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domingo, 19 de febrero de 2012

Los resultados. Artículo de Énder Arenas Barrios

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¡Yo lo sabía, lo sabía!, solo 350 mil votos, jajajaja, ni siquiera llegaron a los 500 mil, ¡llamen a cadena, llamen a cadena!

Énder Arenas Barrios
laverdad.com/


La llamada entró directamente al teléfono rojo y la cifra estalló en el tímpano, siguió jubilosa sin pararle bola a la cera y se estrelló en el martillo, hizo vibrar al yunque, se montó en el estribo, se enrolla en el caracol, casi se hace moco en la trompa de Eustaquio hasta llegar al nervio auditivo, pero antes de eso algo tuvo que ocurrir en la cóclea, porque la información que llegó al cerebro y lo que Chávez envió al hipotálamo lo hizo estallar de júbilo: ¡Yo lo sabía, lo sabía!, solo 350 mil votos, jajajaja, ni siquiera llegaron a los 500 mil, ¡llamen a cadena, llamen a cadena!

Diosdado tiene el teléfono en la mano, escucha los gritos de alegría al otro lado de la línea. El hombre está pálido, pero sabe que no puede quedarse callado, está obligado a aclarar y espera una lluvia de insultos, incluso, pueden sacarlo de la presidencia de la AN. Así que tose con timidez, y dice imperceptiblemente, casi que no puede ser escuchado por un oído humano normal, pero no es el caso del oído de Chávez, que tiene una cadena de huesecillos que Dios se la guarde, y que lo hace interrumpir abruptamente los gritos de júbilo y le pregunta a Diosdado, qué quiere decir esa carraspera.

Prrresssidente, responde Diosdado, es que no ha escuchado bien, se atrevió a decirle, pero bajiiito. Chávez, un poco descompuesto, le grita: Coño, Diosdado, como que no escuché bien. ¿Cuál fue la parte que no escuché bien, Diosdado?, le pregunta, ya definitivamente molesto, y Diosdado que casi no puede aguantar las ganas de llorar le dice con pujitos: bueno, no fue que escuchó mal, yo lo dije mal. Allí fue interrumpido bruscamente por el Presidente, quien lo increpa: ¿Qué carajo está pasando, Diosdado? Dios mío, habla claro, estás peor que Soto Rojas, ¡carajo!

Diosdado, hace un silencio de tres segundos, que parecieron tres horas y le dice a Chávez: perdone, Presidente, desde que se implementó el bolívar fuerte he agarrado la mala costumbre de quitarle tres ceros a todas las cantidades de más de seis cifras. Es que le digo una vaina, Presidente, la culpa la tiene el Rodrigo Cabezas. Él es quien tiene la culpa.

Diosdado escuchó la pregunta que no quería contestar: Entonces, Diosdado, ¿cuántos votos fueron? Más de tres millones de votos, Presidente. Solo se escuchó: ¡no me j..., Diosdado!

domingo, 20 de noviembre de 2011

El debate y el Presidente. Artículo de Énder Arenas

De verdad al Presidente le gusta que lo citen, pero no autoriza la expropiación de sus decires

Énder Arenas
laverdad.com


Esa noche, antes del debate de los candidatos a las primarias de la oposición, con la pesadumbre producida por unas pastillas de Ketokonasol para el tratamiento de hongos de las uñas de los pies (pues del cáncer ya está totalmente curado), el presidente Chávez hizo llamar a Jaua quien, pasando por analista de la situación política nacional, le dice: "Mire, Presidente, no tiene de qué preocuparse, el pueblo no le va a parar a esos premajunches".

El Presidente lo mira molesto. De verdad al Presidente le gusta que lo citen, pero no autoriza la expropiación de sus decires, pues aquí el único que expropia es él. Mira sin compasión a Elías y le dice: "¡Maaadre de copión que eres Elías!", y le pregunta seguido: "¿Cómo cayó la cadena que hice? Quería dar unos créditos y ¿qué pasó? Es que ahora no puedo dar unos créditos, c... yo les decía los créditos y el muy p... del ministro no me paraba, hasta me salió con esa vaina de que lo que se iba entregar es la plata de los bancos intervenidos, yo lo que quiero es regalar créditos. Carajo, es que desde que me dio esta “penosa enfermedad”; parece que...", Jaua lo interrumpe para decirle: "Presidente, va a empezar el debate".

El Presidente sintió un ardor en el estómago, tal vez medicamentosa o por su incomodidad, de ver a los cincos personajes que se asomaban a la pantalla... su pantalla, y gritó tan fuerte que Jaua sintió un leve vahído: "¡C... Elías, no podemos hacer alguna vaina para que esto no salga al aire, alguna declaración de guerra contra los Estados Unidos, será muy jodido de creer que unos aviones penetraron nuestro espacio aéreo vulnerando la sagrada soberanía de los cielos que alguna vez cobijaron a nuestro padre grande Simón Bolívar. Me escuchaste Elías, lo grande que yo soy, tú crees que estos majunches podrán alguna vez decir semejante frase ¡puyote!".

"Presidente, veamos el debate para luego darles una respuesta contundente a estos escuálidos". El Presidente mira a Jaua y lo vuelve a gritar: "¡C... Elías! Te estoy preguntando que si hay alguna vaina que impida que estos majunches se presenten en el tal debate, no que lo veamos, c...".

Después del debate, cuando el Presidente ya se había tomado una cucharada de Malox, le dijo: "Y al fin qué dijeron esos tipos Elías". "Nada importante Presidente, que el país necesita seguridad, salud, educación, una administración sana de justicia y de la cosa pública, solo esa mariquera, Presidente".

Énder Arenas
Sociólogo
enderarenas@hotmail.com