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domingo, 30 de septiembre de 2012

La hora de Vicente Díaz. Artículo de Fausto Masó

Fausto Masó - El Nacional

Si Chávez pierde por 30.000 votos Vicente Díaz lo dirá aunque deje el pelero en el CNE, desafiará la ira de los otros rectores, los intentos oficiales de ocultar la verdad; si gana por los mismos 30.000 votos lo ratificarán aunque lo quemen vivo en la plaza Altamira. Tremendo dilema para un hombre honrado que avalará lo que digan las máquinas de Smartmatic probablemente de madrugada, porque la última mesa cerrará pasadas las 10:00 de la noche, pero antes se sabrá quién ha ganado las elecciones, porque los famosos exit polls a medio día dirán extraoficialmente quién es el próximo presidente de Venezuela.

Cuando presentó su candidatura al CNE Díaz le cantó la verdad a Chávez en su cara. Esta vez, nuevamente, habrá que confiar en la honestidad de este rector del CNE.

Caldera contó con la grandeza de Gonzalo Barrios, lo que no es el caso con Chávez y sus seguidores, porque una revolución no pierde el poder por pocos votos; pero si Chávez reconociera su derrota ya nadie lo acusaría de dictador, quedaría mejor frente a la historia.

Por estos días estamos perdiendo la fe en el Dios de la política, las encuestas. Encuestas profesionales anuncian el triunfo de Capriles por una cabeza, otras afirman lo contrario. Nadie toma serio a las que hablan de una diferencia de 2 millones de votos a favor de Chávez.

Carecemos de esa certeza que proporcionaban las encuestas antes de las elecciones. Nos hablan de muestras que no coinciden, genera desconfianza la prontitud con que algunas declaran el triunfo de Chávez. Crece el temor de un final cerrado. Si Chávez ganase, digo, es un decir, por pocos votos, se convertiría en capitalista, escupiría sobre la hoz y el martillo o no podría gobernar, porque ni siquiera le quedaría la opción de radicalizarse. ¿Con qué se sienta la cucaracha?

Compren mucho tilo para el 7 de octubre. Un amigo nos reprocha nuestro alarmismo. ¡Debes incitar al pueblo a aceptar el veredicto de las urnas aunque la diferencia sea de un voto! Ni que fuéramos suizos, Dios mío.

Capriles Radonski ha enfrentado con valor el poder del Estado, el dinero, los medios parcializados con Chávez que, a su vez, a duras penas concluye una campaña sabiendo que su verdadera batalla final es con el mal que lleva dentro.

Nuestro admirado Domingo Alberto Rangel se perdió un día histórico e histérico. Le falló el corazón, pero hasta el último momento fue la voz solitaria que clamaba en el desierto, esclavo de una vieja máquina de escribir. Chávez lo admiraba porque no lo leía. Nadie le ha dicho tantas verdades terribles. Poseía una curiosidad infinita y una memoria privilegiada, leía las principales publicaciones internacionales. Cercano a los 90 años de edad había pasado la época de las ilusiones. Pero siguió escribiendo y escribiendo, publicando libros, ensayos, artículos. Teodoro Petkoff, al que tanto había criticado y hasta calumniado, comentó la necesidad en el Tal Cual de su voz intransigente, reconoció su honradez, algo escaso y raro en la política.

El 7 octubre a las 12:00 pm es la hora de Vicente Díaz.

Signo de los tiempos: acaban de dar la orden en Venevisión de abrir la pantalla a Capriles Radonski, de darle más espacio en las transmisiones.

Ha sido una campaña heroica que enfrentó a un hombre con un pobre estado de salud a un candidato con fe en sí mismo que se lanzó a recorrer incansablemente Venezuela.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Pase lo que pase el 7 de octubre… artículo de Fausto Masó

Fausto Masó

noticierodigital.com/

La reacción inmediata, sin medias tintas, de Capriles Radonski frente al lamentable caso de Juan Carlos Caldera muestra algo olvidado en la política venezolana, una conducta ética ajena a cálculos políticos, a un hombre capaz de romper abierta y públicamente con alguien que lo había acompañado hasta ese momento…

Comparemos esa actitud con la del Presidente en el caso de Amuay, cuando actuó con extrema prudencia, cuidando su prestigio personal, impidiendo cualquier investigación seria, echándole tierra al asunto mientras lo aprovechaba políticamente, culpaba al paro petrolero y se lavaba las manos.

La conducta del Presidente le rinde, desgraciadamente, rédito político, convirtió la tragedia en una ocasión para repetir su papel de gran dispensador de regalos, líder supuestamente compasivo, identificado con los pobres, la misma comedia de siempre.

Capriles no calculó su conveniencia, sino reaccionó con indignación, mandó un mensaje a los suyos y al país: rechaza concebir la política como un medio para enriquecerse, la concibe como una vocación de servicio, dignificó la vocación de servidor público. El plan oficial era destruir a Capriles, lograron lo contrario, lo engrandecieron.

Leemos en la prensa que en las carreteras del interior se ataca a los choferes de los camiones con cócteles molotov, bombas improvisadas con gasolina, literalmente los queman vivos para obligarlos a detenerse y asaltar las cavas. No son casos aislados, sino que ocurren a menudo; la persona que denunciaba esta atrocidad decía que en la vía había encontrado ya asaltada y quemada una camioneta que transportaba huevos.

Asesinaron a un vecino de Altamira a pesar de que habitaba en una residencia fortificada, matan a dos policías y ya no llaman la atención, secuestran al hijo de un amigo nuestro.

Matan y matan, al lado nuestro, a los pobres, a los ricos.

¿Alguien cree que este horror continuará otros seis años? El Presidente supone que cuando desaparezca el capitalismo, al no existir la propiedad privada, no habrá motivos para robar. Ocurre lo contrario: el socialismo se ha vuelto la gran excusa para enriquecerse.

Siempre, en la búsqueda de ese supuesto paraíso, se cometen las mayores atrocidades, los campos de concentración, las hambrunas, las matanzas. En Venezuela, permite cerrar los ojos ante la delincuencia, ignorar la violencia organizada, hablar de paz y lanzar grupos armados contra la oposición.

No nos caigamos a mentiras: una buena parte de la población apoya esta locura. Los recursos del petróleo financian este plan de destrucción nacional, sirven para que, justificados por un discurso grandilocuente, se enriquezcan groseramente.

Corrupción, violencia y mentira, una combinación letal que pone en peligro a la propia Venezuela, castra su desarrollo pero logra presentarse con un ropaje seductor que lleva a muchos venezolanos pobres a votar por Chávez, por creerlo su único benefactor, por temor de que si pierde el poder les quitarán lo poco que reciben.

Pase lo que pase el 7 de octubre, Capriles demostró esta semana que posee integridad, representa algo olvidado en nuestro país, el valor y el coraje de no esconder sus convicciones, la pasión de quien cree lo que dice y posee autenticidad.

Ha sido la hora mejor para Capriles, aquella en que demostró su temple para enfrentar el próximo 7 de octubre, las amenazas, la violencia, el horror cotidiano.

sábado, 25 de agosto de 2012

Fausto Masó: Dos balazos en la cabeza

Algo peor que la misma enfermedad le está pasando a Chávez. Le indigna que en Puerto Cabello sus seguidores quieran que el alcalde Lacava sea el candidato a gobernador en Carabobo, que los trabajadores de la CVG rechacen sus planes, una simple pregunta de un periodista le saca la piedra, porque ¡cómo los obreros piensan que para ellos cualquier tiempo pasado fue mejor! La clase obrera no cree que vaya camino al paraíso. Chávez supuso que convencería a los sindicatos de la CVG de que vivir peor es vivir mejor; no renovar el contrato colectivo, lo ideal; perder sus conquistas, una maravilla. Esa actitud esquizofrénica recuerda la de los dirigentes del socialismo real, la que provocó el alzamiento de la clase obrera en Polonia.

El 14 de agosto de 1980, el electricista Lech Walesa se tornó una figura mundial al encaramarse en una cerca de los astilleros Lenin (Gdansk) y convertirse en el líder de un movimiento que desmoronaría el comunismo. Walesa cargó una cruz de madera hasta el lugar escogido para homenajear a los mártires de otra revuelta obrera ocurrida veinte años atrás, contra el alza de precios, que causó 45 muertos y la renuncia del jefe del Partido Obrero Unificado de Polonia (POUP), Wladyslaw Gomulka, el representante de “la vía polaca al socialismo”.

Walesa fundaría el sindicato independiente Solidaridad con una consigna: “La historia nos ha enseñado que no hay pan sin libertad”. Es decir, lo mismo que están comprobando los sindicatos venezolanos.

El comunismo polaco que decía representarlos no soportó la rebelión abierta de los trabajadores. Algo similar amenaza con suceder en Venezuela, guardando las distancias.

Como el Presidente vive aislado, Miraflores se ha convertido en su cárcel, rodeado de seguidores complacientes que le ocultan el hastío de los venezolanos por tantas promesas vacías. ¿Qué le queda al Presidente? Hablar y hablar, prometer y prometer.

El discurso socialista autoritario sirve de pretexto para que una nueva clase se apodere de un país. El único sorprendido con lo que ocurrió en el estado Bolívar es Chávez, que ahora le queda una salida, acabar de una vez con la libertad de prensa, impedir que se transmitan noticias molestas, perfeccionar su autoritarismo y aliarse con un sector del capital internacional. Eso es lo que está en juego el 7 de octubre.

Al comprobar que el cuento de hadas del socialismo ya no basta para legitimar su gobierno, frente al hecho de que perdería cualquier debate sobre la realidad venezolana, preferirá implantar el monólogo, acallar voces molestas, quedarse solo en el escenario, impedir que le digan que con este socialismo se vive peor, porque resulta insoportable para quien nos promete que Venezuela sea una tacita de plata reconocer que algunos secuestradores, después de cobrar el rescate por el plagiado, lo devuelvan con dos balazos en la cabeza, como últimamente está repitiéndose con una horrible frecuencia.

Llegamos a la barbarie: el asesinato abierto y la justicia militar para los que protesten.

Por una parte anda un discurso convertido en un cuento de hadas, y por otra, una realidad cada vez más terrible. Exprópiese y exprópiese proclama el Presidente, olvidando que le tocará discutir los contratos.

¿Hacia dónde vamos si ganara Chávez el 7 de octubre? ¿Quién ignora la respuesta a esta pregunta?

Fausto.maso@gmail.com

sábado, 4 de agosto de 2012

El desafío de la gorrita. Artículo de Fausto Masó

Fausto Masó

lapatilla.com/

¿Vale la pena darle legitimidad a una comedia, la de la supuesta neutralidad del CNE, para someterse a una reglamentación injusta?, ¿o esto representa ceder ante una falsa legalidad? No es fácil responder a estas preguntas. Quizá por razones políticas se justificaba firmar en el CNE el acuerdo sobre el reconocimiento del resultado electoral del 7 de octubre, pero nada aconseja que Capriles se quite la famosa gorrita, ya basta de darle legitimidad al brazo armado electoral del chavismo, el CNE.

Los rectores cierran los ojos ante su responsabilidad histórica, quieren asegurar el imposible triunfo de Chávez. La gorrita de Capriles representa una protesta contra un ventajismo que le está quitando el carácter de democráticas a estas elecciones.

Votemos aunque lluevan raíles de punta, pero denunciando a gritos que rara vez en América Latina se han celebrado elecciones tan desiguales.

Hay algo tan ridículo en el episodio de la gorrita de Capriles que despierta sospecha.

¿Qué busca el CNE? ¿Quiere que millares de venezolanos usen la famosa gorrita? ¿Tapar el sol con un dedo? Cualquier día le impone una multa a Chávez, o al canal 8, para aparentar neutralidad y el presidente cumple su parte y la paga. El CNE ignora las cadenas, la participación de militares, la propaganda política en los edificios públicos, en especial en los cuarteles.

Al chavismo le preocupa que internacionalmente sea un verdadero escándalo el ventajismo de estas elecciones, y más de uno se pregunte fuera de Venezuela si se pueden calificar de democráticas.

¿Qué hubiese dicho el derrotado candidato López Obrador si el PAN y el PRI hubieran regalado neveras, cocinas, artefactos de cocina, a cambio del voto de los electores mexicanos? Quitarle la gorrita a Capriles representaría darle legitimidad a un árbitro electoral que no la merece, aunque los voceros del CNE hayan desarrollado un verdadero arte de la pomposidad jurídica en sus declaraciones. Cualquiera las escucha y las toma en serio.

Teatro puro y del malo.

Chávez seguirá haciendo lo que le venga en gana, para demostrar abiertamente quién manda en el país, asentar su autoridad de monarca. La apariencia democrática del sistema actual solo es un disfraz necesario. No hay límites para su capricho, igual que ocurría con los monarcas de otra época, que en las cosas pequeñas o trascendentes hacían lo que querían. Así él declara que él mismo, por su real gana, le concede tantos millones de bolívares, o dólares, a un proyecto, anuncia que para consolar a los empresarios les distribuirá entre los que se porten bien 500 millones de dólares, lo que entusiasmará a más de un vivo.

No hay nada más deprimente que comparar el proceso del Pacto Andino con el de la entrada de Venezuela en Mercosur. Venezuela entró al Pacto Andino después de debates en los que se escuchó al sector privado. ¿Chávez invitaría a Miraflores a Fedecámaras? Chávez no cree que el crecimiento económico y el empleo dependa del sector privado, al que apenas consiente como un mal necesario, le otorga un espacio reducido en la economía; condena el lucro, no reconoce el fracaso estruendoso de las empresas estatizadas.

Que Venezuela entre al Mercosur es igual que si la Rusia soviética se hubiera abierto al mercado común europeo, un suicidio económico. ¿Dónde queda ahora el ALBA? Bla, bla, bla…

sábado, 14 de julio de 2012

Los dos rostros. Artículo de Fausto Masó

Fausto Masó

noticierodigital.com

Chávez posee dos rostros: hay uno para consumo local, bocón, amenazante, militarista; otro, en cambio, para el público internacional al que se presenta como un auténtico oxímoron, pretende ser demócrata y revolucionario marxista a la vez, un Allende del siglo XXI que contase con las armas del ejército y que se jacta de ser cristiano y discípulo de Marx, sin haber leído El Capital, pero sí oído, e imitado, a los predicadores evangélicos de los Llanos.

El Chávez local nunca visita uniformado Buenos Aires ni afirma ser un simple soldado en Brasil, consciente del rechazo al militarismo en América Latina. En el período electoral permite que sus ministros se reúnan con los que esconden el diablo bajo la sotana y ordena suspender la cuña del corazón.

En realidad, necesita desesperadamente que la oposición avale su condición de demócrata en América Latina, pero sigue utilizando las instituciones públicas en su campaña y hasta Tibisay Lucena le echa una mano en un acuerdo electoral, en el que no se mencionan el ventajismo ni las cadenas, y el Consejo Nacional Electoral condena la violencia y la agresión en abstracto, sin referirse a lo ocurrido en La Vega.

Capriles Radonski compite contra el Gobierno, no contra un candidato. Esto se nota escandalosamente en los pueblos del interior donde todas las emisoras de radio y los periódicos locales responden a las órdenes oficiales y de lo dicho por Capriles se enterarán solo los que lo escuchen directamente en un acto público.

En estos días el canal 8 entrevista a ciertos dirigentes de la oposición, pero los ministros y diputados oficiales renombrados no aceptan participar en un programa de Globovisión o de Radio Caracas Radio como Golpe a golpe; quieren fingir que el pobre candidato oficial, sin recursos, sin medios a su alcance, sufre un espantoso bloqueo informativo y que solo le queda el escaso tiempo que le concede la televisión oficial.

En un toque maquiavélico, cuando haya más periodistas y observadores internacionales en Caracas, se intentará ocultar el ventajismo más escandaloso del mundo, aun cuando Andrés Izarra continúe siendo ministro de información y director de publicidad de la campaña oficial.

Hay una tesis cómica para explicar que Chávez todavía no sea rechazado por todos los venezolanos: atribuirle propiedades místicas, suponer que el venezolano común lo considera un Negro Primero.

En más de una elección Chávez ha sido derrotado y en otras ha ganado porque la oposición cometió la estupidez de no participar en los comicios, su carisma no sobrevivió a la situación económica, y hay una relación clara entre el aumento del circulante y la popularidad presidencial.

Hace dos años los candidatos de Chávez sacaron menos votos que los de la oposición en las elecciones legislativas, obtuvieron un número mayor de asambleístas por unas reglas tramposas, por el cambio de los circuitos electorales.

El carisma de Chávez, su supuesta conexión mágica con los pobres, su vínculo irracional y telúrico, desaparecería si no contara con el respaldo abierto de un petroestado, pues en ocasiones el apoyo del pueblo hacia el mandatario ha caído a 20%.

No hay nada de prodigioso en el fervor popular que despierta, parecido al que generaba Carlos Andrés, afirma Paulina Gamus en sus memorias de próxima aparición, sólo que Pérez, un verdadero demócrata, nunca practicó ninguna clase de ventajismo.

domingo, 8 de julio de 2012

El fraude mediático. Artículo de Fausto Masó

¿Permitirá el CNE desarrollar una verdadera campaña electoral en televisión? En México, Colombia, Estados Unidos, España, la campaña decidió las elecciones.

Fausto Masó

noticierodigital.com

En Estados Unidos los demócratas acusan a Mitt Romney de causar el desempleo de millares de estadounidenses cuando dirigía la empresa Bain; los republicanos le contestan afirmando que el Obamacare, la ley de salud pública, representa el mayor aumento de impuestos de la historia. Ocurriría algo similar si la MUD presentase en un mensaje a trabajadores de la CVG o de las plantas cementeras y se afirmara que las estatizaciones de Chávez los dejaron sin trabajo.

En el último mes la victoria cómoda de Enrique Peña Nieto se volvió un resultado apretado en las urnas, volvió al partido de López Obrador el segundo del país y le entregó el Congreso a la oposición.

Luis Herrera Campíns le ganó las elecciones a Luis Piñerúa Ordaz las semanas finales de la campaña; en España, atribuir el atentado terrorista a la ETA con fines políticos le costó al candidato de José María Aznar, Mariano Rajoy, la derrota frente a José Luis Rodríguez Zapatero; en Colombia en la recta final, los dos últimos meses, triunfó Juan Manuel Santos sobre Antanas Mockus; en Francia, François Hollande casi pierde las elecciones.

¿Permitirá desarrollar el CNE una campaña realmente libre en los medios? ¿O veremos a Chávez con libertad para denigrar a Capriles, pero a la MUD se le prohibirá comparar en televisión a Chávez con Capriles? ¿O exigirle a Chávez que explique si la hegemonía que pregona el socialismo del siglo XXI obligará a que las empresas de telecomunicaciones, o las simples panaderías, entreguen la mayoría de su propiedad, de las acciones, al Gobierno? ¿No censurará el CNE una cuña que recuerde los casos de corrupción impunes en estos 13 años? O que simplemente presente una lista de los productos que escasean en Venezuela, desde las piezas de repuestos de los automóviles hasta detergentes, pintura, cemento, cabilla, etc., que aparecen únicamente en las ferias populares…, o se señala los sindicatos que han sido prácticamente anulados.

De algo estamos seguros: Chávez no aceptará un debate al estilo de los que se hicieron en Colombia, España, México, Argentina, Brasil, en todos los países del mundo, por una sola razón: porque los perdería.

Por esa razón ataca personalmente a Capriles, le niega la condición de candidato, dice que él debatiría solamente con Rómulo Betancourt o Rafael Caldera.

Las encuestas serias fallan poco, pero siempre demuestran que las elecciones las deciden la campaña cuando los candidatos se dicen cara a cara sus verdades… o sus mentiras.

Este cronista confía en el funcionamiento de las máquinas de Smarmatic y en las encuestas, siempre y cuando haya testigos en cada mesa y participemos en una verdadera campaña, no en una farsa.

En cambio, teme que el CNE vuelva estas elecciones ilegítimas, impida por los canales oficiales y por Televen, Venevisión, Globovisión, llamar a la corrupción corrupción, al desempleo desempleo, al militarismo militarismo.

Caso contrario tendrían razón los que tildan estas elecciones de espurias y los directores del CNE serían responsables ante la historia de un fraude mediático, de unas reglas de juego que le daría todas las ventajas a un candidato e impediría a la oposición acusarlo por la televisión, como ocurre en cualquier otra parte del mundo. Quizá acallen sus conciencias los rectores del CNE con el argumento de que están favoreciendo al socialismo. ¡Qué mentira podrida! Socialismo, ¿esto?

Fausto.maso@gmail.com

sábado, 30 de junio de 2012

¡A la batalla!. Artículo de Fausto Masó @faustomaso

Al miedo hay que verle la cara para derrotarlo, reírse de los que nos amenazan. Esta vez hay que ganar sí o sí, aunque se compita en condiciones desiguales, las que paradójicamente se convierten en una ventaja para la oposición, aumentan su unidad y su determinación. Chávez repite que no aceptará su derrota electoral, como si el Ejército fuera su guardia personal. Se equivoca, y mucho. El país está en la calle, con los ojos abiertos.

Fausto Masó

En Twitter: @faustomaso

noticierodigital.com

Cuando Miraflores nos pide reconocer el resultado electoral del 7 de octubre, oculta su intención de violarlos, a pesar de que ahora Chávez no podrá contrarrestar las consecuencias de su derrota, como ocurrió con las elecciones regionales y con el referéndum constitucional. Sin duda, pretende aprovechar para cualquier maniobra los meses antes de la toma de posesión, lapso que intencionalmente se estableció inusitadamente largo en previsión de que perdieran las elecciones. El chavismo es un edificio construido sobre terreno movedizo, como muchas de las viviendas que se levantan apresuradamente, sin tomar en cuenta ni el urbanismo ni las necesidades de la población.

Por eso llegó la hora de las universidades, profesores y estudiantes, sindicalistas, intelectuales, amas de casa: el programa del chavismo les promete que dejarán de ser venezolanos, se juegan también la dignidad el 7 de octubre. Todos participaron individualmente en la gran marcha de la inscripción de la candidatura, pero les toca movilizarse como sectores, en defensa de sus instituciones, de su condición de profesores o sindicalistas, porque el destino de las universidades autónomas, de los sindicatos, la libertad intelectual, la educación libre, está en juego.

Esta batalla no pertenece sólo a los partidos y a los dirigentes políticos, Chávez está poniendo en peligro la independencia y la soberanía de Venezuela: el crecimiento económico basado en los elevados precios del petróleo, las tesis de Giordani, nos llevan aceleradamente a la ruina; al aumentar el número de empresas estatizadas crece la ineficiencia y la inversión deja de producir frutos, el gasto público sólo alimenta la corrupción, como ocurrió al final con el estalinismo.

Un triunfo electoral del PSUV acabaría con las universidades autónomas, los sindicatos, el derecho a la educación. Antes del 7 de octubre Chávez debe reconocer que no somos búlgaros, o extraterrestres, jurar por el Cristo de La Grita que no repetirá la maniobra que sufrió Antonio Ledezma cuando ganó las elecciones.

No, el tema principal hoy no son los resultados electorales del 7 de octubre, sino que Chávez se comporte decentemente después de su derrota electoral. Todo esto reviste de un carácter histórico las próximas elecciones del 7 de octubre, quizá las últimas que pensaba celebrar el chavismo, a juzgar por las leyes que han sido aprobadas por la Habilitante. El Consejo de Estado reemplazará a la propia Asamblea y las famosas comunas elegirán en un futuro al presidente, porque a Chávez le gustaban las elecciones cuando las ganaba. Aunque éstas, celebradas en las peores condiciones de ventajismo, sean espurias, las ganará Capriles porque el venezolano no apoya nunca al abusador ni al político guapetón. El oficialismo se quedó sin discurso, cuenta con sus recursos económicos y un CNE que le permitirá cualquier abuso. Pero el país tiene ojos y ve, recordemos las elecciones en que fue derrotado Pérez Jiménez.

¡A la batalla, pues!

Fausto.maso@gmail.com

sábado, 23 de junio de 2012

Venezolanos en las azoteas. Artículo de Fausto Masó

Fausto Masó

lapatilla.com

La verdad de la frase famosa de Mao Tse-tung sobre la chispa que incendiará la pradera se comprueba en las grandes campañas electorales, esas que nacen del entusiasmo popular, y que ahora se pone de manifiesto, por ejemplo, cuando toda la población de Tucacas, incluidos los chavistas, acuden a un acto de Capriles Radonski.

En la localidad costera la gente se encaramaba en lugares insólitos para ver al candidato; igual sucede en pueblo tras pueblo, ciudad tras ciudad.

Eso se llama entusiasmo, algo intangible que no mide una encuesta. Los electores que rechazan confesar sus simpatías por teléfono a los encuestadores, en el país de la lista Tascón, y prefieren definirse como indecisos, acuden en masa a escuchar al candidato de la MUD que, como Pérez I y Chávez I, ha crecido políticamente, desarrollado un estilo personal, le ha cogido el gusto al baño de multitudes, lo emociona el fervor popular, ha aprendido a comunicarse con los venezolanos humildes, con aquellos que decidirán las elecciones. Lugares como Tucacas o la parte alta de Catia dirán quién será el ganador en octubre.

Cuando a Carlos Andrés Pérez I lo escogieron como candidato muchos recordaban que lo llamaban el ministro policía.

Pérez mostraba su energía saltando charcos, presidiendo largas caminatas. Otro caso más reciente es el del propio Hugo Chávez, que inicialmente rondaba como alma en pena por el país, no llegaba siquiera a 10% en algunos meses de 1998, hasta que se viró la tortilla y reventó el fervor popular. En ambas campañas, Pérez y Chávez, después de recorrer el país, casa por casa, generaron un entusiasmo incontenible que no se reflejaba inicialmente en las encuestas. Capriles arrancó desde un piso mejor que Pérez y Chávez: los 3 millones de venezolanos que votaron en las primarias. No tiene tampoco acceso a los medios, como le ocurrió inicialmente al propio Chávez en 1998. A su favor cuenta con la enfermedad terminal de Chávez, que no le permite salir de Miraflores y contrarrestar la presencia viva de Capriles por el país.

Capriles se está convirtiendo en un fenómeno electoral como lo fueron Chávez y Carlos Andrés Pérez, con una ventaja adicional: enfrenta a un candidato que supone que socialismo y comunismo son ideales populares, y que por televisión imparte lecciones de ideología, sin tomar en cuenta el mundo real. Habla de revolución mientras en Trujillo los propios chavistas protestan en la calle, explica lo que es la plusvalía pero falla la electricidad. Hoy las que se roban la plusvalía del sueldo del trabajador son las empresas estatizadas.

A este cronista, nada imparcial, le parece evidente que esta chispa está incendiando la pradera. Chávez libra su última batalla con la determinación y la fiereza de siempre. Ni siquiera en condiciones tan adversas se rinde, sólo que los viejos trucos reciclados en nuevas misiones ya no funcionan.

Las encuestas no miden los movimientos subterráneos de la opinión, el entusiasmo que se vio en Tucacas era el mismo con el cual en ese lugar recibieron a Chávez en 1998, cuando prometía freír en aceite a los adecos y copeyanos.

Hace bien en multiplicar las cadenas Chávez, no le queda otra. Cada día Capriles cree más en sí mismo, y a Chávez le ocurre lo contrario, en el bunker en que se ha convertido Miraflores.

Fausto.maso@gmail.com

sábado, 16 de junio de 2012

El recluso de Miraflores. Artículo de Fausto Masó

Después de inscribir su candidatura el Presidente quiere demostrarnos que su enfermedad no le impedirá gobernar; muchos chavistas se abstendrían de votar si concluyeran que en realidad estarían escogiendo para gobernar a Diosdado Cabello o a Jaua.

noticierodigital.com/

Estos cuatro meses proclamará una y otra vez que sigue vivo, que nada ha cambiado a pesar de que todo haya cambiado y de que se ha convertido en una parodia de aquel Chávez que se jactaba de que el cáncer no era nada para él.

Vivirá uno, cinco o diez o veinte años si, como él mismo reconoció, olvida su antigua forma de ser.

En un primer momento creyó que la enfermedad no cambiaría su estilo de vida, ahora sabe que está condenado a ser un recluso en Miraflores y recordar con nostalgia la época del Chávez figura mundial. Le queda anunciar que en la lejanía se divisa la tierra prometida, que nos aproximamos a ese maravilloso socialismo de los utópicos; hablarnos de los éxitos de las empresas estatizadas; de que nunca hemos sido tan soberanos e independientes, algo caro a los militares.

Nos dibuja un país fantástico, niega que la persecución a las empresas privadas destruya el empleo. Habla y habla, exagera, en el mejor de los casos, o miente sencillamente, pero pretende realizar una campaña electoral a control remoto.

Asombroso.

A pesar de su retórica nunca ha estado tan en peligro la independencia nacional, se ha destruido la soberanía alimentaria, por ejemplo. El eje del desarrollo industrial venezolano, la CVG, está en ruinas; igual que las plantas cementeras o Agroisleña, y el campo. El buen funcionamiento de los bancos estatales no resiste un análisis contable.

Nada de lo hecho en estos 14 años se compara ni de lejos con la creación de la OPEP, la electrificación o la urbanización del país.

Venezuela sin instituciones es totalmente dependiente de la voluntad desfalleciente de un hombre. Su estrategia para ganar las elecciones consiste en mantener vivo un sueño, o una pesadilla, convencernos de que es el mismo de siempre, el que seducía a sus seguidores con su vitalidad. Chávez quiere ganar las elecciones, pero más quiere vivir, mejor dicho, sobrevivir. Todavía conserva su capacidad de inventar, en televisión, una Venezuela próspera y desarrollada, pero no supervisa el Gobierno. En otra época algo hubiera hecho frente a los apagones en Caracas, ahora prefiere enterrar la cabeza en la arena, o contarnos otro cuento de rabipelados, iguanas, ratoncitos.

Cada cierto tiempo se mostrará en vivo y en directo, anunciará un gran proyecto como en épocas más felices hablaba de que tendremos una base aeroespacial, o construiremos un gasoducto hasta Argentina. Por televisión firma cheques, aparecen los ministros riéndole los chistes; en realidad, ya no los supervisa como antes y ellos mismos no le hacen tanto caso. Por necesidad delega el poder, es decir, no es Chávez.

Los aviones presidenciales se echan a perder en los hangares por falta de uso. Tenemos un ilustre convaleciente en Miraflores que mide sus pasos, sus apariciones y desapariciones, una sombra de una sombra, empeñado en que sus seguidores, contra toda apariencia, crean que nada ha cambiado, sólo que en vez de viajar a Bielorrusia, París o Buenos Aires, de viajar por medio mundo, limita sus recorridos hasta la plaza Diego Ibarra y el Fuerte Tiuna.

fausto.maso@gmail.com

domingo, 15 de abril de 2012

Gracias a Dios, ya pasó el 11 de abril. Artículo de Fausto Masó



Fausto Masó
noticierodigital.com



A muchos venezolanos los conmovió ver llorar al Presidente de la República el Jueves Santo. ¡Qué habilidad la del camarógrafo para captar el rostro del mandatario en ese preciso momento! Ese diálogo de un hombre con Dios se transmitió por televisión.

Chávez convierte su enfermedad en arma política, por ahora, claro. Es quizá la única, o una de las pocas ocasiones, en las que un cáncer, en vez de quitar votos, los aumenta y se convierte en un recurso electoral contra el cual la oposición no halla respuesta.

El pasado Jueves Santo Chávez manejó su papel al estilo de un Marlon Brando, echó mano de su drama existencial para darle vida a su personaje como hacen los grandes actores que utilizan su experiencia personal al fingir ser Hamlet o Cleopatra. La angustia de Chávez era tan real como su manipulación, y quizá por eso la escena fue conmovedora y lo ayudó políticamente: aprovechó su drama interior para reforzar su intención de quedarse seis años más en el poder. Pidió cargar la cruz de Cristo, que Dios le alargara la vida, aunque sufriera los peores dolores, y los del cáncer son terribles, a cambio de cumplir su misión con el pueblo. Fueron bien merecidos los aplausos de los asistentes a la misa.

Capriles enfrenta a un candidato temible y a un actor sobresaliente, en un país amante de la telenovela.

El sábado siguiente volvió a ser el de siempre, pasó de ser un hombre suplicante ante la divinidad a un político dispuesto a ganar las elecciones; se presentó como un presidente en funciones que controla hasta el más mínimo detalle, cosa que es imposible con el tratamiento y los viajes constantes a La Habana; al firmar decretos por televisión nos sugiere que no ha dejado de meterse en todo, y que gobierna como siempre.

Por estos días nos han atiborrado con imágenes del 11 de abril. Demasiadas. Se ha reducido la fecha a un enfrentamiento entre unos malvados y unos ángeles de bondad. En medio de ese tsunami de propaganda que culpaba al candidato de la oposición, Capriles Radonski, se ponía en evidencia que pocos venezolanos salieron a la calle a defender a Chávez. No vimos escenas de 10 cuadras de manifestantes chavistas; se mostraban tomas individuales de varios chavistas pintando en una pared un muera Carmona, agolpándose frente a Miraflores, o dispuestos a jugarse la vida por su líder, lo que hicieron. No había tomas abiertas o hechas desde un helicóptero: la calle por unos días perteneció al antichavismo. Se ocultó la monstruosa marcha opositora, en la que tantos venezolanos ignoraban que participaban en una fecha histórica, equivalente a la de Bahía de Cochinos de Fidel Castro, el día que consolidaría a Chávez 10 años en el poder.

En diciembre de 2011 Chávez había perdido popularidad, lanzó entonces su plan de vivienda y remató su ascenso en las encuestas cuando anunció que padecía de cáncer; volvió su propia carrera con la muerte un argumento electoral, frente a un candidato que rebosa vitalidad, juventud y visita el país casa por casa.

No es fácil la cosa porque todavía hoy los venezolanos no colocan como primera causa de la inseguridad al gobierno de Chávez, cuya indiferencia frente al problema parece deliberada, hasta ha dicho que la inseguridad es un problema psicológico, de simple percepción. El malandro que nos pegaría un tiro por cometer el pecado de salir de noche sería una simple alucinación.

Asombroso.

fausto.maso@gmail.com

sábado, 7 de abril de 2012

¿Reconocer? ¿Qué?. Artículo de Fausto Masó


Fausto Masó
lapatilla.com/



Aunque nos coloquen virtualmente a todos una pistola en la cabeza, es posible derrotar a Chávez, con tal de que no se nos enfríe el guarapo.

Vivimos un proceso electoral degradante, contra el que hay que reaccionar con indignación, no con miedo, porque, según descienda en las encuestas Chávez, aumentarán sus amenazas.

¿Qué legitimidad tendrá esta campaña electoral mientras agreden a la rectora de la UCV, queman vehículos, lanzan bombas lacrimógenas en la UCV? Sólo una movilización nacional derrotará a las fuerzas de la oscuridad.

OK, aceptemos, para quitarle argumentos al chavismo, la posibilidad teórica, y estúpida, de un hipotético triunfo de Chávez, a condición de que ordene darle en el canal 8, y en las emisoras chavistas, el mismo tiempo a Capriles Radonski que tiene su candidatura, diga la cantidad de recursos que gasta en su campaña, por lo menos en comprar franelas rojas, aprehenda a los responsables de los hechos en Cotiza, condene el antisemitismo, acabe con los grupos violentos, y en el Congreso la oposición ocupe también las galerías para el público. Ah, y que también por cada cadena nacional de Chávez haya una de Capriles.

Entre paréntesis, ¿quiénes serán el cineasta, los agentes de publicidad, los productores que se están haciendo ricos? Ya se habrán comprado una mansión en Miami.

En cualquier parte del mundo unas elecciones en esas condiciones serían espurias, porque tienen la validez de las que imponen en una guerra fuerzas de ocupación. No se trata del ventajismo acostumbrado, sino de una descarada operación para asustar, apabullar, aplastar, impedirle a la oposición recibir un bolívar de cualquier venezolano. Por desgracia, pareciera que después de 13 años se aceptara ese abuso como si fuera un derecho adquirido por el actual propietario de Miraflores.

Hasta media noche demoró Chávez para reconocer su derrota en el referéndum y calificó de victoria de m… el triunfo de la oposición. Nunca reconoció que en número de votos había sido abrumadoramente derrotado en las elecciones regionales.

¿Qué hay que reconocerle a Miraflores? Ni la sal, ni el agua, mientras el juego no sea limpio. En las mesas donde la oposición carezca de testigos le robarán los votos, como ha ocurrido en el pasado. Esta vez la MUD vigilará 95% de las mesas, en esas no habrá trampas.

Semanas antes del 7 de octubre, cuando lleguen a Venezuela centenares de periodistas extranjeros, cambiará el tono del canal 8 y el estilo del CNE, se extremarán las demostraciones de imparcialidad, se presentará un clima de equilibrio. Habría que denunciar ahora internacionalmente este clima electoral y que la opinión pública latinoamericana le exija garantías electorales a Hugo Chávez.

Vivimos tiempos peligrosos.

Es la hora del combate, o de que los medios, los gobernadores, los alcaldes, el país mismo, acepte que no sobrevivirá, incluidos los contados imbéciles que apuesten por la derrota de Capriles: si gana Chávez no quedará títere con cabeza.

Sólo hay una forma de derrotar a la Fiscalía, el Gobierno, el Poder Moral, la defensora del pueblo, con la movilización popular, nacional. No hay otra.

Por ahora, Dios no contesta llamadas de Caracas, está harto de que lo utilicen políticamente. Dios no es chavista, ni antichavista, claro. Esta contienda se resolverá en la tierra, nos incumbe a los venezolanos. Pobres de aquellos que se crucen de brazos.

Fausto.maso@gmail.com

domingo, 29 de enero de 2012

La sangre y el río en las Primarias. Artículo de Fausto Masó

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Tranquilos, la sangre no llegará al río; hasta Diego Arria que no firmó el programa de la MUD apoyará al candidato que salga de las primarias. El escarceo sobre la constituyente sirvió para llamar la atención sobre lo que ocurrirá al día siguiente de una victoria de la oposición en octubre.

Fausto Masó
noticierodigital.com/



En Estados Unidos en las primarias republicanas al precandidato que se adelanta en las encuestas le investigan su vida sexual, llevan a sus antiguas esposas para que cuenten en televisión las propuestas deshonestas de sus maridos, buscan declaraciones del pasado; Gingrich hasta lanzó un ataque desde la izquierda contra Romney acusándolo de botar a miles de trabajadores y de no declarar sus ingresos. Estas campañas atrozmente negativas son tremendamente eficaces, mucho más que cualquier mensaje positivo. En Venezuela afortunadamente no se llega tan lejos, tampoco se gana sin el respaldo de multimillonarios, ni los precandidatos de la MUD atacan a los periodistas como en Estados Unidos.

Hay un debate entre los que quieren confrontar ya a Chávez, y acusan de paso a los otros candidatos de tomar posturas blandengues para buscar los votos de los Ni-Ni, los chavistas tibios, los abstencionistas o como se les llame.

Se afirma que así no se derrota a Chávez. Una discusión parecida surgió hace diez años en la campaña de Arias Cárdenas, concluyó con la famosa cuña de la gallina, en que le decía cobarde en vivo y en directo al Presidente. La cuña alejó la posibilidad de conseguir el voto de ese electorado chavista tibio.

Hoy las circunstancias cambiaron, el debate sigue en pie.

A la oposición más radical le entusiasma cualquier enfrentamiento con Chávez, los moviliza, los mueve a salir a la calle. Otros señalan que los votos de la clase media, del este de Caracas, de Chacao, por ejemplo, irán mayoritariamente hacia el candidato de la MUD, que necesita buscar otros votos, 60% de otros electores que probablemente votaron por Chávez en el pasado, pero que temen vivir en la isla de la felicidad y quieren que la CVG produzca cabillas, las escuelas funcionen, la inflación desaparezca…

Quizá este sea un falso debate, si se toman en cuenta los tiempos, y después de que el candidato de la oposición haya construido una promesa al país y se presente como una verdadera alternativa, confrontará a Chávez, o Chávez lo obligará a devolver insulto por insulto, golpe por golpe. ¿Debe ser así desde el primer día? Algo está claro, la campaña no es un torneo floral. En las primarias los precandidatos no enfrentan directamente a Chávez sino a sus futuros aliados en la unidad, destruirlos significaría para el ganador acabar con la unidad y con sus posibilidades en octubre. El resultado de las primarias revelará qué estilo de campaña quieren los electores.

Suben los bonos venezolanos ante la posibilidad de que a Chávez lo derroten, o le falle la salud. El precio del petróleo se disparará según lo que pase con Irán, a continuación se desplomará como nunca por la crisis mundial que provocaría un barril a 150 dólares o más.

Estados Unidos se convertirá en exportador neto de gas antes de que Venezuela se vuelva un exportador de gas. La tecnología da sorpresas, muchos países cuentan con lo que llaman en España el gas de pizarra, una verdadera revolución tecnológica.

Fausto.maso@gmail.com

sábado, 21 de enero de 2012

67%. Artículo de Fausto Masó

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Fausto Masó
lapatilla.com/



El viernes antepasado el Presidente le sonrió al país, el lunes siguiente volvió a su política de amedrentar. En esa oscilación entre ser amable o abiertamente amenazante Chávez lleva 13 años; todavía algunos se asustan cuando saca el pecho y marcha rodeado de generales. ¿Alguien oyó completo el discurso? Este cronista lo intentó, pero no pudo.

Dice que la seguridad es problema de todos, pide a sus ministros reunirse con los presidentes de las cámaras empresariales. Lo primero le sirve para distribuir culpas, no ser el gran responsable de la matanza semanal. Con lo segundo quiere ocultar la escasez de aceite, café, azúcar… Los dólares no alcanzan, o importan tan chapuceramente los boliburgueses que quiere reanimar la producción endógena y el empleo; algo semejante, salvando las enormes distancias, a la NEP de Lenin, cuando los soviéticos permitieron un poco de capitalismo.

María Corina desbarató el discurso, acabó con las sonrisitas y mostró el lado flaco de Chávez que no soporta que lo critiquen, dictó una pauta para la próxima campaña. A pesar de lo que diga, el Presidente no acepta ningún debate público, sus seguidores lloran cuando le llevan la contraria.

Chávez nos convenció de que no se encontraba al borde de la muerte. Recientemente, una reina de belleza venezolana que parecía curada, falleció.

Con una enfermedad como el cáncer no hay pronósticos exactos, pero de que vuelan, vuelan.

Chávez utilizó textos de Jorge Olavarría y Tarre Murzi para criticar los gobiernos de la democracia, ambos describían la corrupción del pasado. Se sentía sobrado, suponía que frente a cualquier pregunta aprovecharía su inmensa ventaja de tomar todo el tiempo que quisiera para responder. Todo le salió bien hasta que todo le salió mal, por culpa de María Corina. Había dicho frases bien fuertes contra el gobernador del Zulia, nunca hubiera permitido que lo tratasen igual.

Esta semana calificó a la oposición de antipatria, ¿cómo entregarles el poder, aunque ganen las elecciones, a los enemigos de Venezuela? El viernes del discurso Chávez insistió en que reconocería su derrota electoral.

Una nueva oposición saldrá de las primarias, más de los dos tercios de los que votarán el 12 de febrero, según una encuesta de Datanálisis, pertenecen a las clases D y E, donde están los votantes de Chávez.

Lo que afecta, emociona, exalta, preocupa, al electorado ABC, lo que le quita el sueño a la plaza Altamira, no es el tema de la campaña, a pesar de que a algunos les moleste recordar con insistencia esta verdad como un templo, el futuro está en el oeste, no en el este.

Chávez ha lanzado una ofensiva para opacar las primarias, la oposición no ha roto su unidad, como lo anunciaba el Gobierno. Algo está claro: el chavismo perderá numerosas gobernaciones y alcaldías.

En unos días se comprobará la capacidad, o la incapacidad, de algunos partidos para mover a su militancia a favor de un candidato que no sea de sus filas, se verá si todavía hay maquinarias en el país y si ciertos apoyos restan más que suman en una elección presidencial.

Los precandidatos han ensayado varios temas de campaña, al votar los electores demostrarán cuál es el camino a seguir frente a Chávez, si quieren un cambio radical o progresar.

Chávez asusta a los venezolanos con una vuelta al pasado, un nuevo gobierno que le quitase a la gente las misiones, las supuestas dádivas.

Los intelectuales y los políticos se burlaban del lenguaje estrafalario de Rómulo Betancourt dirigido al pueblo, a ese 67%. Por ahí va la cosa.

Fausto.maso@gmail.com

sábado, 7 de enero de 2012

El peor artículo de 2011. Artículo de Fausto Masó

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El peor artículo de 2011.

Fausto Masó
lapatilla.com/


Mi penúltimo artículo del año pasado se ganó el título del peor de los publicados en 2011. No hay otro que yo conozca que le dispute ese poco honroso galardón: pedirles a los electores que marchasen la semana de Navidad, en el momento que compraban sus hallacas, organizaban la cena familiar, asistían a la misa de gallo, es un despropósito como más de un lector comentó. Pido perdón por lo inapropiado del artículo.

¡Pedir marchar al comienzo de las vacaciones, cuando la gente marchaba hacia las playas, el interior del país o, los más afortunados, al extranjero, entre ellos la mayoría de los boliburgueses! Sin embargo, el artículo lo firmaría de nuevo, de la primera frase hasta la última para publicarlo cualquier semana de este año que no fuera la de Navidad, es decir, ahora.

El candidato de la MUD enfrentará a un rival astuto, con recursos y con toda la motivación del mundo, al que hay que ganarle por los suficientes votos, y derrotar de paso el constante apoyo a la abstención de algunos que no cesan de desalentar a los venezolanos y siguen tratando de convencerlos de que no hay salida electoral posible, y mientras repiten esto no hacen el menor gesto para tomar las armas.

Al candidato que salga de las primarias le tocará unificar al país más allá del mundo político, porque a las universidades, los sindicatos, los intelectuales, los profesionales, los pobres, les va la vida en la próxima elección. Hace diez años en las grandes manifestaciones se rechazaba la presencia de los políticos, los líderes inevitables de la oposición. Hoy la MUD forjó la unidad política, se requiere a partir del 12 de febrero construir otra unidad, lograr que se vea como algo natural que la dirigencia de la MUD, y en especial su candidato, vaya a la UCV a respaldar a los estudiantes asediados, respalde a los trabajadores de la CVG, les extienda la mano a los damnificados.

No se trata de volver a los tiempos de la Coordinadora, sino de forjar una alianza mucho más vasta que la del mundo político, de toda la sociedad para enfrentar a Chávez, un adversario temible. Ese será el momento de volver al tiempo de las grandes marchas, como logró hacerlo el candidato Manuel Rosales en alguna oportunidad de su campaña presidencial.

Se repite una conseja pesimista sobre el día siguiente de la elección de octubre 7, todavía algunos creen que Chávez no ganó el revocatorio y suponen a la oposición condenada a la trampa, posibilidad que sería mayor de haber cambios fundamentales en el Consejo Nacional Electoral, cosa que todavía no ha ocurrido, si alguna talibana ocupara la Presidencia el CNE. Pero no hay que ahogarse antes de llegar al río; por ahora la tarea es forjar esa nueva mayoría, articular un mensaje con ideas, no con eslogan; unificar a todo el país. Cada momento tiene su angustia, si el 8 de octubre el Gobierno desconociera su posible derrota, habría que lanzarse a la calle.

Por ahora a los más radicales en la oposición les falta algo, poder de convocatoria, no arrastran ni a su familia. El candidato de la MUD que unificará al país si contaría con ese poder de convocatoria, la clave para movilizar al pueblo, y apostarnos que le sobrará valor para dar el ejemplo. Ojalá que ese día no llegue porque Chávez reconozca su derrota.

Pero no cantemos victoria antes de tiempo, hay mucho por hacer, muchas puertas que tocar para unificar al país, a todo el país.


Fausto.maso@gmail.com

domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Voy bien, Camilo?. Artículo de Fausto Masó



Fausto Masó
Fausto.maso@gmail.com
noticierodigital.com



¿Alguien duda de que el debate del pasado lunes haya sido un éxito? Le sacó la piedra a Chávez, lo obligó a encadenarse dos días, a contestar cada acusación de los precandidatos. Los llamó majunches, pero le dolieron las informaciones sobre la pobreza, tuvo que inventar estadísticas de desempleo. ¡Perdió el control de la agenda pública! ¡Se cayó el discurso del nido de alacranes! Deseos no preñan. Al reunirse regularmente, surgieron vínculos personales entre Primero Justicia y Pablo Pérez, y Ramos Allup y Henri Falcón, y Podemos y Un Nuevo Tiempo, por citar unos nombres: una cosa es leer sobre la unidad y otra ver en vivo y en directo el abrazo de Pablo Pérez y Capriles.

Lo que comenzó como una maniobra política, el reconocimiento de la necesidad de la unidad, se volvió la convicción de que la Mesa de la Unidad Democrática es el arca de Noé, el que la abandone perece.

Ah, ¿que el debate no fue un debate al estilo anglosajón? Ni Rajoy hace política con el Diccionario de la Real Academia en el sobaco. ¿Querían que la sangre llegara al río, acabar con la MUD, pescar en río revuelto? Pues, los venezolanos tienen ojos, y ven. Juzgan el debate según la opinión y la reacción de Chávez. ¡Si le dolió en el alma, fue un gran debate…! Pues, que se repita, Dios mío, aunque digan que el debate no fue un debate.

Los precandidatos no se descuartizaron en público, todos formarán parte del futuro equipo de gobierno. Decía Bismarck, o Gladstone, que la política es el arte de la coyuntura, y aquí y ahora el país pedía esa clase de debate. Le hubiera indignado ver a un precandidato lanzarse sobre la yugular de los otros.

Miraflores, para sacarse el clavo, usó su bomba atómica electoral, repartir dinero, un plan de subsidios a las familias más pobres, de probada efectividad electoral. No nos caigamos a embustes, la plata pesa y pesará. Si llega, claro, a los indigentes hechos en socialismo.

Diego Arria capitalizó a un sector de la oposición, le invadió el espacio político a María Corina Machado. Leopoldo López no lució como se esperaba, mejorará en el próximo debate.

Sólo con el espíritu que predominó el lunes hay oportunidad de ganar las elecciones.

Después de febrero sobrará tiempo para devolver insulto por insulto, desarrollar el mensaje dirigido a los pobres.

En los primeros tiempos de la Revolución Cubana, Fidel Castro popularizó una frase: “¿Voy bien, Camilo?”, a la que respondían los aplausos del pueblo. Ahora la Mesa de la Unidad Democrática cabalga, y sabe que al Everest se sube paso a paso. El del lunes fue histórico.

Chávez es un candidato temible, no tirará la toalla aunque lo muelan a golpes, afronta su enfermedad con coraje. En política reconoce la realidad, no se cae a cuentos a sí mismo aunque se los eche al país. Reconoció la trascendencia del debate y respondió con su artillería pesada.

Esto se pone bueno. Chávez se juega la salud, la revolución, todo, dentro de diez meses.

Murió Joe Frazier, un heroico boxeador, menospreciado. Le faltaba el sentido del espectáculo, la locuacidad de Cassius Clay, pero al final se reconoció que era uno de los grandes de la mejor época del boxeo.

Estas elecciones pasarán a la historia como la monumental pelea en Manila entre Clay y Frazier. Cada precandidato, cada votante, sentirán esa emoción peculiar que se experimenta al vivir hechos históricos, como simples soldados o generales. Cuélese en la historia, tenga algo qué contarles a sus hijos.

La Mesa de la Unidad Democrática va bien. Pesimistas, pasen a la reserva.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La desesperada ofensiva de Chávez. Artículo de Fausto Masó


Con la enfermedad y las primarias, Chávez ya no impone los temas del debate político.

Fausto Masó
noticierodigital.com


Anuncia que presentará una nueva Ley del Trabajo dentro de ¡seis meses!, pide realizar un debate sobre los préstamos chinos a Venezuela, en el peor momento, cuando Brasil, Argentina, Chile, evitaron reproducir la relación de una metrópoli con una colonia en su intercambio con China, según el cual la primera le vende a sus súbditos productos terminados y le compra materias primas. En Venezuela cierran las empresas, hay un proceso de desindustrialización, encabezado por el desastre de la CVG.

Venezuela candorosamente imaginó en China un aliado contra Estados Unidos, pero los chinos no ven el mundo con anteojos ideológicos, no quieren propagar ningún modelo, sino aprovechar las ventajas comerciales de la credulidad venezolana.

En abril Dilma Rousseff, en su visita oficial a China, dijo que Brasil rechaza cualquier relación colonial y logró venderle a China 35 aviones comerciales Embraer y firmar el compromiso de establecer “una fábrica de trenes, de manera que, además de la exportación, China transfiera tecnología y facilite la generación de empleo local”. Venezuela firma acuerdos semejantes, pero produce sólo petróleo; la producción de Sidor cayó a la mitad de lo que era en tiempos de Techint; lo mismo ocurre en las cementeras y plantas de aluminio. Lula y Dilma Rousseff utilizan un poderoso sector privado como palanca del desarrollo, Brasil cuenta con verdaderas multinacionales, Venezuela con discursos; el empleo lo proporciona la empresa privada, sindicatos independientes defienden los intereses de los trabajadores, mientras el Estado se dedica a planes sociales, similares a algunos venezolanos, pero consistentes y asociados a una mejora de la educación Chávez, al colocar contra la pared a la Polar u otras empresas, no defiende al pueblo, lo deja sin empleo. En Brasil tienen decenas de empresas como la Polar, y los más débiles, los trabajadores, tienen sus sindicatos. Chávez llama a la oposición escoria, preside una revolución charlatana que persigue los sindicatos.

La mala suerte también acompaña a Chávez, el secuestro de Wilson Ramos y los anuncios de la ministra Iris Varela demuestran lo demencial de una política en la cual la ideología se impone al sentido común: los presos se apoderan de las cárceles, imponen que los liberen; la policía abandona sus funciones; en la calle no hay razones para no matar, secuestrar o robar. En Brasil persiguen a las mafias de las favelas por el mundo entero, recuperan partes de las ciudades que habían estado en manos del hampa. En Venezuela oímos discursos y más discursos.

Esta charlatanería y la retahíla de leyes acabarán con las viviendas en alquiler, aumentarán el desempleo. ¿Está en condiciones de gobernar el Presidente? Esta pregunta es un tema político legítimo. Hasta ahora logró con llamadas telefónicas a programas del canal 8 y presentaciones controladas en vivo y en directo fingir que gobernaba a tiempo completo, pero como está perdiendo el control de la agenda pública, nos amenaza con una posible ley de trabajo que se promulgará en seis meses.

Patadas de ahogado. Las encuestas que se hagan en marzo, cuando ya la oposición unida presente un candidato, electo en unas primarias, le restarán diez puntos a Chávez a favor del candidato de la MUD. Ese es el temor oficial.

sábado, 5 de noviembre de 2011

La descomunal ventaja de la oposición. Artículo deFausto Masó


Fausto Masó
El Nacional / noticierodigital.com/


Convenía celebrar las primarias en el año 2011 y separar las presidenciales. Con estos bueyes hay que arar. Ramón Guillermo Aveledo, Teresa Albanes y Ramón José Medina son personas decentes, en un oficio tan cruel como el de la política. Nadie los acusa de segundas intenciones, se les reconoce sentido común. Esta es una ventaja decisiva para la Mesa de la Unidad.

Las primarias presidenciales obligan a la MUD a mantener un equilibrio entre adversarios que se convertirán en aliados después de febrero. El proceso se complica cuando el mismo día también se escogerá a los candidatos a alcaldes y gobernadores. Por razones económicas se tomó esta decisión.

A los precandidatos los observa la opinión pública, cualquier actitud antiunitaria la castigarán los electores. Esa vigilancia se diluirá en Naguanagua o San Felipe, con el riesgo de que no haya tiempo para sanar las heridas antes de octubre entre los activistas de los partidos, la maquinaria política de la oposición.

En las primarias presidenciales los precandidatos mantendrán opiniones similares en los debates, todos aspiran a lo mismo: derrotar a Chávez, reunificar a Venezuela, incorporar el sector privado a la economía. Al no atacarse costará derrotar al que ocupa el primer lugar en las encuestas, no serán como los debates en Estados Unidos, donde Perry, Cain perdieron 10 puntos después de una presentación en conjunto de los precandidatos republicanos. En Venezuela es imposible una campaña negativa contra un precandidato.

Chávez impone sus decisiones como un monarca.
Esa ventaja tiene un precio, los errores los oculta la sumisión de los que no lo denuncian. Frente a las autopistas y puentes que se caen a pedazos, las grandes obras sin concluir como el Metro de Valencia, Chávez le echa la culpa al ministro Garcés y nombra a unos militares, el procedimiento que usó en el Metro o en la salud, con consecuencias desastrosas. Hay un solo inamovible, Jorge Giordani, el ministro responsable de la inflación y el desempleo, las dos razones por las que Chávez perderá las elecciones. Chávez jamás nombrará ministro a un empresario o a un técnico independiente, prefiere a los militares, el desastre administrativo aumentará.

Chávez les saca provecho político a los indignados, los que enfrentan a regímenes similares al ideal chavista. El socialismo árabe es igual al socialismo del siglo XXI, con un discurso nacionalista y antiimperialista arruinó Argelia, Libia, Siria, Egipto… Sus dictadores, con la aureola de revolucionarios, estatizaron la economía, utilizaron los recursos del petróleo para subsidiar a la población, hasta que el dinero sólo alcanzó para que se lo robara una minoría fabulosamente enriquecida, y una pobreza terrible se impuso en esos países.

Los indignados quieren libertad, no salen a la calle con retratos de Castro, no defienden la propiedad estatal de los medios de producción, no andan con un libro de Gramsci en el sobaco, se rebelan contra la banca internacional, los planes de austeridad, les interesa tanto el modelo venezolano como la estructura social del Tíbet del siglo XIX.

La revolución está en otra parte, no en Cuba o Venezuela. Los indignados no piden que un iluminado los gobierne 14 o 50 años. Una política internacional cuyo único fin sea disminuir el poder de Estados Unidos representa un antiimperialismo infantil, vuelve a Venezuela un peón en el ajedrez internacional.


Fausto.maso@gmail.com

domingo, 23 de octubre de 2011

Por el alma popular. Artículo de Fausto Masó



Fausto Masó
noticierodigital.com


Según la encuesta de SIC el venezolano pobre “convive” con la inseguridad y le preocupa más el desempleo. Contra la primera se defiende encuevándose en su rancho; esta información llama la atención al recordar el impacto que causan las noticias diarias de crímenes espectaculares. El tema del desempleo carece de dramatismo si se reduce a un dato estadístico y no se habla de los que no comen o comen mal.

Buen número de los venezolanos que opinan que el país marcha mal votarán por el Presidente; lo acusan de no cumplir las promesas pero dicen que se preocupa más por ellos que otros mandatarios del pasado. En la cuarta república los encuestados se quejaban y anunciaban su intención de votar por candidatos de AD, Copei o Convergencia, nunca por uno de la extrema izquierda. Chávez representaría para la gente lo único que hay a mano.

Con razón los pobres desconfían en primer lugar de las policías, después de las juntas comunales, la oposición, Miraflores. No creen en nadie ni en nada, participan poco en las actividades comunitarias. 12% es chavista radical, 27% chavista moderado, 11% antichavista extremo y 16% moderado. Cerca de 19% es Ni-Ni.

Un total de 52% cree que el socialismo es el mejor sistema, 42% apuesta por el capitalismo. ¿Qué entenderán por socialismo o por capitalismo? Tampoco les gusta Cuba como modelo a seguir. El venezolano defiende su propiedad, lo cual no quiere decir que apoye Wall Street o al dueño del supermercado vecino. 37% no está satisfecho con la situación del país, contra 16% que sí lo está.

Para la clase C el principal problema es la inseguridad; para la E, el desempleo, en una proporción de 2 a 1. Dedicar tiempo y recursos a convencer a la clase C es una pérdida de tiempo, votará contra Chávez.

Habría que prometer volver a los pobres la preocupación nacional, fomentar 100.000 empresas en Venezuela, arreglar el tráfico para que un obrero no gaste 6 horas diarias en ir a su trabajo, iluminar las calles para que de noche trabaje; señalar la tragedia que fue para los obreros la estatización de la CVG y de las cementeras, hacer una lista estado por estado de los que están desempleados por culpa de decisiones de Chávez.

Chávez ha aprovechado su enfermedad mejor que la oposición. La pregunta es cómo atacarlo y a quién le toca esa tarea. Imaginemos qué habría pasado en Venezuela si una hija de Caldera se retrata, en exclusiva, con el cantante Bieber, en una demostración clara de los privilegios de los poderosos.

Ganará la oposición si despierta entusiasmo en un electorado de clase E, escéptico y cansado, entre los jóvenes pobres que ni se inscriben; hace falta ganar 7% más de votos de los pobres para derrotar a Chávez, y para lograr un tsunami electoral, aumentar mucho más la votación en la clase E.

Esto obliga a un lenguaje, unos temas, una aproximación distinta. Chávez nunca le ha hablado preferentemente a los electores de Altamira.

En las primarias no votará el mismo universo de electores que en octubre de 2012. Hay que ganarse el corazón de los pobres, una tarea similar a la que logró Chávez cuando convenció a los venezolanos en 1998 de que era el verdadero enemigo de AD y Copei. Poseía también un carisma similar al de Carlos Andrés Pérez, el político más parecido a Chávez.

No es fácil… pero tampoco imposible esta tarea. La misma clase media debería participar en esta cruzada para superar la pobreza.

Fausto.maso@gmail.com

domingo, 16 de octubre de 2011

El peligro del antichavismo pueril. Artículo de Fausto Masó

Fausto Masó

noticierodigital.com

La posibilidad de perder las elecciones depende de superar la actitud de un antichavismo infantil, que teme buscar los votos de esa mitad de los venezolanos que siguen hoy a Chávez. Con su radicalismo simplón reforzarían la polarización, le darían la victoria a quien más detestan, a Chávez.

A continuación, acusarían de bruto al pueblo, cuando ellos son los que habrían demostrado de nuevo tener la cabeza hueca, ¡llevan 13 años mirándose el ombligo! Chávez no se comportará como Gonzalo Barrios en 1968.

Hay que ganarle con un tsunami electoral, hacerlo pasar a la historia la noche de las elecciones, dejarlo sin base política. Se requiere, entonces, buscar sin complejos el voto de un buen número de chavistas, hablarles directamente a los pobres. Muchos chavistas rechazan que el mismo inquilino permanezca 20 años en Miraflores; son los que piden una dirección colectiva del Polo Patriótico.

El que busque esos votos debería ganar las primarias, si el antichavismo duro comprende también que ese es el camino de la victoria. Pero, ¿lo entenderá? Demasiada gente confunde la política con hacer gárgaras frente al espejo.

El candidato ideal cruzará la frontera que divide al país. Sin mover un dedo los electores de Altamira votarán por cualquier dirigente de la oposición, ¡ya votaron por Arias Cárdenas! Hay que sudar para conseguir votos chavistas en Catia, Falcón o Anzoátegui. Los antichavistas frenéticos se esfuerzan en perder las elecciones, porque para ganarlas se requiere impedir que Chávez consolide su electorado histórico. ¡Anatema! ¡Anatema!, gritan los que llaman a los programas de radio para denunciar cualquier supuesta debilidad de un político. Si triunfan los intransigentes de café con leche, esos que en las conversaciones de sobremesa prometen perseguir mañana a un Dudamel, si eso ocurre, digo es un decir, Chávez ganará en octubre. Esa oposición cerril olvida que sumando se llega más lejos que restando, como ocurrió en Chile y España en la transición.

Desde ahora hay que demostrar con hechos esa política de la mano extendida, socavar las bases ideológicas del chavismo con un mensaje que no sea una treta electoral, presentar el socialismo chavista como una muestra de charlatanería ineficiente que aumenta la desigualdad y crea una nueva clase de burócratas. Contrastar ese socialismo charlatán con la disposición de sacar de la pobreza a millones de venezolanos dándoles empleo en el sector privado. El socialismo democrático siempre ha derrotado al socialismo totalitario.

Esto no impide mostrar energía en la campaña, desafiar cara a cara al Presidente, devolver los insultos, impedir esa estrategia de Chávez de menospreciar a su adversario.

Chávez prepara una operación política audaz, quitarle relevancia al PSUV. Tiene ganas de librarse de sus asambleístas, gobernadores, alcaldes, con las excepciones de rigor de esos pocos ascetas socialistas que no tienen camionetotas. Además, seguiría un ejemplo clásico del socialismo real, el de la revolución dentro de la revolución, la depuración final. La campaña de Chávez utilizará a los grupos vecinales, las juntas comunales, las asociaciones de los barrios. El Polo Patriótico lo constituirán principalmente las ONG de izquierda, claro.

Un Chávez reelecto aplicaría su revolución cultural al estilo de Mao. ¡Fuera, burócratas! Si ganase, tratará de que más de un gobernador, o un alcalde, no vayan para el baile.

domingo, 9 de octubre de 2011

Tarde piaste. Artículo de Fausto Masó

Fausto Masó

noticierodigital.com

El temor a perder las elecciones presidenciales obliga a Chávez a ocuparse de la inseguridad: los sicarios utilizan motos, el vehículo ideal para deslizarse entre las colas, para atracar en las autopistas. Tarde piaste. A las medidas para controlar a los motorizados no les harán caso los que utilizan las motos para asesinar y robar.

Los mensajeros y los que manejan las mototaxis aceptarán ser identificados.

Ya en Baruta, Sucre y Chacao los motorizados se ponen los cascos; en Libertador los motorizados andan por la libre. Como los demás venezolanos, saben de la anarquía y la impunidad que reina en el país. Recuperar la autoridad implica enviar un mensaje decisivo a los que matan en cualquier esquina, castigar y perseguir el delito en la policía. Por la asombrosa falta de autoridad de un gobierno autoritario, Chávez no impondrá el orden.

En el Gobierno están comprendiendo que la nueva ley de arrendamientos es un suicidio político, les dará unos cuantos votos pero movilizará en contra a cientos de miles de venezolanos, y en los barrios impondrá el cobro y aumento de alquileres a través del sicariato. De nuevo la ideología los ciega.

Diosdado declara que les darán incentivos a los constructores. Después de declararlos delincuentes quieren reanimar la industria que emplea a los venezolanos humildes. El Gobierno les dice a los inversionistas que coloquen su dinero en el negocio del petróleo y en la construcción; en el 2013 cambiarán las reglas del juego.

Tendrían también que privatizar las plantas de cemento y la CVG si quieren que haya cabillas y cemento para construir.

Me equivoco, esas fábricas ya están privatizadas, en beneficio de los que venden al doble o al triple de su precio regulado el cemento y la cabilla, igual que la producción de aceite y otros bienes de consumo que benefician a una mafia que los vende a través de los buhoneros. ¿Es tan difícil averiguar quiénes manejan ese mercado negro a la luz del día, exportan gasolina a Colombia? ¿Quién aconsejó a Pérez nombrar a sus enemigos en la Corte Suprema?, les entregó el máximo tribunal a los que buscaban sacarlo del poder.

En los últimos meses carecía de voluntad para defenderse.

Más tarde, algunos de sus colaboradores vivieron un real ostracismo, incluso se les dificultaba encontrar trabajo.

La lucha entre el presidente Pérez y el ex presidente Lusinchi contribuyó decisivamente a la crisis de Acción Democrática, una lección que olvidan en Colombia Álvaro Uribe y el presidente Santos.

La reelección presidencial ha sido una maldición en Latinoamérica, ha justificado dictaduras legales, permite el uso del poder para reelegirse, vuelve a los ex presidentes reyes en el destierro que aguardan recuperar su poder. Rómulo Betancourt fue el adversario callado de Pérez I.

Por defenestrar a Pérez se justificó el golpe de Estado de Chávez; por detestar a Chávez, esta semana acudieron a su sepelio enemigos de ayer. La ocasión unificaba a betancuristas, lusinchistas, perecistas y adecos humildes. El entierro de Pérez ha sido su victoria póstuma y anuncia que la oposición retomará las calles como hace diez años. El sepelio fue una gran manifestación, la primera de la campaña de oposición en 2012. Cambian los tiempos, una oposición democrática recuperará las calles.

El voto de José Vicente Rangel en el Congreso fue uno de los decisivos para salvar a Pérez I de la inhabilitación política.

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