cómo se le venden las enormes posibilidades de la propia iniciativa a un país que lleva años viviendo de la dádiva del Estado, que ha perdido la fe en sí mismo y en su propio esfuerzo? ¿Cómo se le saca de adentro el miedo a los venezolanos, y se les inyecta la confianza en el Estado y sus instituciones, y por encima de todo en sí mismos? Digo que esa es la clave, porque me parece suicida tanto salir a prometer lo que se cree que los demás quieren oír cuando ya no es posible (a la Chávez), como salir a la calle con una propuesta de país sin ningún eco en las mayorías. Y es que de eso se trata el liderazgo, de persuadir, de convencer, de ser capaz, como decía Unamuno, de "enfresar nuestra el alma en la de los que la tienen dormida, o acaso muerta, y que viva allí, y allí, hecha como un óleo, arda y alumbre". Candidatos buenos puede haber muchos, ser capaces de esto último ya es otra cosa.

www.miguelangelsantos.blogspot.com