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sábado, 21 de enero de 2012

Chávez y las primarias. Artículo de Freddy Lepage

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Nunca antes Chávez había estado en condiciones tan desventajosas para afrontar un proceso electoral.

Freddy Lepage
noticierodigital.com/

2012 no se vislumbra como un año promisorio para el teniente coronel devenido en Presidente. Son muchos y variados los factores que conspiran para aguarle la fiesta. Por eso lo vemos en plan de superhombre para, de alguna manera, tratar de minimizar o disimular esos efectos negativos.

También, quizás, por aquello de que a toda causa le sigue un efecto, nunca antes a la oposición se le ha presentado un escenario tan promisorio para derrotar cívicamente por medio de los votos a Chávez. Claro que, para ser honesto, estos avances también son producto de las acertadas decisiones y el mapa electoral trazado por la Mesa de la Unidad y los partidos que la integran.

Igualmente, es menester reconocer que nunca antes la sociedad democrática había estado tan coherente en cuanto a unidad de propósitos y rumbo de acción. Ya quedaron atrás, ojalá para siempre, aquellas tentaciones voluntaristas con un alto contenido de inmediatez que condujeron a errores que, hábilmente, supo aprovechar a su antojo Chávez para salir triunfante y avanzar en su proyecto político autocrático-totalitario.

Su alocución en la Asamblea Nacional (teniendo como excusa una supuesta “Memoria y Cuenta”), de casi 10 horas, es una demostración palmaria de sus debilidades. Algunas interrogantes se pueden lanzar al voleo: ¿por qué un ser humano se ve obligado a dar demostraciones de fortaleza física hablando por tanto tiempo sin detenerse, ni siquiera, para ir al baño, cuando lo recomendado por los médicos es vaciar la vejiga regularmente? Entonces, ¿es eso normal? Por supuesto que no. A menos que sea pura apariencia.

Así como ese detalle hay muchos otros que se podrían citar, que son señas evidentes de que se trató de presentar al Presidente como un ser sobrenatural que todo lo puede aguantar. Entonces, no es descabellado pensar que fue un vulgar montaje, pues.

Ahora bien, quien permanentemente recalca sus fortalezas es porque, en la realidad, no las posee, o éstas están en franco deterioro. ¿Quién lo sabe?… Esa es la sensación que me quedó luego de ver por partes (obviamente) la interminable perorata presidencial. Para ello no hace falta hilar muy fino y mucho menos tener una vista zahorí muy sensible a las manipulaciones mediáticas y sensibleras de ocasión.

En este momento ­salud aparte­ lo que más le preocupa a Chávez es el efecto político positivo que las primarías causarán no solamente en los sectores opositores, sino en la población en general y, peor aún para él, en los votantes.

De allí que, de forma sostenida y desde diferentes ángulos, cuestione los comicios abiertos para la escogencia del abanderado opositor. Hasta ha llegado, incluso, a negar la realización de los mismos.

Igualmente, como un acto reflejo, la cúpula del PSUV hace lo propio. ¿Por qué hacen eso? ¿Qué es lo que tanto les preocupa? Ah…, el envión de optimismo y confianza de la sociedad democrática. De otra parte el contraste de bulto abismal: en la oposición la gente tiene la oportunidad de participar y decidir. Por los lados de la revolución bolivariana, el pueblo chavista está amarrado por el cepo del dedo de Chávez. No hay otra posibilidad.

Los seguidores de la revolución bolivariana no pueden, ni siquiera, designar democráticamente a quienes los van a representar en las elecciones de gobernadores, lo que los convierte en la práctica

sábado, 15 de octubre de 2011

Primarias y maquinarias partidistas. Artículo de Freddy Lepage


Freddy Lepage

En Twitte: @freddyjlepage

noticierodigital.com

El planteamiento es pertinente con motivo de la elección del candidato presidencial de la oposición, que enfrentará ­con real opción de triunfo­ a Chávez en 2012.

Desde ya se hacen todo tipo de conjeturas sobre el papel y el peso de los partidos políticos en el proceso democrático, plural y civil de las primarias.

De allí la preponderancia del tema y de su incidencia sobre los resultados finales.

Ahora bien, ante la pregunta sobre el efecto del peso de las maquinarias de los partidos políticos a la hora de seleccionar al abanderado opositor, las respuestas pueden ser variadas y en apariencia contradictorias.

Sabemos que desde hace mucho tiempo, por razones que no son del caso analizar, las organizaciones políticas se han venido a menos. Y casi llegaron a convertirse, como bien dijo un ex presidente, en cascarones vacíos, sin ningún tipo de conexión con la sociedad en general. Es decir, que perdieron su razón de ser al perder la representación de las aspiraciones de la gente y, peor aún, de los sectores populares, que ya no se sentían interpretados por ellos.

Es así, con este caldo de cultivo abonado, que surge la figura de Chávez como líder providencial, carismático; dispuesto a reivindicar las aspiraciones más sentidas de los venezolanos. Hoy, en la distancia, no es necesario hacer ningún tipo de esfuerzo para darse cuenta de cuán equivocada era esa percepción. Pero la historia es la historia, y ahora nos encontramos en un callejón sin salida, el cual solamente podrá ser despejado por la vía electoral.

Sin embargo, hoy en día, aun cuando los partidos no se han recuperado a plenitud, hay señales visibles de que están en el camino, lento y culebrero, de un fortalecimiento, indispensable para el retorno (sin vuelta atrás) de la democracia plena. Es de Perogrullo decir que no puede haber una “democracia fuerte” sin “partidos fuertes”. Son indispensables para retomar el régimen de libertades que nos merecemos los venezolanos.

Pero bien, regresemos al hilo conductor de lo que nos ocupa. Ante la pregunta formulada anteriormente sobre la importancia de las mentadas maquinarias partidistas, se puede responder de manera directa y sin tapujos: sí y no. Aquí surge otra reflexión: ¿Cómo es posible semejante respuesta?…

Pues bien, sí se puede contestar de las dos maneras, como lo dijimos al principio, sin caer en incoherencia alguna.

Las maquinarias serán más efectivas en la medida en que haya una menor participación de la gente. En este caso, la activación partidista por medio de sus organizaciones de base y cuadros medios tiene una mayor influencia. Incluso, se podría llegar al extremo de que sea elegido aquel con mayor músculo de movilización y que no necesariamente sea el de mayor preferencia del electorado.

Pero, de otra parte, el efecto de las maquinarias será morigerado si ocurre una participación masiva ­en buena parte espontánea­ de todos aquellos que no comulgan con el estilo y el talante del comandante “único e insustituible” de la revolución bolivariana. Así las cosas, las posibilidades de que salga favorecido el de mayor preferencia ­según las pocas encuestas serias que hay­ se potenciarían al máximo.

Un aspirante a la primera magistratura nominado con poca concurrencia electoral tendría plomo en el ala y se vería objeto de la propaganda de descrédito disparada desde el oficialismo y, seguramente, de otros sectores de la misma oposición.

De tal manera que los electores opositores son los que tienen la palabra…